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El look andrajoso viste la pasarela de Milán

No sabemos cuál habría sido la reacción de la supuesta jefa malísima de El Diablo viste de Prada y, a quien muchos confunden ‘intencionadamente’ con Anna
Foto: El look andrajoso viste la pasarela de Milán
El look andrajoso viste la pasarela de Milán
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    No sabemos cuál habría sido la reacción de la supuesta jefa malísima de El Diablo viste de Prada y, a quien muchos confunden ‘intencionadamente’ con Anna Wintour (editora de la ‘Biblia de la Moda’ en su versión americana) al ver el look tan ‘andrajoso’ presentado el martes en la cuarta jornada de la Milano Donna Moda, obviamente, por la firma italiana. Fundada en 1913 por Mario Prada, la marca dio en 1978 un giro de 180º tras ponerse al frente de la misma, la nieta del fundador Miuccia Prada. Con ella lo que en su día fue una tienda dedicada única y exclusivamente al cuero y la piel, se transformaría en una firma internacional de alta costura. Pese a sus buenas intenciones y a su reducción de precios, finalmente fue adquirida por el poderoso grupo LVHM.

     

    Su última colección dejó un buen sabor de boca si bien el aire concedido a las prendas dista mucho de su espíritu ulterior. El tono de los diseños lo marcan los trajes que parecen hechos con trapos, los tejidos de aspecto acartonado, las faldas que simulan ropa interior de mala calidad, los sujetadores a la vista y los delantales que no se sabe cómo anudar en lugar de chaquetas.

     

    La creadora expresó su propósito de hacer “cosas simples de manera importante y sofisticada”, una aparente contradicción que Prada intenta salvar al combinar estas prendas de aspecto desfasado con altísimos tacones que provocaron más de una caída entre las modelos. Además, la diseñadora reforzó el toque refinado con sombreros con estampados que simulan la piel de un reptil y otros que parecen hologramas, además de una línea algo distinta en la que prevalecen el color oro y los tonos metálicos.

     

    En representación del diseño español, bajo las directrices eso sí de la empresa Salvatore Ferragamo, la modista canaria Cristina Ortiz optó por un estilo ligero y de siluetas alargadas, la asimetría en el corte de las prendas y los drapeados sostenidos por anillas, todo ello en una gama de colores en la que predominan el beis rosado, el marrón y el rojo coral. Unas propuestas con las que Ferragamo deja bien claro que tiene más mercado fuera del mundo del calzado.

     

    La extravagante y atrevida empresa Moschino, dejó el pasado martes a más de uno sin respiración y es que sus diseños fueron bastante contenidos. El rombo como leit motiv y una referencia constante a la década de los 60, exhiben una elegancia exagera, incluso, irónica, en elementos como grandes corolas de rosa convertidas en faldas, grandes estolas, zapatos-escultura o gafas que confieren un aspecto felino.

     

    Uno de los grandes triunfadores en la jornada del martes fue la colección del belga Raf Simons para Jil Sanders, quién se decantó por una línea de trajes de chaqueta blancos y faldas largas o pantalones estrechos combinados con amplias chaquetas, fundamentalmente en tonos azules, marrones y negros. Como detalles que marcan la línea de Jil Sander destacan los flecos que se extienden a lo largo de toda la prenda y los tejidos finos con franjas transparentes.

     

    Por último, los italianos más afortunados pudieron disfrutar de las creaciones de Blumarine, quién apostó por un “lujo precioso” o Krizia, luchadora como las mujeres que presentó.