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Cómo hacer bien el masaje genital masculino: manual de sexo para llegar al orgasmo

Nadie nace sabiendo. Por eso te descubrimos todo lo que no has hecho bien hasta ahora y cómo conseguir aún más placer con los consejos de una masajista especializada

Foto: Los preliminares también son importantes. (Imagen: Andrés Velencoso en una campaña de la firma de zapatillas de lujo Buscemi)
Los preliminares también son importantes. (Imagen: Andrés Velencoso en una campaña de la firma de zapatillas de lujo Buscemi)

En cuestión de sexo siempre se presupone que lo básico es pan comido. Pero de eso nada. “Nos pensamos que con repetir el mismo movimiento, arriba y abajo todo el rato, ya hay más que suficiente y no es así. Funciona, claro, pero eso es aburrido y se olvidan de muchas partes de la anatomía masculina que pueden procurar muchísimo placer”, asegura Jut M., una masajista holandesa afincada en España que imparte talleres de masaje genital masculino para la página de contactos liberales Wyylde.com. Jut asegura que la base del problema viene de los mínimos conocimientos de anatomía sexual que obtenemos en el colegio y de la falta de curiosidad y de querer innovar.

Esta masajista comparte en sus talleres los trucos que conoce y que, según afirma, sirven para que mujeres y hombres descubran nuevas formas de placer. Además de pasarlo mejor, también puede servir para reducir el periodo refractario (el tiempo que pasa desde que un hombre tiene una eyaculación hasta que vuelve a experimentar una nueva erección) y, por lo tanto, el hombre en cuestión estará dispuesto más rápidamente para un segundo round. He aquí los consejos más sorprendentes que se pueden extraer de su taller.

No todos los lubricantes son iguales

Este es el primer punto que Jut deja claro a sus pupilos: un masaje genital en condiciones requiere un buen lubricante para no producir irritación y es básico elegir el óptimo para estos menesteres. La mayoría de lubricantes tienen una base de agua, sobre todo los que se compran en farmacia, pero esta masajista recomienda que se elija uno de silicona. Es más denso, pero dura más, porque no se evapora con tanta facilidad y así permite una lubricación más prolongada. Eso sí, se ha de tener en cuenta que la silicona puede, en algunos casos, dañar los preservativos. Por lo que es adecuado que nos concentremos únicamente en el masaje genital.

La mirada… algo más que el reflejo del alma

Jut explica que no hay fórmulas mágicas y que lo que funciona para unos puede no resultar tan agradable para otros. Hay hombres que preferirán movimientos más enérgicos y otros que se deleitarán con los más pausados. E incluso la misma persona, en los diferentes estadios de la excitación, se sentirá más a gusto con un tipo de presión y de manipulación que con otro. Así que la única clave es mirar a los ojos de la pareja y observar sus reacciones físicas. El lenguaje no verbal es aquí la clave para saber cuándo se está yendo por buen camino y cuando una se está apartando del sendero de baldosas amarillas.

La perpendicular del placer

Imaginemos una línea que divide el pene perpendicularmente, en dos partes: derecha e izquierda. Tal vez la visión de este órgano en dos partes no es muy excitante, pero lo que viene a continuación sí. Esa línea imaginaria posee gran cantidad de terminaciones nerviosas, por lo que reseguirla de abajo a arriba y estimularla concretamente durante el masaje otorgará placenteras sensaciones al masajeado. La presión, de nuevo, dependerá de las preferencias del usuario y del momento de excitación en el que este se halle.

No pongas freno al frenillo

La parte del glande que dibuja una especie de triángulo, el llamado frenillo del prepucio, es un área altamente sensible, que muchas veces pasa inadvertida y que solo se estimula de forma casi accidental, cuando se toca con el 'sube y baja' habitual. Sin embargo, presionar sobre esta zona, con un movimiento mucho más reducido, que se puede hacer con el pulgar, puede despertar sensaciones deliciosas. Lo mismo ocurre si se practica el sexo oral y se deja que la lengua ejerza esa sorprendente presión.

Los testículos también están ahí

Sin duda, son los grandes olvidados de casi todos los tocamientos, que suelen concentrarse en su hermano mayor. El hecho, simplemente, de sujetarlos, puede aumentar el disfrute. Asimismo, caricias más sutiles, como ciertas cosquillitas con las uñas, también tienen su efecto. Algunos hombres experimentan también placer sintiendo cierta presión en el escroto.

El punto secreto

El perineo es otro de esos lugares que no visitamos habitualmente y que agradece una parada y fonda. En la sensible zona que va desde el escroto hasta el ano confluyen infinidad de terminaciones nerviosas, así como ocho músculos que están implicados directamente en la erección. Por ello, además de ser una zona a la que recurrir durante el masaje genital, también se recomienda intentar estimularlo durante el coito. Si la postura lo permite, claro está.

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