Viernes, 23 de noviembre de 2012

EL CONFIDENCIAL

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Para los amantes del cine metafórico

Lo mejor: Denis Lavant y el cameo de Kylie Minogue

Lo peor: El final

¿Quién engañó a Eva Mendes y a Kylie Minogue?

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Por Juan M. Fdez

Pueden llamarme estúpido, tonto, poco entendido o idiota. Todo lo que quieran. Pero qué quieren que les diga, después de pagar casi diez euros por una entrada, pues como que a mi bolsillo le da pereza acercarse al kiosco más cercano a comprar una revista especializada para que un entendido me haga un croquis de la película que acabo de ver porque no he entendido ni la mitad. 

Algo así ocurre con la multipremiada en Sitges Holy Motors, la última y "sublime locura" de Leox Caras, según su póster oficial. Y yo añadiría: locura estúpida. La idea de hacernos ver que todos somos actores que bajamos a la tierra para interpretar a diario distintos papeles es muy bonita, muy concebible, pero, señores, de ahí a ver a unos coches hablar o a un loco que come flores en un cementerio hay un paseo... y no precisamente en limusina.

"Deja huella", decía un entendido en el pasado Festival de Sevilla. ¡Y tanto! Seguro que más de uno de los que vaya al cine después de leer que Holy Motors es la película del siglo saldrá reclamando que le devuelvan el dinero tras asistir impávido a una retahíla de estupideces sin aparente sentido. Lo único provechoso es el impresionante trabajo interpretativo del camaleónico Denis Lavant y el cameo de una sorprendentemente 'dramática' -y cómo no musical- Kylie Minogue.

Es poesía visual, dicen otros. Arte abstracto, trasgresor -una palabra muy de moda-. Ar-te, señores, ar-te. ¿Nunca se han sentido un tanto idiotas en ciertos museos al ver que el cuadro que tienen delante lo podría haber hecho perfectamente su hijo en clase de pintura? Pues eso es exactamente Holy Motors, pero trasladado al séptimo 'arte'. Poesía visual, ya saben. 

Llámenme clásico, comercial e incluso paleto. Pero es que, con los tiempos que corren, el cine no está para caprichos de directores mimados y elevados a los altares de la cinematografía por cierta crítica. El objetivo de un cineasta debe ser atraer el espectador -no en masa, ¡ojo!- y en este caso la multipremiada cinta sólo se verá en algunos cines a los que sólo va ese tipo de espectador que mira por encima del hombro al que no entiende su cine. Juzguen ustedes mismos.

Sólo dos preguntas: ¿Quién engañó a Kylie Minogue? ¿Y a Eva Mendes?

2 .- No sufras, querido J.M., nos ha pasado a todos, todos hemos tenido alguna etapa en la que lo más era tragarse una de Ripstein o de cine rural checo en sesión golfa y pasarnos horas después alabando ese magnífico plano en el que se veía crecer la hierba, es normal tu berrinche, y tu crítica se entiende perfectamente: una paja mental de su director, que hará felices a los cuatro friquis festivaleros y amargará al gilipollas del productor que puso la pasta.
Bienvenido al mundo de los cuerdos.

papandreu

17/11/2012, 20:55 h.

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1 .- Una crítica muy decepcionante y superficial. Vale que no es una película nada convencional, pero tampoco es solemne, es entretenida y se ríe de sí misma.
Ni caso, Holy Motors es una película estupenda.

disidente

17/11/2012, 13:25 h.

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