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Tras el reinado de la "cuisine française", aterrizan en Madrid los sabores belgas

Durante décadas, los paladares más exclusivos se han rendido ante las delicias de la alta cocina francesa; sin embargo este reinado ha llegado a su fin
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Tras el reinado de la "cuisine française", aterrizan en Madrid los sabores belgas
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Durante décadas, los paladares más exclusivos se han rendido ante las delicias de la alta cocina francesa; sin embargo este reinado ha llegado a su fin con el boom de la gastronomía belga, una mezcla de sabores que han conquistado a los comensales más exigentes, aburridos de los minimalismos galos.
Cuando Etienne Bastraits llegó a Madrid con 25 años para ejercer de ayudante de cocina, dejando atrás su Bruselas natal, nunca pensó que años más tarde sería el encargado de abrir el primer restaurante belga de la capital, un título del que presume cada vez que habla de su “Atelier Belge”.
“Aterricé en Madrid sin hablar castellano y sin saber nada de la gastronomía española. Quería salir de Bélgica y dudaba entre España y Portugal, pero al final un compañero belga me dijo que conocía a alguien que buscaba a un cocinero extranjero y me vine”, comenta entre risas el chef recordando aquella “locura”.
Tras casarse y afincarse definitivamente en nuestro país, su esposa le convenció para abrir un restaurante, en el que pudiera dar a conocer la gastronomía de su país; un proyecto que se ha materializado en el “Atelier Belge” (Martín de los Heros 36), el mejor rincón donde respirar y degustar la esencia y la magia belga. 
“La idea del nombre “atelier”, es por qué todo lo hacemos aquí: el pan, el hojaldre, la mantequilla, el paté, los helados… Es como una fábrica. Por el momento no me puedo quejar, podría irme mejor, pero he tenido muy buena aceptación y los comentarios de la gente son muy buenos”, explica el propietario de este local, decorado con imágenes de René Magritte, Audrey Hepburn, Tintín o Hércules Poirot.
Pese a que algunos clientes confunden la gastronomía belga con la francesa, lo cierto es que todos los que llegan al “taller” aprovechan para probar los conocidos mejillones con patatas, el plato belge por excelencia. 
“La mayoría de la gente que viene al restaurante ya conoce la gastronomía belga porque ha visitado el país: Brujas, Bruselas, Amberes o Gante y la tienen en muy buena consideración. Los mejillones gustan muchos. Los traigo directamente desde allí, porque son diferentes a los españoles: la cáscara es más pequeña, pero el bicho tiene más carne. Lo mismo pasa con las patatas fritas. Nosotros utilizamos unas especiales que tienen más sabor y quedan más crujientes”, añade el cocinero
Además de las “moules frites”, el Atelier belge también cuanta con una amplia gama de platos “typiquement belges” entre los que destacan el Codillo confitado a la cerveza de Kriek, la Sopa de cebolla, el auténtico Paté de campaña casero, o un el Steak tartar "Julio Cortázar”, que alude al ilustre escritor argentino que nació en Bruselas.
Todos ellos son platos elaborados con los mejores ingredientes que el propio Etienne selecciona cada mañana a las 6h30 en el mercado o que importa directamente de su país, como por ejemplo el chocolate que utiliza para crear el “Todo chocolate”, un postre elaborado con varios tipos de cacaos. 
Como buen restaurante belga, "El Atelier Belge" cuenta además con un amplio abanico de cervezas con carácter y sutileza como la Kriek, Hoegaarden, Left, Jupiler o Pecheresse.
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