Viernes, 5 de abril de 2013

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"Érika me dijo: Letizia me ha dejado sola"

Princesa Letizia Ortiz

"Érika me dijo: Letizia me ha dejado sola"

Letizia y su hermana Telma el día del entierro de Érika. (I.C.)

Sara de Diego - Sígueme en    Twitter  - 06/04/2013

La repercusión del aborto de Letizia años antes de conocer al Príncipe Felipe sigue coleando. El libro Adiós, princesa, no sólo es una declaración de intenciones de su primo y exabogado -se encargó de su divorcio de Alonso Guerrero- también es un tributo a su otra prima, Érika Ortiz, hermana menor de la Princesa, que falleció en febrero a los 31 años.

Aunque en su círculo más íntimo la prudencia, el respeto y, sobre todo, el silencio han sido los protagonistas que han rodeado la pérdida de Érika, David Rocasolano no deja en muy buen lugar a Letizia por la relación que ésta mantuvo con sus hermanas una vez que empezó a formar parte de la Familia Real. Tal es el resentimiento de su primo, que la dedicatoria que abre el libro habla por sí misma "Para mis hijos, por si algún día este libro les ayuda a comprender cuánta hipocresía sustenta algunas historias de amor y de Estado. Para Érika". 

Rocasolano no es el único que mantiene a Érika viva en su memoria. Su tía, la díscola Henar Ortiz ha sido la primera en hablar abiertamente sobre la muerte de su sobrina sin andar con dobles raseros: “Érika decidió apearse y se apeó. Nadie puede valorar por qué tomó esa decisión. Paradójicamente, aunque el protagonista es quien muere, los que nos quedamos aquí somos los que continuamos la novela”, afirma. Una novela que David ha dado continuidad.

El afán protector de cualquier hermana mayor, hizo que Letizia estuviera muy unida a sus hermanas Telma y Érika. Una imagen idílica que cambió radicalmente cuando la Princesa pisó, por primera vez, el Palacio de la Zarzuela. Tachada de inquisidora por David Rocasolano, Letizia comenzó a controlar todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus hermanas sin preocuparse, lo más mínimo, por la realidad que vivían Telma y Érika.

“Me han dejado sola, David. Me siento sola”. Érika no se refería a Antonio Vigo, el padre su hija Carla y exmarido de la hermana menor de la Princesa, de quien se divorció una vez que la princesa contrajo matrimonio y la Infanta Leonor fue bautizada. Se refería a Letizia. “Supuse que, tras su reaparición en la prensa rosa, Érika había recibido algunas de sus típicas llamadas histéricas y controladoras”, escribe.

La presión mediática fue el talón de Aquiles de Telma y Érika y el motivo principal de que la relación de las tres hermanas estuviera deteriorada desde antes de la muerte de Érika. Ajena a al acoso que sufrían, Letizia vigilaba desde Palacio las idas y venidas de sus hermanas, así como sus apariciones públicas. Tanto es así, que Telma Ortiz puso una demanda, en mayo de 2008,-que fue desestimada- a cincuenta medios de comunicación por el “insoportable y permanente acoso de la prensa” al que estaba sometida.

Este especial homenaje que David Rocasolano rinde a su prima, puede convertirse en el principal motivo por el que la Princesa rompa definitivamente su relación con la familia Rocasolano al darse cuenta de que el enemigo vive en casa.

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