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Sanlúcar, Conil, Sancti Petri... Los mejores rincones en Cádiz para ver la puesta de sol

Desde el castillo de Santa Catalina en la ciudad histórica hasta las salinas de Doñana, pasando por las calas de Roche. Prepárate para asistir a la magia de un espectáculo que no tiene precio

Foto: Atardece en los Caños de Meca. (Foto: José María Caballero)
Atardece en los Caños de Meca. (Foto: José María Caballero)

Cádiz es tentadora como la que más, allá en los confines y entre dos mares, con ecos de habanera y un mundo nuevo. Esa Habana con más salero, que diría Carlos Cano, tan flamenca como marinera, a la que tan bien le sienta el verano y a la que tanto amamos por tanto y también por esos chiringuitos donde hasta el tiempo se deja mecer en una hamaca a la orillita del océano. Pero esta vez toca con más motivo (aún) viajar a Cádiz, que se ha empeñado en tentarnos con sus irresistibles puestas de sol. Se trata de ir en peregrinación hasta los lugares desde donde mejor se ve el ocaso. Nada de connotaciones negativas, sino al revés. Pura energía positiva. Te decimos los mejores rincones gaditanos para asistir a este espectáculo que no tiene precio. Ya puedes reservar butaca. Aquí también se da el lleno total.

El cine de verano era esto. Una bola incandescente bañándose en el mar a la hora en la que el estío vuelve a parecerse a la primavera, pintando el cielo de rojo y convocando al personal a los más fascinantes de los miradores: en el campo, en la playa, en los chiringuitos, en un castillo y, oh cielos, en el propio mar. Si has viajado a Santorini, sabrás lo que es el fervor popular hacia la puesta de sol, que es todo un dios en la artística Oia, al norte de la isla, adonde el público acude en masa y procesión. La performance, digamos, es soberbia. Pide a gritos mitología. Pues lo mismo, pero en Cádiz y con acento andaluz.

La puesta de sol sobre la playa de la Caleta desde el castillo de Santa Catalina. (Foto: Mayca Gómez)
La puesta de sol sobre la playa de la Caleta desde el castillo de Santa Catalina. (Foto: Mayca Gómez)

Desde el castillo de Santa Catalina. Ni siquiera hay que salir de la capital. Allí mismo, en el castillo de Santa Catalina, ese que mete los pies en el mar, construido tras el asalto anglo-holandés de 1596 según modelo americano, también hay, como en Oia, la costumbre de aplaudir cuando el sol por fin se da el chapuzón. Para rizar el rizo, todos los miércoles de julio y agosto habrá conciertos de música clásica, flamenco o pop andaluz. Después, el cuerpo te pedirá pasear por la playa de la Caleta y arribar en el barrio de La Viña.

El sol se pone sobre la catedral. (Foto: José Montero)
El sol se pone sobre la catedral. (Foto: José Montero)
Más madera: la empresa Albarco propone un viaje (desde el 8 de julio al 11 de septiembre) a la puesta del sol, tal cual, que es un recorrido en barco alrededor de las murallas de la ciudad vieja, con vistas a la alameda Apodaca y el parque Genovés, para terminar con el ocaso en la playa de la Caleta. Más información: el viaje dura unos 75 minutos y comenzará a las 20:45 en julio, a las 20:15 en agosto y a las 19:45 en septiembre. ¿El precio? 12 euros para adultos y 6 euros para niños de 3 a 12 años.

Sobre el islote de Sancti Petri. A la emoción de alcanzar la isla donde en la Antigüedad, al parecer, el no dios sino héroe Hércules tuvo su templo, el de la divinidad fenicia Melkart, y la de pisar la tierra que pisaron Aníbal o Julio César, se suma la de ver un sol rojo a la hora del crepúsculo que no se puede aguantar. Lo suyo es subirse de nuevo a un barco de los de Albarco (salen desde julio y hasta el 15 de septiembre) en el puerto de Sancti Petri a eso de las nueve el primer mes y echarse a la mar para dar un paseo por el Parque Natural de la Bahía de Cádiz y detenerse en el mítico islote, a solo una milla de la costa.

Atardece sobre el islote de Sancti Petri. (Foto: Cadiz Turismo)
Atardece sobre el islote de Sancti Petri. (Foto: Cadiz Turismo)

Y se para para que los tripulantes alucinen viendo cómo el astro rey se desliza sobre la silueta del castillo completamente rojo. Hasta el armador del barco, Javier Ramírez, se sigue maravillando. Decimos rojo pero también se pone naranja, púrpura y rosa, y cae como rodando, acariciando las ruinas del castillo y flotando en el aire hasta hundirse. Sí, es muy poético. Más información: el paseo dura una hora y el precio es de 12 euros para los mayores y 6 euros para los niños entre 3 y 12 años.

Entre dos mares. Parece, y es, una canción, pero también la realidad de Tarifa, que es exactamente, geografía manda, donde el Atlántico se hace Mediterráneo y viceversa. Y en Tarifa, disfrutar de la puesta de sol es casi como el comer, una necesidad. Lo mismo que en el faro de Punta Camarinal en Zahara de los Atunes, en el faro del Cabo Trafalgar de los Caños de Meca, en las calas de Roche entre Conil y Chiclana -esas resguardadas del Levante-, desde lo alto de los acantilados de las calas y hasta el faro del puerto pesquero de Conil.

Puesta de sol en Conil con escultura de Pedro Luis Barberá Briones. (Foto: José Lojo)
Puesta de sol en Conil con escultura de Pedro Luis Barberá Briones. (Foto: José Lojo)

En las salinas de Doñana. En Sanlúcar de Barrameda, el sol se esconde tras Doñana y en medio el río Guadalquivir. En tierras del Parque Nacional, el espectáculo se ve engrandecido con las salinas, que hasta que lleguen las primeras lluvias, nos cuentan, viven su máximo esplendor, lo que se traduce en toda una gama de colores al atardecer. El plan es dirigirse a Sanlúcar por la carretera de Bonanza a Monte Algaida. El de Algaida es un parque natural, en el término de Sanlúcar, de libre acceso. Recordamos la importancia biológica de Doñana, que también tiene su lado gaditano, de su sistema dunar activo y sus marismas, uno de los mayores humedales de España, donde descansan las aves en sus viajes de Europa a África y al revés.

Así es Doñana. (Foto: Sanlúcar Turismo)
Así es Doñana. (Foto: Sanlúcar Turismo)

Con mucho arte (y luna). Al Montenmedio Arte Contemporáneo (NMAC), un parque de esculturas al aire libre al ladito de las playas de Zahara de los Atunes y de los Caños de Meca, se puede ir a ver la puesta de sol con mucho arte y luego esperar a que salga la luna llena los días 9 de julio, 6 de agosto y 3 de septiembre, que es cuando organizan una ruta mágica con guía para descubrir todos los secretos de este bosque tan animado, donde los acebuches, las sabinas y los pinos piñoneros conviven con las obras de Marina Abramovic, Sol Lewit y Olafur Eliasson, entre otros.

Y con lo ciervos, meloncillos, faisanes, búhos reales y herrerillos. Más información: el recorrido empieza a las 22 h, dura dos horas, es imprescindible la inscripción previa (956 455 134 o reservas@fundacionnmac.org) y el precio es de 12 euros, con descuentos para niños.

Luna llena de agosto de 2016 en el parque de esculturas. (Foto: Fundación NMAC)
Luna llena de agosto de 2016 en el parque de esculturas. (Foto: Fundación NMAC)

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