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Un catalán y una belga se unen para reclamar la paternidad del rey Juan Carlos

Ella es belga, él catalán. Se conocieron el pasado sábado en Gerona. Nunca antes se habían visto, pero los dos tienen algo en común: reclaman la
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Un catalán y una belga se unen para reclamar la paternidad del rey Juan Carlos
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    Ella es belga, él catalán. Se conocieron el pasado sábado en Gerona. Nunca antes se habían visto, pero los dos tienen algo en común: reclaman la paternidad del rey Juan Carlos. Tras conocer los resultados de unas pruebas de ADN que confirman que ambos comparten progenitor, documento al que ha tenido acceso Vanitatis, los dos hermanos se preparan para anunciar la noticia a Casa Real. “Vamos a mandar un fax a Zarzuela para comunicarles el resultado de los exámenes”, explica a este medio Albert Solà Jiménez, quien asegura ser el primogénito del Rey.  

    Por su parte, Ingrid Sartiau reside en Gante y tiene 46 años. Su madre le comunicó la identidad de su progenitor mientras veía la televisión. “Este hombre es tu padre, me dijo, cuando aparecían unas imágenes del Rey de España en una cadena belga”, según narra ella misma a Vanitatis. La joven sostiene que su madre, Liliane Sartiau, conoció al monarca en 1956, en Francia. La pareja se reencontró en 1966, en una feria en Luxemburgo, y nueve meses más tarde nació la pequeña Ingrid.

    Pese a descubrir hace años el nombre de su supuesto padre, empezó a indagar su ascendencia hace solo unos meses. Convencida de su relación con el monarca, buscó información sobre los Borbón. Casualmente, buceando en internet encontró a una persona en su misma situación: Albert Solà Jiménez, un hombre de Gerona que desde los años noventa intenta demostrar su parentesco con el Rey. “Encontró una entrevista que concedí a una cadena de televisión holandesa y se puso en contacto conmigo”, comenta Solà a Vanitatis.

    Desde hace ya varios años, Albert tiene clara su relación filial con el monarca. A mediados de los años cincuenta, el por aquel entonces príncipe Juan Carlos, hizo un viaje desde la academia militar de Zaragoza, donde se encontraba estudiando, a Barcelona. Allí, siempre según el relato del gerundense, conoció a María Bach Ramon, hija de una familia de conocidos banqueros de la ciudad, que daría a luz a Albert en 1956. “Poco antes de nacer yo, el Rey le comunicó la noticia a varios de sus amigos”, sostiene Solà.

    Tras el parto, unas enfermeras de la Maternidad de Barcelona arrebataron el niño a María Bach y lo llevaron a Ibiza, lugar en el que estuvo hasta 1961. Pasada su estancia en la isla balear, regresó a Barcelona y en 1964 fue adoptado por la familia Solà Jiménez, de Sant Climent de Peralta. Al empezar a investigar sobre su familia biológica, Albert descubrió en unos documentos que aparecía la expresión “chupete verde”, una acotación que, según algunos historiadores consultados por él, hace referencia a los bebés de sangre real. “Estuve viviendo en México, volví para investigar mi adopción. Pero desde entonces no puedo salir del país, dicen que por seguridad. Estoy encerrado como en una jaula”, afirma.

    Las pruebas de ADN

    “Sí, los resultados han sido positivos. Soy hija del Rey”, explica Ingrid desde Gante. Ni ella ni su marido, Jean Marie Martí, han tenido tiempo de asimilar esta nueva situación, por lo que se muestran todavía muy precavidos en sus declaraciones. “Nos hemos enterado hace unas semanas, estamos todavía impresionados. No queremos sacar nada de esta situación”, comenta el esposo de Sartiau.

    Tras entablar conversación hace unos meses, los hermanos decidieron hacerse unas pruebas de ADN. “Le mandé el material necesario al profesor Jean-Jacques Cassiman, un genetista de la Universidad de Lovaina, reconocido a nivel mundial”, dice Solà. El catalán envió al científico los resultados de su perfil ADN para que los comparara con los de Ingrid y saber qué probabilidad de parentesco existía entre ambos. Dos meses después tenían los resultados. La primera en conocerlos fue ella, pero inmediatamente se los transmitió al español: eran hermanos al 91 por ciento.

    Vanitatis se ha puesto en contacto con Zarzuela para conocer su reacción ante esta noticia. Fuentes oficiales de la Casa Real afirman conocer la historia, pero renuncian a darle ningún tipo de credibilidad, pues desconfían de que los análisis científicos confirmen la consanguineidad de Ingrid y Albert.

    Sin embargo, el médico que ha realizado las pruebas no piensa lo mismo. “La probabilidad de que tengan un progenitor común es elevadísima. Los resultados son claros, pero los estudios no pueden especificar si es el padre o la madre. Yo no sé quién es el padre, son ellos los que dicen que es don Juan Carlos”, afirma desde Lovaina el profesor Cassiman.

    Tras conocer los resultados, los hermanos solo tardaron una semana en organizar un viaje para conocerse. El encuentro tuvo lugar el sábado pasado en el hotel Els Arcs de Monells, en Gerona, lugar al que viajó Ingrid junto a su marido. “Después de conocer los resultados de los análisis y ver a mi hermana, voy a apoyarla en todo”, dice Solà. De hecho, según explica, ya le ha facilitado un número de fax de Zarzuela, el mismo que utiliza él para comunicarse con Casa Real de forma habitual. “Es uno de los faxes más restringidos que tiene el Rey. El fax que ella le mande, le llegará, se lo puedo asegurar”.

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