¿No te han invitado a la gala del MET? Te demostramos que estás mejor en casa

Se supone que es la fiesta del año. Pero a pesar de su máxima acumulación de celebrities de alto nivel por metro cuadrado, la gala del Metropolitan también tiene sus desventajas

Foto: Rita Ora en la última gala del MET, en mayo de 2016. (Foto: Gtres)
Rita Ora en la última gala del MET, en mayo de 2016. (Foto: Gtres)

El 1 de mayo tendrá lugar la celebración de la moda por excelencia, con permiso de Oscar, fashion weeks y videoclips de Lady Gaga. La Gala MET 2017 mantiene en vela a periodistas de tendencias y fashionistas, que luchan por lograr un jugoso titular que desvele cualquier incógnita de la celebración. Mientras que muchos se rompen la cabeza para conseguir trabajar en el evento para estar cerca de las celebrities, otr@s, cuyos nombres no diremos, intentan conseguir ser el acompañante oficial de algún personaje famoso a base de otras artes. Algunos, quizás, lleven todo el año intentando trabajar en 'Vogue' América para lograr un sitio en la fiesta, por mucho que las tendencias les interesen lo mismo que la fase REM de una gallina. Porque si no eres una supermodelo, el cantante del momento o un diseñador de prestigio, pocas posibilidades más tienes de estar invitado. ¿Acaso no tienes tu entrada para la Gala MET 2017? A no ser que seas Anna Wintour, Rihanna, Beyoncé o la propia alfombra roja, es lo normal. Pero ¿sabes qué? Tenemos algunos datos que te harán ver que, en realidad, tampoco te estás perdiendo gran cosa.

No es tan divertido

Es por todos sabido que Gwyneth Paltrow no es fan de la Gala MET. Así se lo hizo saber al mundo al afirmar que la triste realidad es que te pasas la noche muerta de calor y recibiendo empujones. Aunque no olvidemos que estas afirmaciones vienen de la mujer que tiene un SPA vaginal propio. No fue la primera en quejarse de lo banal y aburrido que era todo. Tina Fey, actriz, guionista y directora entre otras de 'Mean Girls', 'Saturday Night Live' y 'Rockefeller Plaza', lo recordó con horror en una entrevista con David Letterman. "Fue un desfile de gilipollas", le contó al presentador en su programa 'Late Night' de su experiencia en 2010. "Tenía que haberme bebido el líquido de las lentillas para evitar acudir".

Solo hay que ver la cara de póker de Tina Fey, Lena Dunham y Amy Schumer para ver que a la gala del MET no van a volver.
Solo hay que ver la cara de póker de Tina Fey, Lena Dunham y Amy Schumer para ver que a la gala del MET no van a volver.

Amy Schumer tampoco ha dudado en hablar mal de la gala, aunque su confidente fue la mismísima Beyoncé. Cuando la cantante le preguntó si era su primera vez, respondió que también sería la última. En el show Sirius XM, contó a Howard Stern que el evento fue un castigo para ella. “La gente hace como que está teniendo una conversación apasionante, pero a mí no me gustan las farsas. Ahí estamos todos, vestidos como unos desgraciados… No me interesa la moda para nada. No me importa”, confesó. Por supuesto, su Instagram dejó bien claro que a ella todo le da completamente igual. Su forma de mostrárselo al mundo fue subir un vídeo en el que se echaba desodorante en la cara interior de sus muslos. Porque así es como la cómica presume de modelazo de Alexander Wang y de no tener el dichoso 'thigh gap'. Ni falta que le hace.

Lena Dunham pasó la noche junto a Odell Beckham Jr.… y este First Dates fashion no fue nada bien. “Me miró con la expresión de estar pensando que definitivamente no tenía la silueta que una mujer de su estatus debería tener. Tenía pinta de estar pensando que yo era un malvavisco, un niño o un perro. No sé, lo tuve confundido toda la noche”, contó la actriz, escritora y directora.

Te vas a morir de hambre

Entre que Anna Wintour examina minuciosamente el menú para evitar que sus invitados terminen con restos de comida en sus blanqueadas dentaduras y que sus diseños de costura terminen en la tintorería (por cierto, ¿acaso has llevado alguna vez un Christian Dior de Alta Costura a la tintorería del barrio? Yo tampoco) y el hecho de que sus asistentes, según asegura Marshall Heyman, apenas comen… Vas a echar de menos un buen bocadillo de jamón serrano. Aseguran que la comida se suele quedar postrada en la mesa, quizás por el hecho de que la mayoría de las allí presentes van embutidas en sus maravillosos vestidos.

Y no tiene que ser fácil no lanzarse ante el menú de la velada. El del año pasado incluyó espárragos con caviar, chuletas de cordero con menta, lubina salvaje, sorbete de manzana… Y quién sabe qué más. Si tienes que echar en falta algo, es no haber aparecido cuando todos abandonaron el recinto con un tupper vacío en la mano. Y luego aguanta la crónica de Perez Hilton acusándote de pordiosera y glotona. No, thanks.

Postureo y negocios 1- Fiesta 0

La mayoría de los tickets (que cuestan unos 25.000 dólares) son comprados por las firmas, que regalan a sus celebrities de confianza la entrada a cambio de que lleven sus diseños. Muchas marcas se encargan de hacerse con mesas completas, cuya precios rondan entre los 75.000 y los 250.000 dólares, según NBC News. Lo sabemos: no te importaría que Karl Lagerfeld te llevara a la fiesta, pero no tiene que ser divertido estar muerta de hambre y no poder engancharte a la botella de chardonnay para no perder los papeles. En el documental 'The First Monday in May', Chloë Sevigny fue relegada a una mesa poco chic. La it girl afirmó haberse sentido como en el instituto.

El papel de las celebs es ser vistas y ser perchas humanas de las grandes marcas, por lo que no están ahí para divertirse. Por si fuera poco, van sin su gente de confianza (los agentes y publicistas no están invitados). Así que muchas se pasan la noche manteniendo una sonrisa impostada mientras se preguntan quién demonios es la rubia que está sentada a su lado. Esa que, con suerte, es la pobre Sevigny. Porque no pueden sentarse con sus parejas y amigos. No. Sylvana Ward Durrett, la señora que tradicionalmente se encargaba de organizar las mesas como si fuera una boda de postín, sentaba a la gente teniendo en cuenta futuros contratos o conversaciones laborales. Cuentan las malas lenguas que le gustaba escribir una pregunta divertida en la mesa para que los invitados se la formularan a la persona que se sentaba a su lado, un jueguecito que recuerda demasiado a los campamentos de verano. Como Ward Durrett abandonó el equipo de Anna Wintour tras la última gala del MET, habrá que ver qué se le ha ocurrido al responsable del evento de este año.

Almohadas a precio de oro

Ya que te has codeado con la jet set, ¿por qué no hacer noche donde ellos? El cercano hotel Mark, el preferido de las celebs para dormir tras la velada, cuesta más de 1.000 euros la noche. El hotel Carlyle, otro de los preferidos, unos 900 euros. Quizás termines en un Airbnb compartiendo habitación. Y créeme: no la compartirás con Tom Brady.

Ni en la after party te libras del protocolo

Porque para ir al dichoso hotel Mark todo está sincronizado. Anna Wintour abandona la gala sobre las 1:30, y a partir de ahí empiezan los turnos y los eternos rituales para poder entrar en la fiesta posterior.

Pero al menos estaré bien mona, ¿no?

Desde luego, pero no olvides que la noche que Cara Delevingne apareció con decenas de tatuajes, tuvo que pasar once horas rodeada de cinco maquilladores pintando su cuerpo. Por no hablar de las imágenes de Instagram de las celebs en los coches, tiradas en los asientos traseros dada la inmovilidad a la que sus vestidos les someten. Así que, querida, lo más divertido que puede pasarte esa noche es quedarte encerrada en un ascensor con Solange Knowles en pleno ataque de rabia. Quizás lo mejor sea esperar a la mañana siguiente, entrar en Vanitatis y ver los looks de las asistentes mientras comes unas tortitas.

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