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Cristina Oria: un cátering para ser el mejor anfitrión, sin mancharse las manos

Apretadas agendas, jornadas laborales que se alargan más de la cuenta, son algunos de los argumentos por los que muy pocos son los que pueden, a
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Cristina Oria: un cátering para ser el mejor anfitrión, sin mancharse las manos
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    Apretadas agendas, jornadas laborales que se alargan más de la cuenta, son algunos de los argumentos por los que muy pocos son los que pueden, a día de hoy, organizar una cena en condiciones en casa. Atrás quedaron los tiempos en los que los amantes de la gastronomía se encerraban en sus cocinas para elaborar suculentos platos siguiendo al pie de la letra la receta de algún libro. Para todos aquellos que quieren recuperar esta tradición y sorprender a sus invitados, existe una solución con nombre de mujer que seguro no defrauda  a nadie.

    Como si de un hada mágica se tratara, Cristina Oria, una jovencísima chef española ha importado de Francia un concepto muy de moda en el país vecino y que ahora gracias a ella también existe aquí: un cátering de alta cocina a domicilio que ayudará a cualquier madrileño a salir airoso de una cena en casa, sin necesidad de poner patas arriba la cocina.

    “La gente no cocina, pero quiere quedar bien con sus invitados. Tengo clientes de todo tipo. Sobre todo gente que quiere hacer una cena especial y no tiene tiempo. Unos me piden la cena completa, otros solo el primero, la guarnición, el segundo o directamente solo un postre. Nos adaptamos a todo”, explica la empresaria.

    Pese a ser una “ejecutiva agresiva” formada en CUNEF, al trasladarse a París por el trabajo de su esposo, Cristina aprovechó para apuntarse en el prestigioso curso de cocina Cordon Bleu, donde aprendió las bases de su actual negocio con el que ofrece además de comidas a domicilio, cáterings para empresas y cestas gourmets.

    “La gente que encarga los picoteos me hace publicidad con el boca a boca, al igual que los que encargan las bolsas gourmet que ofrecemos. Sin embargo, en las comidas a domicilio los clientes prefieren decir a sus amigos que son ellos los que han cocinado los platos. De hecho me piden que les explique cómo lo he hecho por si algún invitado le pregunta la receta”, comenta entre risas la chef.

    Entre las propuestas de Cristina Oria uno puede encontrar platos franceses, influencia de sus meses en la capital gala como la quiche de setas y trufa, el mini rollitos de salón, las crudités con salsa de queso, las galleta de hojaldre con cebolla caramelizada, brie y mermelada de higos; pero también productos típicos españoles con los que quiere mantener la identidad española de la marca: cazuela de lentejas con foie, empanada de bacalao con pasas, cigarrillitos de morcilla con manzana y piñones o brochetas de jamón con melón.

    “Tenemos un cordero muy rico, pero no es de lechal, lo hacemos como los franceses, utilizamos el recental. Le quitamos los huesos, nos quedamos con la carne y la cubrimos de albahaca, pistachos, piñones y más ingredientes, para luego cortarlo en cuadraditos”, añade Cristina.

    Un foie con una historia de premio

    Uno de los productos estrella, y gracias al que Cristina ganó el premio Madrid Fusión a la mejor tapa en 2011 es su foie mi cuit a los tres vinos, un producto que pese a su reputación, esta empresaria-cocinera intenta mantener a un precio económico: 200 gr a 17,90 euros.

    “La receta original era del Cordon Bleu. Después de llevar muchos vendidos, me di cuenta de que me había equivocado y que no la hacía bien; mi composición es distinta. El hígado va marinado en tres vinos: Sauternes, Cognac y Oporto. Cuando gané el premio en Madrid Fusión, nadie se lo esperaba. Era la única mujer y todos eran chefs con un gran recorrido. Creo que premiaron sobre todo el buen producto. Ahora se tiende a sofisticar todo y se pierden los sabores. Nuestra tapa era muy básica, pero de muy  buena calidad”, confiesa la cocinera.