Los responsables de We Love Tamara, el personality show de Tamara Falcó, pensaron en contar con Alaska y Mario Vaquerizo en uno de sus capítulos para que aconsejaran a la joven a cómo llevar el programa y alcanzar el mismo éxito que ellos con su reality en MTV.

Sin embargo, la hija de Isabel Preysler -o su representante Susana Uribarri- se ha olvidado de uno de los principios básicos de la promoción de un programa y que tanto defienden Alaska y Mario: conceder entrevistas a la prensa."Las preguntas en la rueda de prensa”, explicaron los responsables del canal.

Y es que, una cosa es promocionar un programa, y otra bien distinta hacer cosas más allá de lo firmado por contrato. De hecho, su representante Susana Uribarri no dudó ni un minuto en abroncar a un reportero de ¡Qué tiempo tan feliz! delante de todos los medios por 'robarle' una entrevista.

Antes, en la rueda de prensa, la hija de Isabel Preysler quiso dejar claro que We love Tamara no es un reality al uso. “Es muy importante que quede claro que esto no es un reality. Me molesta un poco que me comparen con programas como el de Paris Hilton o Kim Kardashian. No porque piense que son malos o que no merecen la pena, sino porque hemos hecho un programa muy bien hecho". 

También explicó que el programa está guionizado. “Todo estaba guionizado, organizado. Yo sabía cuándo teníamos que grabar y cuándo no. No es una cámara siguiéndome las 24 horas del día (…) Yo les dí mi calendario y, a partir de ahí, empezamos a trabajar. El contenido lo dí yo. Evidentemente, puse límites. El programa tiene que ser entretenido, pero dentro de unos niveles. He dejado que las cámaras entren en mi casa. Me veréis en bata, pero si vas a salir en televisión te pones la bata más mona. Tampoco quería salir como un troll”.

De hecho, en las primeras promociones del programa ya se le ha visto acudir a desfiles con su madre, yendo al gimnasio o rezando. Una cuestión esta última que ya ha empezado a generar ciertas críticas. “He intentado no frivolizar con el tema de la religión y es difícil. Me preocupaba. Pero es una parte de mi vida y tenía que ser reflejada. Hemos intentado plasmarlo de tal forma que fuera fidedigno a como soy yo. No pongo las estampitas en mi casa porque vengan las cámaras”.

“En un momento dado, cuando estaba en un avión y estaba rezando y me grabó un cámara, pensé que se podía editar. Pero cuando llegué a ver un sacerdote y se lo conté, me dijo: ¡Bendito sea Dios! Consideré que eso era un sí, que no pasaba nada”, añadió.

Preguntada por el apoyo de su familia, Falcó confesó que ha contado con el apoyo de todos. “Mi madre me apoyó en todo momento y además tuvo muy buen feeling con toda la gente de la productora. En ningún momento mi familia se ha visto agobiado por ellos (…) También habrá un episodio con mi padre en el campo”.

En cuanto al hecho de que le puedan considerar como una friki, Falcó comentó que “sabía muy bien el perfil que seguía Cosmopolitan y confió en la productora La Caña. Hay gente que me ha preguntado por qué, pero me apetecía hacer algo distinto y esta era la oportunidad. Es arriesgado, pero tenía su lógica”.

Tanto es así que no descarta una segunda temporada. "Me encantaría. Es una experiencia que repetiría siempre. Aunque eso habría que preguntárselo al canal". En cuanto a otros proyectos en televisión, Falcó confesó que "mi sueño era trabajar en televisión hasta que he visto lo que era la televisión". Su referente: Ana Rosa Quintana. "Me encanta", confiesa. Sin embargo, otra cosa sería presentar un programa como el suyo. "Sé que Ana Rosa se levanta a las cinco de la mañana, que hay mucha responsabilidad. La televisión es muy sacrificada”.