Las buenas noticias parecían que habían llegado para quedarse en la Casa Real británica. Después del nacimiento del príncipe Jorge el pasado 22 de julio, varios medios aseguraron estos días que las campanas iban a repicar otra vez después de que el 29 de abril de 2011 sonaran por última vez en la Abadía de Westminster tras en enlace de Kate Middleton y el príncipe Guillermo.

Según el diario británico The Telegraph, Sarah Ferguson y el príncipe Andrés, podrían haber retomado su relación y estarían pensando en renovar sus votos después de divorciarse en 1996 tras diez años de matrimonio. Desde que este fin de semana se publicara esta información, ambos han sido vistos en el castillo de Balmoral -residencia de verano de la reina Isabel II- donde han pasado unos días junto a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia de York.   Sin embargo, estos planes de boda van a tener que esperar y se quedarán en meros rumores ya que el portavoz de la duquesa de York ha asegurado que entre ellos sólo existe una amistad: "Tienen dos hijas en común y mantienen una excelente relación por ellas", informó.

El matrimonio de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés nunca fue tan idílico como Lady Di podría llegar a esperar. Después de que ella planeara un encuentro entre los dos en 1985 y que en menos de un año ambos se comprometieran, la felicidad sólo les duró seis años. En 1992, y después del nacimiento de sus dos hijas en 1988 y 1990, los escándalos no tardaron en llegar.

Fergie, como es conocida la duquesa de York, pasaba largas temporadas sola debido al trabajo del príncipe Andrés en la Marina británica, algo que distanció a la pareja hasta el punto de ser vista en algún que otro enredo de alcoba después de publicarse varias fotografías en las que frecuentaba a hombres, como el millonario texano Steve Wayt. Sin embargo, la gota que colmó el vaso fueron las instantáneas del momento en el que el asesor financiero John Bryan le chupaba el dedo gordo del pie a Sarah Ferguson, pillada en topless en una mansión de la Costa Azul. Por aquel entonces Fergie ya estaba separada pero dichas imágenes alimentaron aún más las desgracias reales que trajo el año 1992: la separación de Diana de Gales y el príncipe Carlos y el divorcio de la princesa Ana, única hija de Isabel II, y el capitán Mark Anthony Phillips, quien nueve meses después volvió a pasar por el altar con el vicealmirante Timothy James Laurence.

Desde su amistoso divorcio, Sarah Ferguson ha mantenido una cordial relación con los Windsor, algo que no ha evitado que se convirtiera durante años en carne de cañón para los medios sensacionalistas del país (era llamada la duquesa de Pork -duquesa del cerdo- por los kilos que cogió desde 1996). Sin embargo, su precipitada salida de la familia real británica también provocó algunos problemas en su economía: se convirtió en compradora compulsiva llegando a deber 5,7 millones de euros al banco Coutts, la entidad que en los años 90 llevaba las finanzas de la Casa Real. Tiempo después, Fergi logró reinventarse erigiéndose como imagen de una marca de alimentos bajos en calorías –alcanzando los 2,3 millones de euros al año-,dando rienda suelta a su faceta como escritora de cuentos infantiles o coproduciendo la película La joven Victoria.

Sin embargo, y aunque parecía que Sarah Ferguson había, por fin, sentado cabeza, volvió a las andadas protagonizando una de las portadas que mayor conmoción ha causado a los británicos. En mayo de 2010, Gran Bretaña se despertó con la noticia de que Fergi había sido cazada con una cámara oculta ofreciendo acceso a su exmarido por 560.000 euros a un reportero del ya extinto semanario News Of The World que se hizo pasar por multimillonario.  "Dejé la familia real amistosamente. Diana se llevó 20 millones. Por eso la Reina es mi amiga. Porque no me llevé ni un penique. Tengo el corazón muy grande pero no tengo un penique", se justificó por aquel entonces.

A partir de entonces, Sarah Ferguson ha decidido mantenerse en un segundo plano después de que el Palacio de Buckingham declinara por aquel entonces hacer cualquier comentario o emprender acciones legales tras el desgaste de la imagen del príncipe Andrés, que aseguró no estar al tanto de los “tejemanejes” de su exmujer.