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Un resbaladizo pero eficiente Ridley Scott

El séptimo arte se está convirtiendo en una poderosa herramienta de entendimiento del estado del mundo tras el 11 de septiembre. Cintas como Syriana, La sombra del reino,
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Un resbaladizo pero eficiente Ridley Scott
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    El séptimo arte se está convirtiendo en una poderosa herramienta de entendimiento del estado del mundo tras el 11 de septiembre. Cintas como Syriana, La sombra del reino, El expediente Anwar, Camino a Guantánamo y otras tantas demuestran el interés del nuevo cine por desentrañar la madeja de problemas de un mundo en el que el terrorismo ha sabido sacar su buena tajada a la sociedad globalizada. La historia que aquí se despliega, con más afán de entretenimiento efectista que aleccionador, procede de un libro del periodista del Washington Post David Ignatius, adaptado por William Monahan, oscarizado por su guión adaptado de Infiltrados. Los ingredientes de conexión con la realidad y eficacia, ya están en la batidora, y solo hay que añadir un director que sabe ponerle espectacularidad, Ridley Scott, y dos valores interpretativos seguros, Leonardo DiCaprio y Russell Crowe, ojito derecho del director inglés. ¿Quién se puede resistir a la mezcla?

     

    Red de mentiras es ante todo un mano a mano interpretativo en el que DiCaprio da vida a un agente de la CIA moviéndose con soltura por Iraq o Jordania gracias a su dominio del árabe, y Russell Crowe a su ángel de la guarda y jefe en la sombra, siguiendo las operaciones vía móvil o por imagen de satélite. Entre ellos dos se va tejiendo una trama equilibrada en la que los personajes mantienen hasta el final su importancia, si bien su manera de conducirse es más bien discutible: a Ferris se le dota de una moral recta que choca con lo despiadado de sus actos, mientras que Hoffman puede resultar demasiado infalible.

     

    Ridley Scott sigue demostrando su devoción por un cine híper-visual y dinámico -ayudado en esta ocasión por el montaje del orfebre Pietro Scalia-, pero en los últimos tiempos demasiado apoyado en la calidad del material escrito. Monahan le da aquí una buena base, pero a su guión no deja de faltarle una cierta profundidad que se pierde entre las rendijas de una acción resbaladiza, lo que quizá le pese en un segundo o tercer visionado: la verdadera prueba del algodón para toda película, y que en más de alguna ocasión -mal que nos pese- hace sonrojar al crítico.

     

    El acomodamiento de Scott es evidente y su cine se ha convertido en un pasarratos con poca enjundia. Pero Red de mentiras queda como un ejercicio más mimado en el que, además de las acertadas interpretaciones de Crowe y DiCaprio, engancha su juego de mentiras o verdades a medias en la que cada cual intenta sacar tajada. Es una cinta que funciona hasta el final gracias a una mesurada ambición que la hace huir de grandilocuencias y subrayados. Va al grano y el espectador, sin duda, lo agradece.

     

    LO MEJOR: El mano a mano entre Crowe y DiCaprio.

     

    LO PEOR: La indefinición del personaje de DiCaprio.

    Criterio de valoración:
    Obra maestra.
    Muy buena.
    Buena.
    Interesante.
    Regular.
    Mala.

    Cine TV
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