Ascot, mucho más que sombreros: lo que necesitas saber para triunfar en las carreras

Carrozas reales, socialización de altísimo nivel, tradiciones británicas… Un día en las carreras más pijas del mundo puede abrirte muchas puertas, pero tienes que saber cómo moverte

Foto: Los duques de Cambridge, en la primera jornada de Ascot 2017. (Foto: Gtres)
Los duques de Cambridge, en la primera jornada de Ascot 2017. (Foto: Gtres)

Royal Ascot, las carreras de caballos con más de 300 años de historia, empezó ayer y hasta el próximo sábado va a llenar de sombreros estrafalarios y espectaculares la hierba del hipódromo más chic del planeta. Tanto si eres uno de los afortunados en poseer una entrada, como si estás pensando en acudir el próximo año, te desvelamos los secretos de la cita social británica por excelencia. Esto es todo lo que tienes que saber para triunfar en la Royal Meeting (primera lección: así es como lo conocen los entendidos).

No desentones

Aunque los colores vivos son un must en Ascot, el dress code es de lo más estricto. A ellas les dejan ponerse el sombrero que quieran (cuanto más grande, aparatoso e imaginativo, mejor), pero es obligatorio. Eso significa que no valen ni las cabezas descubiertas ni los tocados, a no ser que tengan una base mínima de 10 cm. Lo bueno es que lo pueden llevar puesto a todas partes, incluidos los interiores.

El protocolo también les exige que vistan longitudes de faldas dentro de la modestia femenina (nunca por encima de la rodilla y mejor si se acerca a la pantorrilla) y que no enseñen los hombros en ningún caso. Tirantes finos, escotes palabra de honor y vientres al aire están completamente prohibidos, sobre todo para aquellas con acceso al conocido como Recinto Real. Si no sigues las reglas, te pueden echar a las gradas de la muchedumbre, como le ocurrió en 2013 a la artista sudafricana Tracey Rose por enseñar demasiado muslo.

Apúntate la nueva regla

Que nadie diga que la tradición británica no se adapta a los nuevos tiempos. Este año, las normas de vestimenta de Ascot han incluido una novedad: los monos de cuerpo entero (lo que los anglosajones denominan jumpsuit) sí están permitidos. "Es una forma de reconocer el gusto por la moda de nuestros visitantes", especifican en su web oficial, donde se pueden encontrar todas las coordenadas para disfrutar de la experiencia Ascot sin meter la pata. Aunque, de momento, no hemos visto ninguno.


Nada de pajarita

Ellos no lo tienen más fácil. Si vas a las gradas simples (Grandstand) o al Silver Ring, tienes que ir de traje. Si tu acceso te lleva al Recinto Real o a los palcos privados, es obligatorio el chaqué con chaleco y corbata. Puedes volcar tu imaginación en el chaleco, pero nunca lleves pajarita; está estrictamente prohibido. Pero hay más reglas. Los zapatos tienen que ser siempre negros y los sombreros, de copa y sin ningún tipo de customización ni detalle personalizado: ni cintas de colores ni adornos ni nada de nada. Se lo toman muy en serio: hace dos años echaron de Royal Ascot al sombrerero David Schilling por ser demasiado imaginativo con el suyo. Así se las gastan.

Cómo se hace una entrada triunfal

Con una carroza tirada por caballos, por supuesto. Así lo hace la reina cada tarde a las dos en punto y el desfile de carruajes que la sigue tiene título, The Royal Procession, y se convierte en el pistoletazo de salida de cada jornada. También se transforma en espectáculo la llegada de las calesas de los invitados. Entre las más espectaculares, la de los Vestey, la de los condes de Dalhousie, la de los duques de Abercorn o la de los vizcondes de Linley. Pero eso tu ya lo sabías, por supuesto. Si no tienes landó ni coche de caballos, puedes llevar el de motor hasta el aparcamiento del Royal Enclosure (Car Park One), que, por cierto, tiene una lista de espera de varios años. Si consigues un sitio, procura que tu vehículo no desentone entre tanto Aston Martin, Jaguar y Rolls Royce.

Dónde situarte bien

Donde esté la gente importante, por supuesto. Te recomendamos el Recinto Real (Royal Enclosure), que es donde se sitúa la familia real británica desde 1807, siguiendo la costumbre de Jorge III. Pero te advertimos que solo podrás acceder mediante invitación de uno de sus miembros y te obligarán a llevar una chapa identificativa. Aunque merecerá la pena porque te relacionarás con la flor y nata de la nobleza inglesa y parte del extranjero (desde los jeques de Dubái a los soberanos de Tailandia) y podrás disfrutar de sus magníficos jardines.

De todas formas, ya que has llegado hasta aquí, no está mal que sepas que en los otros dos recintos en el hipódromo es donde se vive la juerga de verdad. Las gradas (grandstands), reformadas en 2006, acogen los mejores restaurantes y bares donde alternar, como el Bessborough, donde es imperativo tomarse un Beluga Vodka Bubble. Y, por supuesto, los palcos privados, donde podrás vivir la experiencia de ver ganar al caballo por el que has apostado una millonada mientras cenas con tus amigos. En el anillo de plata (Silver Ring) es donde se coloca la muchedumbre, sí, pero también desde donde realmente se ven los desfiles y las carreras a pie de hierba.

Reconoce al servicio

Los señores vestidos de terciopelo verde musgo con galones en la solapa no son generales del ejército. Te lo contamos por si la pompa con la que están vestidos te confunde y acabas haciendo el ridículo. Son los Chaquetas Verdes o Yeoman Prickers y se encargan de controlar a la multitud de asistentes y de hacer los honores a la reina cuando abandona el hipódromo. La tradición cuenta que van vestidos de tela de ese color porque a la reina Ana le habían sobrado muchos metros cuando mandó hacer las cortinas del castillo de Windsor y decidió utilizarlo para crear su uniforme.

Únete a los picnics en el aparcamiento

Es la más curiosa de las tradiciones de Ascot. Cuando toca piscolabis, hay que sacar la mesas plegables, los manteles de cuadros, las vajilla de plástico y montar la comida junto al coche con el capó abierto, como si estuvieras en el camping pero vestido de gala. Eso sí, los cánones mandan que las viandas las hayas encargado a un servicio de catering con camareros incluidos que te sirvan los platos.

Por la tarde, a cantar con la banda

Cuando terminan las carreras, toca acercarse al kiosko de música donde está tocando la banda uniformada y acompañarles a voz en grito. El coro improvisado comienza sobre las seis de la tarde y la culpa de esta tradición oficiosa la tiene Lady Jinny Beaumont, que solía subirse a dirigir a la banda y animaba al público para que cantara. Si no te sabes la letra de las canciones, no te preocupes, reparten libretos.

El gran día de los sombreros

Es cuando se disputa la Golden Cup y se conoce como Ladies Day. Entonces es cuando hay que echar el resto con los accesorios y los sombrereros lo saben porque es el día más importante para su negocio. No faltarán obras de Philip Treacey, creador de casi todas las piezas en los desfiles de Alexander McQueen; Stephen Jones, sombrerero de cabecera de John Galliano cuando comandaba Dior, o Jane Taylor, la diseñadora favorita de la duquesa de Cambridge. No te lo pierdas, este año tiene lugar mañana jueves, día 22.

Por cierto, los niños no son bienvenidos

Y por último, si pensabas hacer de Royal Ascot una experiencia familiar, que sepas que los menores de 16 años están completamente prohibidos entre semana. Eso sí, los puedes llevar el sábado, pero vestidos como si fueran de domingo.

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