ESCAPADAS

Planes rurales: descubre el interior y ponte a la sombra en estos 4 hoteles

Estas escapadas están pensadas para que te reconcilies con la naturaleza y y la abraces. Te proponemos refugios cómodos con encanto rural.
Foto: La piscina excavada en la roca del hotel Consolación en Matarraña (Teruel)
La piscina excavada en la roca del hotel Consolación en Matarraña (Teruel)

El campo lo podemos mitificar todo lo que queramos, con sus campos de trigo, sus masas forestales, el perfil recortado de las montañas en el soñado horizonte, incluso los ríos afortunados que bajan pavoneándose de agua, pero, a la hora de la verdad y en verano, se nos hace cuesta arriba aunque sea llano, porque pensamos en la inmensidad de la intemperie y preferimos ponernos a refugio, aunque sea al calor de un edificio. Estas escapadas están pensadas para que te reconcilies con la naturaleza y abraces el medio ambiente: son refugios cómodos con todo el encanto de lo rural. Hay que amar a la tierra madre; no nos queda otra.

1. DESCUBRE LOS TESOROS DEL LEÓN PROFUNDO EN LA COMARCA DE LOS OTEROS

Una casa típica de la zona de la comarca de Los Oteros, donde se empina el codo desde antiguo con el zumo fermentado de la uva, te espera si te decides adentrarte en esta tierra de campos pregallega que es anticipo del mar. El Hostal Rural Los Oteros, a seis kilómetros de la señorial Valencia de Don Juan, con su emblemático castillo gótico militar (s.XV), es posada de ocho habitaciones y restaurante-muestrario de la cocina leonesa. Te sorprenderán precisamente esas pequeñas elevaciones del terreno que son los oteros, las bodegas subterráneas y los palomares, muchos dedicados a la cría del pichón, que luego termina en los fogones, entre otros los del restaurante de este hostal.

DÓNDE. En Parajes de los Oteros (León).

2. COMPRUEBA QUE TERUEL EXISTE EN MATARRAÑA Y ALREDEDORES

Te lo ponen muy fácil en este hotel que no es el típico ‘hotel con encanto’, según dicen, sino mucho más. Lo han llamado delicious y ‘hotel de lujos poco convencionales‘, y está en medio de una comarca ignoradísima a la que la gente no le da la gana de ir (como dijo Cela de la Alcarria), al menos hasta ahora: Matarraña, ubicada en Teruel y fronteriza con Castellón y Tarragona. Teruel, ¡oh, esos páramos machadianos!, pues no solo. Este hotel que, por cierto, se llama Consolación tiene para empezar una piscina de las que nos gusta descubrir, doctores Livingstone como somos: abierta en la roca, cubierta de caliza de la zona, con un pequeño muro de piedra con musgo y una encina que da sombra.

Para seguir, cuenta con biblioteca, sillón Chester de piel desgastada incluido (queremos pensar que de tanto sentarse a leer); con El Garage, un espacio con chimenea (hay que apuntarlo en la agenda de invierno) cargado de energía creativa, y el Lobby-Bar. Los pies te llevarán hasta la cercana ermita desde la que verás cómo este prodigio de arquitectura ha aterrizado con gracia en el paisaje (la imagen de ambos juntos es impagable). La modernidad máxima la tienes en las habitaciones Kube, el regusto decimonónico de candelabro y azul en la Ermita Barroca, la que apodan ‘casa del ermitaño’ (y deseamos serlo), y la exquisitez mayúscula en la Nórdica, con muebles daneses comprados en Berlín y otras lindezas. Desde aquí podrás salir a buscar trufas con un buscador especializado y su perro.

DÓNDE. En Monroyo (Matarraña, Teruel).

3. SIÉNTETE COMO ANGELA CHANNING RODEADO DE VIÑEDOS EN LA RIOJA

Nosotros que habíamos venido huyendo del mundanal ruido y resulta que el interiorismo de la Finca de Los Arandinos está firmado por David Delfín, que siempre huele a ciudad. Fuera prejuicios: este proyecto enoturístico que integra bodega, hotel, restaurante y spa nos propone "respirar aire puro impregnado de la fragancia de las barricas, pasear entre viñedos, desayunar sobre el césped de la terraza, relajarnos en el spa a pie de viña admirando campos y montañas, y degustar la rica y variada gastronomía". Y, claro, nos ha convencido. A diez minutos de Logroño y a la sombra de la Sierra de Moncalvillo. Esto es La Rioja y en una bodega, con todo lo que eso significa, además con tumbona y el enoturismo llamándote como un bolero: "Ven". Y el cruce de caminos que van a Santiago de Compostela: el Francés y la Ruta Jacobea del Ebro. Algunas encrucijadas son para disfrutarlas.

DÓNDE. En Entrena (La Rioja)

4. PIÉRDETE EN ESA OTRA COSTA DEL SOL QUE ES LA AXARQUÍA MALAGUEÑA

La Axarquía es la otra Costa del Sol, inédita casi como un manuscrito y también en Málaga. Tierra doblemente rural, montañosa y casi marítima. A la sombra de la Maroma, el pico más alto de la provincia, está Canillas de Aceituno, pueblo de calles estrellas y laberínticas e intenciones descaradamente andalusíes. Esta vez no nos vamos a detener en la deliciosa Frigiliana. Nos hemos quedado varados en el cortijo El Carligto, entre el hotel de lujo y la villa privada, perdido en una colina con vistas al mar y a África; esto último regalo de los escasos días sin calima. Esta sombra es de un enorme eucalipto que cae sobre la piscina rodeada de un jardín mediterráneo. Este espacio no es un resort al uso sino un retiro donde el medio ambiente es una religión (por cada cliente se planta un árbol).

DÓNDE. En Canillas de Aceituno (Málaga)

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