principado de mónaco

Alberto de Mónaco, el príncipe 'plantado' (por Charlène)

Como el 'eterno soltero' que fue, Alberto se ve obligado a acudir a los festejos de sus homólogos sin pareja y siempre disculpando a su esposa e intentando justificar su ausencia

Foto: El príncipe Alberto en una imagen de archivo. (Gtres)
El príncipe Alberto en una imagen de archivo. (Gtres)

Cuentan las 'malas lenguas' que unos días antes de su boda, Charlène quiso 'plantar' al príncipe Alberto e intentó huir de Mónaco. Sin embargo, la seguridad del principado se lo impidió. Se desconoce si esa información es totalmente certera o no, lo que está claro es que Charlène se ha tomado la revancha en estos casi seis años que llevan casados, pues no le ha acompañado a la mayoría de grandes eventos reales que se han celebrado. Como el 'eterno soltero' que fue, Alberto se ve obligado a acudir a los festejos de sus homólogos sin pareja y siempre disculpando a su esposa e intentando justificar su ausencia, ya sea porque le duele la espalda o porque tiene que cuidar de los príncipes Jacques y Gabriella.

El primer y gran 'plantón' que Charlène le hizo a Alberto fue en la investidura de Guillermo Alejandro como rey de los Países Bajos en marzo de 2013. La princesa no pudo -o no quiso- asistir a uno de los días más importantes de su "gran amiga" Máxima y dejó que Alberto viajara solo a Ámsterdam. Ante el revuelo causado por su 'baja', el palacio volvió a salir al paso asegurando que tenía un evento programado y que no podía cancelarlo. Para contrarrestar su ausencia en ese sarao real, Charlène se vio obligada a asistir al enlace de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill, que se celebró tan solo tres meses después. Su actitud fría y distante, sumada a que no hizo caso del protocolo y se presentó sin tiara, dejaban claro que no se sentía bien allí.

La historia se repitió en el 70 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia, donde vimos a Alberto solo de nuevo. Charlène tampoco acompañó a su marido a las celebraciones del 80 cumpleaños de Harald y Sonia de Noruega, celebradas la pasada semana. Mientras la mayoría de los royals iban con sus parejas, el soberano de Mónaco lo hizo solo. También estuvo sola Sofía de Wessex, a quien no acompañó su marido, el príncipe Eduardo, hijo de Isabel II. Sin embargo, Eduardo contaba con una buena excusa para no estar allí, pues tenía varios eventos en su agenda. Sobre Charlène y su ausencia, el palacio no ha querido hacer ninguna declaración, pero lo que está claro es que su agenda estaba vacía.

Alberto con los grandes duques de Luxemburgo en Noruega. (Gtres)
Alberto con los grandes duques de Luxemburgo en Noruega. (Gtres)

Pero Charlène no solo declina asistir a eventos reales, también a familiares. Muy sonada fue su ausencia en las bodas de sus sobrinos. Y es que cuando en enero de 2014 Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo contrajeron nupcias en la estación de esquí de Gstaad (Suiza), la princesa no se presentó. El motivo que se dio para justificar esa no asistencia fue que tenía un acto programado en Sudáfrica desde hacia varios meses y que no pudo cancelarlo. El tema quedó allí, pero en agosto de 2015 Charlène volvía a causar baja, esta vez en la boda religiosa de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo celebrada en Italia. Aunque fueron muchos los medios de comunicación que intentaron encontrar una explicación a esa ausencia, desde palacio no dieron ningún tipo de aclaración de qué tenía que hacer la princesa que le impedía no acompañar a su marido a las nupcias de su sobrino

Boda de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo.
Boda de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo.

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