dos bodas, dos estilos, dos vestidos

Marta Hazas vs. Adriana Marín ¿cuál ha sido la novia más bella del fin de semana?

Dos bodas diferentes en dos entornos diferentes y con dos tipos de invitados ídem. La actriz y la nueva miembro de la Casa de Alba han sido las grandes protagonistas

Sábado 1 de octubre de 2016. Dos bodas muy diferentes. Aunque ambas palaciegas, eso sí. Una, la de los actores Marta Hazas y Javier Veiga, se celebró en la residencia de verano del rey Alfonso XIII, en el santanderino palacio de la Magdalena. La otra, de aires ducales, tuvo lugar en el madrileño palacio de Liria, residencia capitalina de los miembros de la Casa de Alba. Y los vastos jardines de esta propiedad situada en la madrileña calle Princesa sirvieron de marco para escuchar el ‘sí’ entre Luis Martínez de Irujo, nieto de la difunta Cayetana Fitz-James Stuart, y Adriana Marín. 

De nuevo, dos enlaces diferentes. En uno se dieron cita conocidos rostros del mundo de la interpretación –desde Paula Echevarría a Cecilia Freire– y en el otro, lo más granado de la aristocracia patria. Dos mundos diferentes para dos novias con dos estilos radicalmente opuestos. A continuación, repasamos los dos vestidos de las dos bodas más sonadas del pasado fin de semana. 

1. Enlace de Marta Hazas y Javier Veiga

El palacio de la Magdalena ‘exigía’ que la novia se decantara por un diseño de fantasía donde la silueta propia de los tutús de las bailarinas fuera la protagonista. Hazas confió el diseño de su vestido a su amigo y diseñador de cabecera Jorge VázquezY, tal y como aseguran a este medio desde la marca, el conjunto de la actriz posee las siguientes características: 

  • “Se trata de un vestido elaborado a base de capas de tul y organza triple”. Gracias a estos materiales, Hazas hizo del volumen su mejor aliado convirtiendo el conjunto en todo un homenaje a “las siluetas y a la moda de los años 50”.
  • “Se empleó la técnica del drapeado en el cuerpo y volante de tul”. Gracias a ello, el busto de la actriz se veía realzado con ese escote corazón velado del que pendían dos tirantes. 

  • “Se complementa con flores bordadas a mano elaboradas en minicristales y lentejuelas blancas”. De su hombro derecho pendían algunas de estas que caían hasta el bajo de la falda emulando una graciosa cascada que aportaba volumen y delicadeza al diseño del gallego. 
  • “El diseño del vestido estaba pensado para que se vieran los zapatos”. Estos, unos sencillos salones en tono empolvado de Roger Vivier, con broche dorado delantero, remataban un conjunto que aderezó con pasadores y pendientes de la joyería Suárez.
  • "Para el ramo de novia, Marta Hazas eligió eucalipto y pequeñas flores silvestres y fue elaborado por Rebolledo Floristas". Un 'bouquet' silvestre para un diseño romántico. 

2. Enlace de Adriana Marín y Luis Martínez de Irujo

El neoclasicismo arquitectónico al que se acoge el madrileño palacio de Liria se convirtió en lienzo en el que 'pintar' una ceremonia de cuento. Aristocrática de pro y donde pamelas y tocados de plumas se convirtieron en los protagonistas de un enlace de los de rancio abolengo. Para la ocasión, la ya esposa de uno de los nietos de Cayetana de Alba se decantó por un diseño elegante: al más puro estilo Teresa Helbig, la encargada de rubricar un vestido donde había seriedad y sobriedad. 

[Pincha aquí para ver a todos los invitados al enlace]

  • "Se trata de un vestido de 'etoile' de algodón con sobrecapa de tul de algodón y mangas transparentes elaboradas en tul", aseguran a Vanitatis desde la firma. Todo un homenaje al espíritu nupcial que tuvo su punto de tendencia gracias a la lazada-broche en chorrera del cuello camisero cerrado y el detalle de los gemelos, ambos "elaborados con flores de cera artesanas". 

  • Con respecto a la falda del mismo, "Adriana Marín se decantó por una ribeteada con 'valenciennes' y cola cuadrada". Una acertada forma de acogerse al estilo de novia victoriana que tan de moda está. 
  • "El tocado-diadema estaba elaborado con flores en cera, cuero y en metal", apuntan desde Teresa Helbig. Una graciosa forma de dar al conjunto un mínimo de ligereza y sutilidad.
  • "El velo de seda estaba tintado en color rosa talco con bordado de mariposas". Gracias a este detalle, Adriana hizo de su capa (aquí vestido) un sayo arrojando sobre él la máxima expresión del minimalismo y espíritu 'vintage' fundidos en una sola prenda. 
  • "El alargado ramo de flores, elaborado por Flowers By Bornay, era rico en texturas gracias a las brunias y safaris pintados de blanco, alhelí y astilbe de color maquillaje, flor de scabiosa blanca y detalles de serruria. Todo delicadamente forrado con terciopelo crudo y pasamanería antigua dorada". ¿Alguien da más para una boda de cuento en un enclave ídem?

 

 

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