A domicilio: siete 'take away' para sibaritas

Ya no es cosa de pizzas, hamburguesas y comida china del montón. Tampoco es el plato del día envuelto en papel albal. Hay lujo en el 'para llevar'.

Foto: Foto: Ginger Boy
Foto: Ginger Boy

El ‘take away’ ya no es cosa de pizzas, hamburguesas y comida china del montón. Tampoco es el plato del día del bar de toda la vida envuelto en papel albal o cajita de aluminio de forma apresurada entre la urgencia de camareros y las barras atestadas. Ahora la comida para llevar se sirve caliente en la bolsa de papel kraft, marrón y sin asas que popularizaron los americanos de película (y en otras). Y atiende a las gulas menos complacientes y más gourmet, por no mencionar el hambre y sobre todo las ganas de comer. Últimas y nuevas cocinas, tradición y modernidad, de aquí y de allá, oriente y occidente. Todo te lo puedes llevar. Son tiempos de mudanza.

1. GINGER BOY (EN MADRID)

Ahora que el sol naciente está más cerca que nunca, calentando nuestros estómagos impacientes y dándonos un curso acelerado de gastronomía extraterritorial, de colores chillones y casi subversiva, a juzgar por la cantidad de restaurantes asiáticos que han crecido como el bambú por nuestra geografía, llega la hora de echar mano confiadamente de su ‘take away’. Como si quisiéramos vivir nuestro propio “Deseando amar”, bajo la mirada atenta del maestro de Shanghái Wong Kar-Wai.

Y Ginger Boy promete “sabores de oriente” (a saber: Tailandia, Vietnam o Singapur) para llevar o que te lo lleven, además en envases eco y con un eslogan que te calará con la profundidad de una frase célebre: “Great food for great minds”. Todo suena a fusión. Esa sopa con langostino, jengibre y hoja de lima, esos rollitos vietnamitas para todas las estaciones con pato braseado o esas brochetas de pollo con salsa caliente de cacahuete. Luego viene todo lo demás: tallarines de trigo, hamburguesas de cordero o su dorada crujiente. ¿Para acompañar? Arroz jazmín, verduras salteadas o patatas rústicas. Y para los niños, tres platos a elegir. Unos símbolos te marcarán el camino de lo picante, lo vegetariano o lo clásico en la carta. C/Murillo, 1. Plaza de Olavide ( tfno: 91 5943194).

2. FREIXA TRADICIÓ (EN BARCELONA)

Es un lujo que la cocina de este ‘racó’ esté lista para llevar. Tiene, según Josep Maria Freixa, que abrió el invento en 1986 junto a Dori Riera en la parte alta de Barcelona, “nuestra memoria gustativa”, que es de esencia catalana y “sin florituras ni innovaciones”, lo que se dice tradición pura y dura. Él y su “brigada de expertos cocineros” te empaquetarán lo que parecía no empaquetable ni transportable. Nos referimos al fricandó con senderuelas, los canelones de asado de tres carnes, la coca de recapte con arenque y tocino, y el pan de la casa hecho por Freixa con una masa madre italiana de 70 años (toda una mamma). En la bolsa no te llevarás fast food ni nada que se le parezca sino patrimonio gastronómico. “Los restaurantes nos hemos convertido en conservadores de todo el recetario catalán”, dice el restaurador. C/Sant Elies, 22 (tfno: 93 2097559).

3. CORNELIA&CO (EN BARCELONA)

Una charcutería en la que se puede encontrar pan, una bodega en la que puedes tomar té, una carnicería con el marisco del día y una boulangerie en la que se sirve pasta fresca elaborada por un artesano. Este local barcelonés tiene las trazas del mercado del siglo XXI: suficiente conciencia eco y artesanal y el ritmo justo para el vértigo de hoy. Todo está listo para comer allí (cocina lenta, comida rápida y “a un precio a la medida de lo que tardarás en comerlo”) y para llevar a casa o de picnic. Esta es una de sus ideas más sugerentes: el picnic Cornelia, en un banco, en un parque o junto al mar. Donde quieras y luego puedes contarlo vía web. También tienen packs y cestas de regalo gourmet. C/Valencia, 225 (tfno: 93 2723956).

4. LA GAZPACHERÍA ANDALUZA (EN SEVILLA Y MADRID)

El gazpacho y su hermano pobre, por menos conocido, el salmorejo (más denso y sin pimiento ni pepino), también se pueden envasar y ser 'los más frescos del barrio', como aquel eslogan de nuestra memoria. Más allá del tetrabrik del súper y de las raciones individuales, que también las hay. ¡Gazpacho en garrafas de 5 litros! Suena a ‘botellón’ y a sueño de una noche de verano. Y lo es porque la idea del picnic y el take away gazpachero también ha cuajado en esta empresa sevillana de treinta años que se ha asentado en Madrid cerca del templo de Debod y el atardecer.

No solo hay sitio para la sopa roja, también lo tienen los productos selectos de fabricación nacional (anchoas de Laredo o pimientos de piquillo rellenos de cabrales). La Gazpachería Andaluza, además, tiene un servicio express y máquinas dispensadoras del líquido elemento (litro y medio litro) para instalar bajo demanda (una en el intercambiador de autobuses de Moncloa). Las llaman microgazpacherías. Inaugurada queda la temporada de gazpacho 100% natural, por supuesto sin pasteurizar. ¿Para cuándo los flamenquines, que se resisten al norte de Despeñaperros? Av. Ramón Carande 11, en Sevilla (tfno: 954 621988). C/Ferraz 34, en Madrid (tfno: 685 018271).

5. SEMON (EN BARCELONA)

Esta empresa familiar por la que la crisis ha pasado como un huracán, sigue en la cumbre del producto gourmet. En la tienda de Ganduxer 31 ofrece “un cuidado buffet prêt-à-porter” preparado a diario donde se funde la cocina tradicional con la vanguardia. Pero no solo, hay una gama de alta cocina congelada con hechura de take away, también altísima charcutería, refinada pastelería y helados artesanos con nombre propio. Y si quieres llevarte puesto el vino, un sumiller te echará una mano con el maridaje. El local de Capitán Arenas 11 no se queda atrás en selección y altura gastronómica: caviar, ahumanos Benfumat, foie gras e ibéricos. (Tfnos: 93 2403088 y 93 2037444).

6. ATEA (EN BILBAO)

La cocina de Daniel García tiene una carta específica con platos para llevar y un sistema para tramitar el pedido en tiempo real. El Atea y su take away, dibujados como un concepto gastronómico para todos los públicos, son primos hermanos de dos clásicos de Bilbao, el Viejo Zortzi y el Zortziko, donde se ha fraguado esta gran cocina, e hijos, claro, del Aula de Cocina de este chef vizcaíno. Para picar puedes llevarte crema de garbanzos y hongos con crujiente vegetal, una torre de pan crujiente y un saquito de morcilla con pimientos alegres, que en los tiempos que corren no está nada mal. Todavía habrá hueco en tu bolsa para los productos del mar, los asados, los estofados, las carnes a la parrilla y los postres. Paseo de Uribitarte, 4 (tfno: 94 4005869).

7. LUNCH&DINNER (EN MADRID)

Lo mejor es que puedes comer como en un restaurante pero donde sea. Comida casera hecha por otros fuera de casa y apta para transportar. Cómo no hacer un elogio del arte, la ciencia y la tecnología del packaging. Aquí no solo es cocinar es también envasar. Dejando a un lado el Cronocoffee (para después de comer), el grupo Crono ha llenado Madrid de sus L&D, que denominan “tiendas de conveniencia” y lo son. Porque se desmarcan del concepto de tienda tradicional, e incluso dan por jubilada a la gourmet al uso, y no se tienen por restaurante ni cafetería. Pero puedes almorzar, merendar o cenar a deshora. No encontrarás comida ‘plastificada’, presumen de cocina tradicional y huerto propio. Hay envases de ración individual capaces de conservar los valores nutritivos y hasta los degustativos del fuego lento. Se resume, entre otras delicias, en ensaladas de pasta, wraps, tortillas, crepes y quiches, pescados, yogures y verduras. La última tienda en llegar: C/ Velázquez, 126 (tfno: 91 2196652). Además, en Princesa, Manoteras o Plaza de Colón.

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