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El ballet fit conquista los gimnasios: descubre las claves para tener un cuerpo de bailarina

Quienes practican o han practicado esta disciplina gozan de una figura casi perfecta. Bajo esa apariencia de fragilidad, se esconden músculos tonificados. ¿Quieres saber por qué está de moda?

Foto: Bailar lo tiene todo
Bailar lo tiene todo

No hay duda de que las bailarinas de ballet clásico tienen una figura casi perfecta. Bajo una apariencia de femenina fragilidad, se esconden músculos perfectamente tonificados, traseros que desafían la ley de la gravedad y piernas resistentes y bien torneadas. Pero, claro, si no te has pasado desde que eras una renacuaja oyendo palabras en francés y una profesora con moño no te ha enumerado los sinsabores del éxito de la pirueta, eso significa que no has pagado el peaje para lucir ese cuerpazo.

Sin embargo, ahora hay un atajo que te permite tener lo mejor de los dos mundos (el tipazo sin los sinsabores). Se trata de una nueva disciplina que está conquistando todos los gimnasios y que consiste en hacer un entrenamiento similar al de los bailarines, pero un poco más animado y con el objetivo de obtener un cuerpo fit. Originariamente esta técnica se llamaba barre (por la barra donde se desarrollan los ejercicios) y servía para que los bailarines que habían sufrido alguna lesión pudieran seguir entrenando. Pero tras el éxito de 'El cisne negro', película en la que Natalie Portman interpretaba a una bailarina clásica y lucía un cuerpo que rozaba la perfección gracias al entrenamiento con una profesora de ballet, en Estados Unidos se desató una fiebre por incorporar el baile clásico a los entrenamientos.

El Barre ha adoptado desde entonces diferentes nombres, depende del gimnasio que ofrezca esta clase dirigida: ballet fit, ballet bodies, pure barre, fly barre... Pero, aunque cambien la denominación, estas disciplinas son muy similares y están teniendo mucho éxito. Famosas como Christina Ricci, Taylor Swift, Miranda Kerr, Alexa Chung, Rosie Huntington o Lily Aldridge, a quien estar tres meses practicando esta modalidad le sirvió para preparar el desfile de Victoria's Secret, se han convertido en sus principales abanderadas. ¿Cuál es la clave del éxito de estas bailarinas nada convencionales?

1. Combinación de varias disciplinas

El ballet es la seña de identidad de estas clases, pero también se ha incorporado a otras que hace tiempo que están teniendo muchos seguidores en los gimnasios: pilates, yoga e incluso algunos movimientos de danza del vientre. De esta forma, quienes practiquen esta disciplina experimentarán una transición dulce hacia sus zapatillas de bailarina. Y, por otra parte, se complementará el entrenamiento con disciplinas afines.

2. Ejercicios isométricos

Hace tiempo este que tipo de ejercicios cuentan con muy buena prensa, ya que, según varios estudios, ayudan a ganar más músculo que los levantamientos de peso y son mucho menos lesivos. La clave está en mantener la tensión muscular en una postura sin movimiento durante 6 y 8 segundos. Y después, repetir de cinco a 10 veces. De esta forma, se fortalece increíblemente la musculatura y con un único movimiento se trabajan varias partes del cuerpo. ¿El secreto? Todo viene por la contracción de los mismos. Al estar trabajando con el propio peso, se previenen lesiones en los tendones y se consigue un cuerpo perfectamente tonificado.

3. Un poco de cardio

Seguramente, la fórmula mágica del barre consiste en combinar los ejercicios antes descritos con intervalos cortos de cardio. Estas clases no son agotadoras, pero tampoco son un paseo. Puedes acabar sudando y bastante cansada si las sigues correctamente. Pero es un esfuerzo asumible. Y los momentos de cardio están pensados para que quemes grasa, mientras los ejercicios isométricos te ayudan a ganar músculo. Es la combinación perfecta: se pierde peso y se consigue aquello que anhelan la mayoría de féminas que se pasan por el gimnasio y habitualmente tienen que escoger uno de los dos beneficios.

4. El suelo te ayuda

Las bailarinas hacen su calentamiento apoyando grácilmente su mano sobre la barra. En la mayoría de los gimnasios no existe barra, por lo que una de las innovaciones de estas clases es que se realizan muchos de los ejercicios de ballet en el suelo. Esto es una ventaja, pues el deslizamiento en el suelo nos hace más conscientes de nuestros movimientos y la gravedad juega a nuestro favor. De esta forma tomamos mayor consciencia de nuestro cuerpo, nuestros movimientos y nuestra postura.

5. Barriga plana y espalda erguida

Estas clases inciden en el trabajo abdominal para reforzar el core. No se trata de matarse a hacer abdominales, sino de hacerlos mediante ejercicios isométricos y con la finalidad de tener una buena postura corporal. A través de estos ejercicios, se reajusta el eje de la columna, por lo que se relajan las articulaciones que estaban en tensión por la mala posición del cuerpo. Uno de los primeros beneficios que se notan con la práctica continuada es que en el día a día la postura de la espalda es erguida. Pero lo más importante es que no es para nada rígida, sino que esta disciplina combate la rigidez muscular.

6. Otro tipo de estiramientos

Cualquier adicto al gimnasio sabe de la importancia de estirar adecuadamente, sin embargo el barre va más allá. Existen muchas clases que sirven específicamente para estirar, pero el ballet ofrece una versión que al principio es difícil de entender, pero después sirve para tener total conciencia del cuerpo. Se trata de los estiramientos contrapuestos. Esto es que estás estirando diferentes parte de tu cuerpo y ofreciendo tú misma la resistencia para aguantar la postura, por lo que se trabajan más músculos y de una forma más completa. No luchas contra el peso de una mancuerna, sino contra ti misma.

7. Respiración y relación cuerpo-mente

Al incorporar algunos ejercicios de yoga y de pilates, se da importancia a la respiración. Lo mejor, seguramente, es que sale de forma natural mientras se realizan los ejercicios, sin requerir un esfuerzo de concentración adicional como pasa con estos. También es una clase que combate el estrés, porque esta disciplina demanda que seas consciente de tu cuerpo en todo momento y de este modo es más fácil disipar las preocupaciones de la testa.

8. Para todos los públicos

El secreto del éxito de una clase de gimnasio es que pueda entrar cualquier persona y seguirla. El barre sigue esta máxima y va aún más allá: incluso pueden realizarla embarazadas, porque no tiene impacto. No hay contraindicaciones, pero que nadie se piense que va a salir del gimnasio como quien se levanta del sillón. Estas clases pueden resultar duras en algunos momentos, pero no al estilo clásico, de tener que hacer más flexiones o más kilómetros a lomos de la bici. La mejora del tono muscular se nota a partir de los tres meses, pero la remodelación espectacular del cuerpo se aprecia en un año de práctica continuada.

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