Rihanna no canta ni baila, pero no se la pierdan

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Juan M. Fdez  16/12/2011

Rihanna no canta ni baila, pero no se la pierdan
 

Hacía tiempo que no se respiraba tanto sexo en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. O al menos en lo que se refiere a su escenario. Pero anoche Rihanna supo 'calentar' al personal desde los primeros compases de su Loud Tour con un espectáculo falto de prejuicios y en el que hizo un completo e inteso recorrido por el sado masoquismo y el fetichismo, aunque sin dejar de lado su vena más sentimental.

Apareció vestida para cantar su hit Only girl in this world, pero poco le duró la ropa. En su segunda canción decidió despelotarse, quedarse en biquini y avisar a los allí presentes que eso de ser políticamente correcta no va con ella. A la de Barbados, toda una mujerona de kilómetricas piernas, le gusta la provocación, la polémica, los movimientos obscenos. ¡Anda que no debieron sentir muchos envidia cuando decidió elegir a un espectador y refregarse con él por el suelo del escenario!

Pero, aunque muchos puedan pensar que todo es puro marketing, lo cierto es que sus miradas revelan vicio, sexo, ganas. Se ve que le va eso. No va de tonta estrellita internacional que ni se acerca a sus fans no vaya a ser que le salpiquen de sudor. Se nota que le gusta el contacto y cuanto más directo mejor. De hecho, hasta se perdió la cuenta de las veces que se acercó al público para 'excitarles' con un simple saludo de manos. 

No obstante, quien se extrañara del alto contenido erótico y sexual del espéctaculo es que no conoce bien a la joven. Alguien que juega con el doble sentido en sus canciones -como en Cockiness, donde sugiere que le gusta que le 'laman' su sexo- o que explica cuáles son sus gustos sexuales como en S&M, no es precisamente una santa. ¿Qué pensaban que se iban a encontrar? 

De ella se ha dicho de todo: que no sabe cantar en directo, que es un producto prefabricado. De todo. Sin embargo, Rihanna demostró haber sabido aunar lo mejor de Madonna y Lady Gaga brindando un espectáculo que tiene de todo menos aburrido. Un show que parecía trasladarnos a cualquier entrega de premios de la música y en el que hasta la joven fomenta el inglés de los españoles dejando que sea el público el que cante los agudos de sus canciones.

Al César hay que darle lo que es del César y aunque en las canciones más movidas se nota que la joven no domina eso del directo, hay que reconocer que en baladas como Unfaithfull o Love the way you lie consiguió meterse al público en el bolsillo. También lo hizo con ese apoteósico final con Umbrella y su nuevo himno para masas We found love.

O sea que, como ya dijeron una vez de Lola Flores: Rihanna no canta ni baila, pero no se la pierdan. 

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