CASAS REALES

El accidente de Froilán resucita viejos fantasmas del pasado en casa de los Borbón

De nuevo en Semana Santa . Más de medio siglo después de que falleciera Alfonso de Borbón, hermano pequeño del Rey, tras dispararse de forma accidental

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De nuevo en Semana Santa . Más de medio siglo después de que falleciera Alfonso de Borbón, hermano pequeño del Rey, tras dispararse de forma accidental una Long Automatic Star, el hijo de la infanta Elena ha sufrido un percance mientras manipulaba una escopeta de perdigones.  

La historia vuelve a repetirse; sin embargo, esta vez con consecuencias menores, para suerte del hijo mayor de la infanta Elena. Circulan varias versiones sobre el fallecimiento de Alfonso, pues se acusó a la Casa Real de opacidad en este asunto. El último en desentrañar esta historia ha sido el periodista Abel Hernández, en el libro ‘Despídete de tu madre y serás rey’. Según explica éste, el incidente que terminó con la vida del pequeño fue algo que marcó al monarca español. 

"Es un capítulo de su vida que se ha contado muchas veces. Se sabe que el arma la tenía el rey, que fue un accidente y que nunca fue igual en esa familia a partir de aquel momento. Ese juego terrible, ese drama familiar, ese golpe psicológico fue tan duro para don Juan Carlos que le ha afectado para siempre", confiesa el autor en conversación con Vanitatis.
 
La familia se encontraba en Villa Giralda disfrutando de las vacaciones de Semana Santa. Hacía poco que Juan Carlos había ingresado en la Academia militar de Zaragoza, por lo que alguien le regaló una Long Automatic Star de calibre 22, un objeto que enseguida causó sensación entre este y su hermano pequeño. Cansado de las peleas de los niños por usarla, don Juan decidió guardarla bajo llave en su despacho.
 
Tras las insistencias de Juan Carlos y Alfonso, Doña María cedió y abrió el cajón para que los niños jugaran un rato con ella. "No es para disparar, mami, sólo para verla". Buscó la llave del secreter en la chaqueta de su marido y se la dio (...). Sin embargo, los niños consiguieron hacerse con unas balas, algo que acabaría con la vida del pequeño Alfonso. Don Juan envolvió el cuerpo sin vida de su hijo menor en una bandera de España, lo puso a los pies de don Juan Carlos y pronunció una frase mítica: "Júrame que no lo has hecho apropósito".

Un trágico episodio al que, no obstante, no se hace referencia por primera vez en el libro de Abel Hernández. El escritor y militar en la reserva Amadeo Martínez Inglés también ha tratado el tema en obras tan polémicas como Juan Carlos I, el último Borbón. Las mentiras de la monarquía española, en la que deja entrever que Don Juan dudaba de que el disparo no hubiera sido intencionado al tiempo que revela que ni hubo acta de defunción ni la policía se personó en Villa Giralda. Más recientemente, Pilar Urbano, en su último libro, El precio del trono, hace asimismo un repaso por el drama familiar que marcó la infancia del monarca patrio.

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