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Tokyo: comienza la primavera Zen

Tokyo: comienza la primavera Zen

@Daniel Camiroaga 09/03/2012

Una selva de cemento iluminada por cientos de anuncios de neón que te deslumbran e hipnotizan, mientras ridiculizan a sus parientes de Times Square y Picadilly. Vagones de metro atestados de oficinistas uniformados de traje oscuro y corbata. Trenes que serpenteando el cielo de la ciudad sobre monorraíles que cortan el aire en una imagen futurista, llegan a cada estación con una puntualidad milimétrica, casi imposible. Hasta el metro está organizado al detalle, con carriles de ida y vuelta para los peatones, que van y vienen cual autómatas, separados por una mediana pintada en el suelo, como en una carretera. El sorprendente cruce de Shibuya, enfrente de la estación de Hachiko, enjambres de gente cruzan como riadas que todo lo arrasan, en los cuatro sentidos de la calle. Una sociedad donde todo está pensado, calculado y organizado y donde todo se respeta.

Trabajadores que cuando acaban sus interminables jornadas de trabajo, paran en los minúsculos bares de solo cuatro o cinco sillas, de algún callejón semioculto en el barrio de negocios de Shinjuku. Beben sake, frío o caliente, muy buenas cervezas y el estupendo whisky Suntory. Es gente sorbiendo con estrepito los noodles de un cuenco de ramen. Gente amable hasta el extremo, que se desinhibe desafinando en karaokes, melodiosas canciones de timbre oriental. Es una ciudad en la que no hay bancos en la calle, porque nadie sale a pasear, todo el mundo va siempre a algún sitio. El japonés es respetuoso, más allá de lo que a un occidental puede parecer razonable.
Pero Tokyo es también el Japón de los samurái y del emperador, del Palacio Imperial, construido sobre el castillo desde el que el Shogun gobernaba con mano firme. Es el Japón de los jardines de inspiración Zen al este del Palacio. El Japón del templo Meiji, donde se reza a la deidad del emperador. Purifícate lavándote las manos y la boca antes de entrar, participa haciendo tu ofrenda y pide un deseo.El templo Budista Sensoji, del siglo VII,al lado del río Sumida, contrasta con la torre Asahi y su llama flameando arriba.
En Tsukishima,una isla artificial construida sobre la bahía, puedes hacerte una idea de como era Tokyo antes de la guerra. Callejones estrechos, humildes casas de madera y pequeños restaurantes a lo largo de la calle Nishinaka, a unos pasos de la estación de Tsukishima.
A primeros de abril, Tokyo se transforma para recibir la primavera zen. Se inicia la espectacular fiesta del Hanami, la contemplación de los cerezos que explosionan y florecen tiñendo de blanco la ciudad. Es tradición acudir a cualquiera de los grandes parques, con un buen picnic, para disfrutar de esta eclosión de color en pleno centro de la urbe. Una fiesta que se prolonga hasta bien entrada la noche. El parque de Shinjuku Gyoen es para mí el más espectacular. En él conviven jardines de estilo inglés, y por supuesto japonés, inigualable. Puedes hacerte con un buen picnic en la tienda de Takashimaya, a 500 metros de la puerta de entrada al jardín. Otros grandes parques son Hamarikyu y Koishikawa Korakuen.
Tokyo es el Japón de las tradiciones y del Sumo, un deporte, una tradición y una ceremonia ancestral heredada de los bravos Samurái, que no debes perderte. Durante la temporada, acude a un combate al estadio Ryogoku, y aprovecha para visitar su interesante museo. Si no, al menos acude a presenciar sus curiosos entrenamientos y comprobar como embisten y chocan entre si dos colosos que pertenecen a otra época.
Los tradicionales baños públicos Sento, todo un ritual social donde los tokiotas acudían para asearse, y relacionarse, mientras sentados en pequeños y bajos taburetes de madera, uno al lado del otro, de forma ceremoniosa, con la tranquilidad que permite el estar sentado, recogen despacio el agua caliente de los grifos abiertos a medio metro de altura para dejarlo caer por el cuerpo. Además antes de lavarte, puedes darte una sauna. Sento Daikoku-Yu, al lado de la estación de metro de Kita-Senju.
Visita también el parque de Hama Rikyu, jardines de la época Edo. Su vegetación y su lago contrastan con los impresionantes rascacielos del distrito de Shiodome, a su espalda. En el parque, regálate tiempo y disfruta de la ceremonia del Té.
El japonés es un pueblo de esfuerzo y superación, de adaptación a los tiempos, pero manteniendo y conservando su preciosa herencia y su pasado único. Asómate al Japón moderno y rebelde de las nuevas generaciones, en la calle Takeshita en Harajuku, el punto donde se concentran los jóvenes japoneses de extravagante look, algunos forofos seguidores e imitadores de la imagen Manga.
Tokyo es también el Japón gastronómico, que conocemos en occidente. El mercado Tsuhji, el mayor establecimiento de pescado del mundo, donde 2.000 toneladas son subastadas a diario, para servir el mejor corte de pescado del mundo: sashimi.
Para comer, los Akachochin, baratos y fácilmente reconocibles por sus faroles rojos exteriores. Yakitoris, buen precio y buena comida en la barra. Men-dokoro, restaurante de riquísimos noodles y cuencos de ramen. Osozai, pequeños restaurantes regentados por una señora, en cuya pequeña barra se come alguna de las especialidades preparadas ese día. Y por supuesto los conocidos sushi bar.
Pero si te gusta el sushi no puedes perderte vivir una experiencia gastronómica única. El restaurante de Sushi Saito, (3 estrellas Michelín) uno de los mejores restaurantes del mundo, pero con tan solo 6 sillas delante de la pequeña barra de Sushi, donde Saito-San atiende personalmente. Es un privilegio probar las especialidades de sushi y shasimi que con tanta delicadeza y mimo prepara mientras charla contigo en un inglés suficiente para amenizar la comida. Imagino que es el restaurante Michelín más pequeño del mundo, pero también el más exquisito. En Jidousha kaikan Bldg. F1, 1-9-15 Akasaka, Minato-ku.
La contemplación del sagrado Monte Fuji, incluso subir a su cumbre (3.776 metros), en una inigualable ascensión paseando por senderos de lava, es una experiencia que no te puedes perder.
Después, te recomiendo vivir el Japón más Zen, tradicional y autentico; descansa unos días en un hotel de ambiente y lujo japonés como los que hemos visto en las películas, con maderas, tatamis y futones para dormir; jardines Zen para contemplar; un hotel inmerso en una naturaleza desbordante. Hotel Asaba. 3450-1 Shuzenji Izu-shi, en Shizuoka-Ken.
¡Ah! En Tokyo no puedes ahorrar en hoteles. Aunque sean caros, alójate en un hotel de cadenas occidentales, si no, corres el riesgo de sufrir como me ocurrió a mí, y dormir en habitaciones en la que debes entrar de lado, con armarios que consisten en una percha colgada del quicio de una ventana asomada a un patio oscuro, y minúsculos baños en los que no puedes siquiera darte la vuelta sin maniobrar.
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ACERCA DE

Daniel Camiroaga.- Pasé parte de mi vida viajando por todo el mundo gracias a mi trabajo como ejecutivo de una gran empresa. Me pudo mi vocación de viajero. Siempre llevaba un blog de notas. Notas que ahora se están convirtiendo en guías de viajes para Mydestination

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