Celebra hoy su 35 cumpleaños

Kate Middleton, una duquesa con halo de reina

La esposa del duque de Cambridge ha sabido conectar con la clase media británica y con Isabel II

Foto: La duquesa de Cambridge en una imagen de archivo (Reuters)
La duquesa de Cambridge en una imagen de archivo (Reuters)

Cuando hace escasas semanas, los medios británicos daban fe del nuevo pico de popularidad del que disfruta la reina Isabel (76% de aprobación), coincidiendo con los planes de reducción de su agenda pública por motivos de edad y de salud, las mismas fuentes constataban la consolidación de su ‘nieta política’ como la segunda mejor valorada de la ‘royal family’. Parece que, con su estudiada naturalidad, Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, no solamente se ha ganado el respeto de la minoría pudiente, sino —y sobre todo— la simpatía de la clase media británica, muy por encima de la que otorgan al príncipe heredero y a su propio marido.

La esposa de Guillermo de Cambridge, el número dos en la línea de sucesión, exhibe un halo de reina tal que ya parece figurar en el futuro imaginable de los británicos como consorte de la Corona, tras un supuesto breve reinado del maduro y paciente príncipe Carlos.

La alargada sombra de Lady Di

De justicia es afirmar, lógicamente, que el estatus alcanzado por la joven licenciada en Historia del Arte es, en gran medida, fruto de sus propios méritos. Aunque no es menos cierto que, sin detrimento de ellos, ha contado con la eficaz colaboración de la alargada sombra de su difunta suegra, la popular y querida Lady Di, cuyos sufrimientos en palacio y su posterior trágica desaparición han dejado una huella imborrable en Buckingham. Y un cierto sentimiento de culpabilidad. Ni la madre del príncipe Guillermo entendió a los Windsor ni estos supieron leer el nuevo signo de los tiempos que encarnaba, ella sí, con sincera naturalidad.

Kate con la tiara que solía llevar Lady Di (Gtres)
Kate con la tiara que solía llevar Lady Di (Gtres)

Cuando la universitaria Kate inició su relación con el príncipe Guillermo, entre las aulas de Saint Andrews y los pubs —en el condado de Fife, Escocia—, ya habían transcurrido seis años desde que la reina Isabel entonara en público, aunque con retraso, su pesar y su dolor por la muerte de Diana Spencer. Y en Buckingham ya soplaban algunos vientos de cambio respecto a determinadas maneras y costumbres ancestrales.

El giro de los Windsor

Ni Camila Parker, posteriormente duquesa de Cornualles, ni mucho menos la joven Kate experimentaron la incomprensión de los Windsor como Diana, la 'princesa del pueblo' que hubiera querido ser bailarina. Kate Middleton mantuvo una relación de al menos siete años con el príncipe Guillermo, incluidas algunas etapas de crisis, antes de formalizar su compromiso en 2010, mientras que Lady Di apenas mantuvo un noviazgo de seis meses.

Y lo más importante, quizás: la reina Isabel ha sido condescendiente en todo lo que ha querido hacer Kate, antes y después de su matrimonio, hasta el extremo de mantener una relación frecuente y muy estrecha con su madre, muy al contrario que Diana Spencer, incluso en fechas tan señaladas como la Navidad.

La reina con Kate Middleton (Gtres)
La reina con Kate Middleton (Gtres)
La reina Isabel, una entusiasta

De hecho, como se suele decir, la reina Isabel no solamente aprueba lo que dice y hace la duquesa de Cambridge, sino que además ríe todas sus gracias. Sabe que ha conectado con el pueblo británico y que, además, ella es consciente de que su popularidad jamás debe eclipsar a su esposo, el príncipe Guillermo.

Ese halo majestuoso que desprende todo lo que hace Kate Middleton, que en su momento no supo valorar en Lady Di, ha sido en estos años la mayor satisfacción personal y política de quien ha ostentado la corona británica y el liderazgo de la Mancomunidad de Naciones durante 65 años. Y es, sin duda, uno de los aspectos mejor valorados dentro y fuera de las fronteras del Reino Unido.

Kate Middleton sabe adaptarse inteligentemente a las circunstancias de cada momento y siempre queda bien… O casi siempre.

Los problemas de la agenda

Ha marcado un estilo propio, no solo en los asuntos de la moda; ha sabido convivir con el recuerdo popular de Lady Di, se ha mostrado cercana y natural —como ella—, si bien aún no ha asumido la carga de las tareas que se derivan de su estatus. Aunque quien más críticas recibe por no dedicar el suficiente esfuerzo a la ´cosa pública` es su marido. Si ha reina y el duque de Edimburgo atienden, aproximadamente, una media de un compromiso público diario, Guillermo se ocupa de uno cada tres días; y la duquesa, de uno cada seis.

Hasta ahora, la escasa dedicación de la duquesa a la agenda pública se justificaba por la atención que debe prestar a los pequeños George (4 años) y Charlotte (2 años). El mismo motivo por el que decidieron ocupar temporalmente la mansión de Anmer Hall, en lugar de permanecer en el palacio de Kensington, su residencia oficial. Pero en breve deberá dedicarse más a sus compromisos públicos, no solo por cuestiones de deber, sino por el efecto dominó que está produciendo el recorte de actividad de la reina y de su esposo.

Los duques de Cambridge junto a sus dos hijos (Reuters)
Los duques de Cambridge junto a sus dos hijos (Reuters)

Fermín J. Urbiola
Fermín J. Urbiola
Fermín J. Urbiola

Periodista y escritor

www.ferminjurbiola.com o en Facebook o en Twitter

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