El tema más tabú del sexo: el suelo pélvico

Todavía hay territorios comanches en el mundo del sexo. El suelo pélvico es uno de ellos... hasta ahora. Te decimos las razones para cuidarlo, cómo hacerlo y cuándo ponerse a ello

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Vivimos un tiempo en el que podemos hablar de vibradores y de bondage como quien comenta la serie que ha visto ese fin de semana. Y parece que todas y todos seamos unas deidades sexuales diseñados para el disfrute. Por ello, algunos temas menos 'sexis' acaban por ocultarse como antes se escondían según qué prácticas. Y uno de ellos es la preocupación de las mujeres por el suelo pélvico. Cada vez existe más información al respecto, pero se habla bajito, no vaya a ser que desmontemos el papel de la voraz diosa del sexo. Pero hemos decidido sacar al suelo pélvico del armario y hablar sin ambages de este tema.

RAZONES PARA CUIDARLO

Nos podemos poner tremendistas: el desgaste de este músculo provoca pérdidas urinarias y en edades avanzadas un prolapso, esto es que la vagina sale hacia fuera y llegados a este punto solo existe la solución quirúrgica. También podemos ver el vaso medio lleno: un suelo vaginal bien tonificado permite tener orgasmos más intensos, además de procurar mayor placer a la pareja.

CUÁNDO PONERSE A ELLO 

“En algunos países orientales las mujeres tonifican el suelo vaginal prácticamente desde que tienen la primera menstruación. Es un conocimiento que se trasmite de madres a hijas”, explica Mireia Manjón, sexóloga y formadora de Sexacademybarcelona.com, donde imparte el taller Conoce tu suelo vaginal. Y si bien cualquier momento es bueno para empezar, hay algunos en los que se convierte en prioridad: durante y después del parto, si se han practicado deportes de impacto, en la menopausia o si se ha perdido vigor en esos músculos.

Imagen: Aldo
Imagen: Aldo

VALORAR EL ESTADO DE LA CUESTIÓN 

Un síntoma inequívoco de que algo no anda bien por ahí abajo son las pérdidas de orina, sobre todo cuando se ríe o se tose. “Otra forma de pasar revista es introducir un dedo en la vagina y hacer fuerza, para valorar la capacidad de contracción de esos músculos”, apunta Manjón. También existen aparatos como Kegelsmart de Intimina o Luna Smart de Lelo que ayudan a realizar los ejercicios de Kegel a la vez que miden la fortaleza.

Sea cual sea tu situación, a continuación te explicamos cómo sacarle más partido a esa parte de tu cuerpo.

NIVEL 1: DISFRUTAR MÁS

Aunque no haya un problema específico, muchas mujeres quieren reforzar su suelo pélvico para tener un sexo más placentero. En el punto de mira están las expertas en sexo tailandés, que son capaces de realizar hazañas vaginales como lanzar pelotas de ping-pong. “Cuando se controlan bien los músculos puedes sin moverte succionar el pene, expelerlo, retenerlo y hasta provocar un orgasmo sin embestidas”, explica Manjón. Pero esta técnica requiere un entrenamiento.

El primer paso son los ejercicios de Kegel. Los dos más conocidos consisten en simular la interrupción de la micción y aguantar unos segundos así. Después se puede imitar este movimiento de contracción y relajación rápidamente. Se han de tener en cuenta algunas cosas para realizarlo correctamente: la presión no debe ejercerse con el glúteo ni con las rodillas. Estos ejercicios deberían ejecutarse dos veces al día, en tres series de 10 repeticiones. Lo bueno es que cuando se tiene práctica se pueden realizar llevando a cabo cualquier otra actividad.

Una vez ya están bien tonificados, se podría pasar al pompoarismo, que son los ejercicios que realizan las tailandesas para controlar su musculatura. Se trata de una tabla de unos 10 ejercicios que tendrían que hacerse dos veces al día y que no supondrían más de unos 10 minutos.

NIVEL 2: RECUPERAR EL TONO MUSCULAR 

Cuando aparecen los primeros síntomas de debilidad en el suelo pélvico (pérdidas, menor sensibilidad…) se han de tomar medidas. Como en el caso anterior el primer paso son los ejercicios de Kegel. Después se puede recurrir a los conos vaginales. Estos son unos pequeños pesos progresivos (de menos a más) que se introducen en la vagina. El esfuerzo que debe hacer la musculatura para retenerlos tonifica la zona y aumenta la fuerza muscular. Basta con llevarlos 15 minutos dos veces al día (siempre de pie: caminando, esperando el bus…). Y una vez se retengan sin problemas se pasa al siguiente cono con más peso.

Imagen: Aldo
Imagen: Aldo

También pueden emplearse las famosas bolas chinas. “Existen diferentes modelos. Las que llevan solo una bola están pensadas para mujeres que ya tienen algún problema. Las que son dos de igual peso pueden tonificar a mujeres con problemas leves. Y las que tienen diferentes pesos ayudan cuando no hay ningún problema”, comenta Manjón.

Por otra parte, en este punto también debería recurrirse a los ejercicios hipopresivos, que son complejos de realizar, porque requieren concentrarse en los músculos que efectúan el esfuerzo. El objetivo es disminuir la presión intraabdominal.

NIVEL 3: ENTRENAR A CONCIENCIA

Cuando el problema ya es grave, se tienen que tomar cartas sobre el asunto. Y grave significa que se está perdiendo la capacidad de contracción voluntaria. En estos casos, se impone acudir a un especialista en fisioterapia del suelo pélvico. Él evaluará el problema y su solución: puede aportar alguna de las soluciones antes descritas u optar por la electroestimulación. “Es recomendable hacer primero el tratamiento en clínica y después se puede adquirir el aparato y seguir haciéndolo en casa”, sugiere Manjón. El fisioterapeuta también puede contemplar tratamientos de neuromodulación periférica, que aplica la electroterapia transcutánea en el nervio tibial posterior. Técnicas osteopáticas, miofasciales y mediante ultrasonidos acaban de completar el abanico de posibilidades con el que cuentan los especialistas.

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