Un paseo por Manhattan con cuchillo y tenedor

Un paseo por Manhattan con cuchillo y tenedor

Fotos: S.V.N.

@Samantha Vallejo-Nágera 30/11/2011

Aunque hace ya dieciséis años que regresé de mis veinticuatro meses (semi) sabáticos sobre patines por Nueva York, siempre que viajo allí siento que vuelvo a casa. Y ahora lo acabo de hacer. Manhattan no evoluciona, sigue igual, es el mundo dentro de una ciudad y todos los extremos en convivencia. Las tendencias alimentarias del Whole Foods, basadas en la comida sana, se ven atacadas por el consumo masivo de comida basura.

Ahora bien, ellos lo hacen todo genial. Si quieren comida sana, tienen su mercado de agricultores de la región, que se monta en diferentes puntos de la ciudad, como en Unión Square, donde desde 1976 hay un mercado de puestos al aire libre con una calidad y una variedad de productos alimenticios increíbles. Calabazas, rábanos, patatas, pimientos... Y de todos ellos cinco o seis variedades de tamaños y colores. Aquello parece un catálogo online. ¡Me vuelve loca!
 
Y a unos 100 metros de allí te encuentras uno de los supermercados alucinantes de la cadena Whole Foods, que se supone son de comida sana y productos ecológicos, donde se amontonan más de 1.000 plátanos, 500 pomelos, 200 puerros, 600 besugos y otros 100 red snapers. Todo expuesto como si se tratase del escaparate de una joyería, y aunque no necesitaba nada, porque estaba en un hotel, me lo hubiera comprado todo. 80 tipos de salsas, cuchillos de todos los materiales, panes maravillosos con pasas, avellanas, duros, blandos, largos, cortos…
 
Es una constante llamada al consumismo masivo, por muy orgánico que sea. Y sales de allí y te metes en Williams-Sonoma, para mí LA TIENDA del adicto a la cocina. Una vez dentro, te empiezan a entrar temblores, porque te das cuenta que hemos llegado a un punto en el que hasta los electrodomésticos se compran a juego con el color de la cocina. Los objetos están expuestos y te los quieres llevar todos: moldes, paños de cocina, salsas, gadgets.
 
Veo esto y siempre pienso lo mismo: “¿Para qué querrán todo esto si aquí no cocina nadie?”. Casi todo el mundo come y cena en restaurantes, hay una oferta interminable de sitios maravillosos. Por ejemplo, P.J. Clarkes’s (915 Third Avenue, 55Th Street). ¡No dejes de tomar allí los aros de cebolla! También destaca Lucky Strike (59 Grand Street). Es un restaurante de comida internacional americanizada y muy buena, sobre todo las hamburguesas.
 
Sapporo East (164, First Avenue) es un restaurante japonés tradicional de sushi y demás donde hacen el mejor aliño de ensaladas del mundo y tienen unos soft shell crabs riquísimos. Shabutatsu (216 East 10th Street) es uno de mis favoritos. En un caldo se van cociendo a modo de fondue unas finas laminas de carne de buey casi congeladas y se toman con verduras, arroz y una maravillosa salsa de sésamo tostado. Son todos de andar por casa y comer rico.
 
Para una cena-juerga divertida hay que ir al Lavo (39 East 58th Street). Bailan en las mesas y se anima un montón; eso sí, no puedes tener una conversación con tus amigos, sólo mirar a unas titis estupendas bailando. Otras te dan un masaje en la espalda al mismo tiempo que te traen una comida italiana ‘casi’ buena, que te tomas con el musicón. Recomendado para marchosos.
 
Unos días en América y siempre me entran ganas de volver a casa. Después de haberme pateado Manhattan, de correr los 42 km y pico en la Maratón, de comer todo tipo de comidas y unas mezclas interesantísimas… tengo ganas de volver a comer la comida europea, más sabrosa y menos llena de productos químicos embellecedores de fruta y verdura. ¡Welcome to Spain!
 
Antes de dejar el hotel tuve la buena y mala idea de pasar por una librería donde me regalé el nuevo libro de Martha Stewart (A year of celebrations, simple y perfectamente cursi, impecable y americano, pero con unas ideas buenísimas de cómo recibir a invitados en diferentes ocasiones. Muy útil la de cómo recibir en tu yate. ¡Estos americanos son únicos!
 
Aterricé en Madrid y acabé cenando en Horcher (Alfonso XII, 6). Qué maravilla la comida con sabor a comida y esas patatas soufflé que no puedes dejar de comer. Además está de lo más animado y no me pareció caro relación calidad-precio-servicio. Os lo recomiendo.
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3 .- Me gusta mucho esta nueva etapa de Samanta de España, es una persona a seguir, siempre con sus tendencias a la ultima y su buen hacer en cuanto a temas culinarios se refiere,creo que tiene un gran publico que la sigue.

hoffmeyer

01/12/2011, 15:32 h.

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2 .- Patatas souflee de Horcher....mmmmmmm!!!!

colate

30/11/2011, 21:37 h.

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1 .- ¡Joer! Cuanta gente chorra. Para viajar a Manhattan para comprar hortalizas y hacer el pijo no hacen falta alforjas, en cualquier pueblo de España las hay mejores, hortalizas, y hacer el pijo resalta más.

Mariabi

30/11/2011, 18:42 h.

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ACERCA DE

Samantha Vallejo-Nágera.- En este blog vais a poder encontrar lo más ‘fashionculinarychic’ que hay en vuestras vidas. Restaurantes, libros, recetas, productos, gangas, gadjets, aventuras y un montón de cosas más, siempre desde mi punto de vista como madre, empresaria, cocinera, presentadora de televisión, mujer solidaria y deportista, con más de quince años de experiencia con mi empresa Samantha de España y… ¡metida en todas las salsas! Todo esto será un cóctel explosivo para que semana a semana lo pasemos bomba juntos. By Samantha de España

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