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Lo estás haciendo mal: cinco consejos para cepillarte bien el pelo

Tu pelo y tu peine, ¿acaso son un matrimonio bien avenido? Probablemente no. Si quieres conseguir una melena sana y brillante, prueba con estos sencillos pasos. Notarás el cambio

Foto: Tener un pelo sano y brillante también tiene que ver con tus rutinas de cepillado. (Foto: Wildfox)
Tener un pelo sano y brillante también tiene que ver con tus rutinas de cepillado. (Foto: Wildfox)

¿Te has fijado que en los westerns las chicas por la noche se cepillan el cabello como unas 100 veces? Parece un sobreesfuerzo para lo poco que les lucía después: siempre lo llevaban en trenzas o recogidos. Pero esa sana costumbre es la que les permitía tener el cabello brillante y resistente. No hace falta llegar a las 100 pasadas cada noche observándose lánguidamente en un espejo para conseguir beneficiarse de las ventajas de un buen cepillado. Pero sí debes tener en cuenta que es una rutina básica para que tu cabello parezca saludable. Y es que ya puedes adquirir carísimas mascarillas, costosísimos champús e ir a la mejor peluquería de tu ciudad, que si no te cepillas el cabello adecuadamente, tus esfuerzos no culminarán en una melena de anuncio. Vamos a repasar los pasos que te acercarán a ella.

1. Bueno, bonito y barato

Seguramente es el cuidado más asequible que le puedes conceder a tu pelo y los beneficios no son nada desdeñables. El más obvio es que no pareces la loca de la colina con la melena alborotada sin orden ni concierto. Pero más allá de lo obvio, un buen cepillado sirve para librarse de las impurezas que se pegan a la cutícula durante todo el día y que provocan que pierdas brillo. Y, por otro lado, se estimula la circulación sanguínea, lo que ayuda a prevenir la caída.

2. Desenredar no es lo mismo que cepillar

Esa es la clave, porque habitualmente desenredamos el pelo y punto. Y muchas veces no lo hacemos de forma adecuada. Por ejemplo: el cabello no se debe cepillar nunca cuando está mojado, porque está muy frágil y se puede romper con facilidad. Lo mejor para desenredarlo es emplear un peine de púas anchas y empezar siempre por las puntas, para luego ir subiendo. Si puedes hacerlo con un producto desenredante y suavizante, mejor que mejor. Pero intenta no aplicarlo en el cuero cabelludo, para que no se engrase en exceso.

3. Divide y vencerás

Si tienes una melena muy poblada, lo mejor será que la dividas en tres guedejas antes de ponerte manos a la obra. Empieza con la cabeza abajo, cepillando del cuero cabelludo a las puntas. De todas formas, no pases el cepillo con demasiada energía por la raíz del pelo, ya que si tienes el cabello graso, eso acentuará tu problema. Después, vuelve a repetir la operación con la cabeza erguida. Lo más recomendable es hacerlo dos veces al día: cuando te despiertes y cuando te acuestes. Por la mañana, ganarás brillo para todo el día y por la noche te librarás de las impurezas que hayas ido acumulando.

4. Por sus púas lo conocerás

Los cepillos de cerdas naturales son los que mejor le van a tu pelo. (Foto: Wildfox)
Los cepillos de cerdas naturales son los que mejor le van a tu pelo. (Foto: Wildfox)

En general, la máxima a la hora de escoger el material con el que estén elaboradas es: cuanto más natural, mejor. Pero a partir de ahí hay grados y depende también del tipo de melena que tengas y de tus necesidades. El top son las cerdas naturales, habitualmente de jabalí. Resultan perfectas porque son respetuosas con el cabello y además evitan el encrespamiento producido por la electricidad estática. Tras ellos, se sitúan los que tienen las cerdas de madera que tampoco parten el cabello y eluden el efecto 'frizz'. Los de plástico son los más comunes, por su precio, mucho más asequible. Pueden producir encrespamiento, sobre todo si tienes el cabello muy fino. Para melenas resistentes y largas no presentan muchos problemas. Y por último están los de cerdas metálicas, que son las menos recomendables a no ser que tengas una melena a prueba de bombas nucleares, pues son los más agresivos.

5. La forma perfecta del cepillo

Dependerá mucho del cabello que tengas: de si tienes que hacer más fuerza, porque es largo o si tienes que ir al detalle, porque lo tienes más corto y deseas tener un peinado en concreto. En general, el que sirve para casi todas las melenas es el plano, especialmente útil para los cabellos largos. Los redondos son ideales para modelar medias melenas o cabello corto, conseguir volumen o alisar. Los acolchados se recomiendan para cabellos rizados. Y el cepillo esqueleto, el que tiene las púas muy separadas, funciona muy bien para dar volumen al cabello fino.

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