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La Milla de Oro se oxida por culpa de los ‘cacos’

La Milla de Oro de Madrid se queda sin género. Esta zona de la capital, la preferida de los famosos y millonarios para llenar sus armarios,
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La Milla de Oro se oxida por culpa de los ‘cacos’
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    La Milla de Oro de Madrid se queda sin género. Esta zona de la capital, la preferida de los famosos y millonarios para llenar sus armarios, se ha convertido en el lugar predilecto de cacos de todo tipo. Alunizajes, robos a mano armada, butrones… han dejado las estantería de Gucci, Chanel o Hugo Boss bajo mínimos. Mientras la policía resta importancia a estos robos, las empresas de lujo, asustadas, prefieren guardar silencio y reforzar sus sistemas de seguridad para evitar nuevas pérdidas millonarias. Hay miedo por perder dinero… y miedo a perder clientes.

    En los últimos meses, el barrio de Salamanca ha vivido uno de las peores olas de robos que se recuerdan. Ya a finales de 2007, cuando las tiendas estaban en plena campaña de Navidad, unos encapuchados entraron a plena luz del día y armados en Chanel. Sólo necesitaron un minuto y veinte segundos para llevarse una docena de relojes valorados en 230.000 euros. Antes habían pasado por lo mismo Omega, Carolina Herrera, Loewe y Prada. Desde entonces, la cosa ido a peor, aunque el mes negro fue mayo. En poco tiempo, los cacos desvalijaron Salvatore Ferragamo, Hugo Boss, Gucci y una tienda de perfumes, todo en la misma zona.

    Lo robado en estos establecimientos es un misterio. La discreción de estos locales evita que salga a la luz los ceros. En el caso de Hugo Boss, situado en la calle Claudio Coello, empotraron un coche contra el escaparate y sustrajeron bolsos, ropa y algún reloj. A Salvatore Ferragamo le hicieron un butrón en la pared desde una tapicería anexa. Días antes habían intentado descerrajar la tienda con una maza. Sin embargo, a los ladrones le gusta más el refinamiento de Gucci. A principios de mayo alunizaron un coche y se llevaron 14 relojes y varios bolsos. Un mes después intentaron repetir, pero los ladrones fueron pillados con las manos en la masa.

    Todos estos robos han creado malestar entre los comerciantes de la zona. Muchos han optado por reforzar sus medidas de seguridad, con cámaras, cristales blindados y sistema antialunizajes. Desde Roberto Verino han asegurado a Vanitatis.com que “apenas se ha notado el incremento de la vigilancia policial”, la única solución para acabar con el problema. Pero a estos grandes robos también hay añadir otros de menor cuantía que también lastran los resultados de las compañías de lujo y no son penados.

    Seguridad policial

    Mientras a las marcas instaladas en la Milla de Oro no se les quita el susto del cuerpo, los responsables policiales quitan importancia al caso. Aunque reconocen que el número de robos por alunizaje se ha incrementado en los últimos meses, eso no muestra que haya un aumento de la delincuencia en la zona. “Cada cierto tiempo hay repuntes, pero nada más. Lo que ocurre es que estos nuevos picos pueden llamar la atención”, han dicho desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid. A muchos de estos grupos de delincuencia los tienen perfectamente localizados ya que “proceden de Usera, Vallecas y La Latina”. Además, saben perfectamente cómo sustraer productos de lujo para no acabar entre rejas. De hecho, los robos sin violencia apenas están penados.

    Las autoridades tienen claro el modus operandi de estas bandas. “Roban varios coches y con uno de ellos rompen el escaparate e intentan llevarse lo máximo posible en un tiempo récord. Después huyen en el otro coche y para despistarnos suelen apagar las luces con lo cual es imposible seguirlos. Es preferible dejarlos escapar a provocar un accidente”, reconoce la policía madrileña. Para hacer frente a estos robos, van a aumentar el número de dispositivos en las zonas afectadas para vigilar las calles por la noche. Además, se verán más vehículos patrullando durante el día. A buen seguro, que a los establecimientos de lujo esto les sabe a poco. Sin embargo, si con ello se consigue mantener el género en el almacén y que Ana Obregón pueda gastarse sus ahorros, seguro que dan por buena la medida.