Hamburguesas vegetarianas (para los muy carnívoros)

Cada vez está más cerca el día en que la tecnología nos permitirá sustituir las hamburguesas de origen animal por otras vegetales sin que nuestro paladar note la diferencia.

Foto: Aunque no lo parezca, es vegetal
Aunque no lo parezca, es vegetal

La decisión de no comer carne puede deberse tanto a cuestiones éticas como de salud. En el reverso, para muchos consumidores de carne, no dejar de hacerlo tiene que ver sobre todo con un factor: el sabor. Sabemos que se pueden sustituir las cualidades nutritivas de la proteína de origen animal por otros alimentos de origen vegetal sin que esto cause ningún problema de salud, pero los carnívoros se agarran a la experiencia gastronómica que obtienen con la carne de verdad.

Las carnes vegetarianas que se pueden encontrar fácilmente en el mercado no resultan convincentes para muchos omnívoros: son demasiado gomosas, demasiado procesadas, demasiado secas o demasiado viscosas. Y, aseguran, la experiencia de comérselas no es comparable a la de hincar el diente a una hamburguesa bien jugosa o a un bistec como dios manda. Bien, pues esto puede cambiar, y muy pronto. La próxima generación de hamburguesas vegetarianas ya ha llegado, y son sangrientas.

Una empresa de Silicon Valley llamada Impossible Foods, fundada por el biólogo de la Universidad de Stanford Patrick Brown, está cambiando la manera en que se producen análogos a la carne o al queso con productos de origen vegetal. Su misión es “proporcionar a los consumidores el sabor y las cualidades nutritivas de los alimentos de origen animal sin su impacto negativo sobre la salud y el medio ambiente.”

La versión burger de Frankenstein
La versión burger de Frankenstein

No es la primera empresa que se propone algo parecido. Ya en 2013 se fabricó y se comió la primera hamburguesa creada en laboratorio. Fue un proyecto dirigido por Mark Post, investigador de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos. La llamaron Frankenburger, y se basó en el cultivo en laboratorio de células madre bovinas. Quienes la probaron se quejaban de que le faltaba grasa y sangre, lo que se suplía añadiéndole azafrán, sal, huevo en polvo y pan rallado. Otro problema añadido: fabricar cada una de esas hamburguesas en laboratorio sale por aproximadamente 250.000 euros. Fuera del alcance de los clientes ordinarios de McDonalds, cierto. En la parte positiva está que los grupos pro derechos de los animales están a favor de la producción de carne cultivada porque no tiene sistema nervioso y por tanto no puede sentir dolor. Esto reduciría la matanza de animales para consumo, ya que no sería necesario criarlos y engordarlos para posteriormente sacrificarlos.

Apta para vegetarianos
Apta para vegetarianos

Pero Impossible Foods no busca solo proporcionar a los veganos una alternativa más placentera para el paladar a los vegetarianos sin que traicionen sus principios, sino seducir a todo el mundo con sus productos. Son hamburguesas vegetarianas, pero saben muy parecido a las reales, tanto en textura como en sabor, y nutricionalmente son muy similares. La sangre que rezuma de estas hamburguesas no es producto de ninguna muerte animal: se consigue sintetizando una molécula presente en la hemoglobina que es responsable del sabor a hierro y carne que se asocia a las hamburguesas y los solomillos naturales.

También aseguran haber replicado muchas otras cualidades organolépticas de la carne auténtica, sin necesidad de recurrir a laboratorios supersofisticados ni a productos animales. En comparación con una hamburguesa de vaca, la de Impossible Foods usa un 95% menos de suelo para ser producida, un 74% menos de agua y crea un 87% menos de gases de efecto invernadero. También está completamente libre de hormonas, antibióticos e ingredientes artificiales.

Estas hamburguesas aún no se podrán comercializar masivamente hasta finales del 2017, pero ya la puede probar el común de los mortales, al menos si reservan en algunos de los restaurantes piloto que la han incluido en su carta en ciudades como Los Angeles, San Francisco y Nueva York.

Si esta carne artificial conseguirá desbancar a la real aún está por ver, pero desde la empresa se muestran muy ufanos sobre sus logros. Entre los inversores de la start up figura Bill Gates, que ha aportado parte de los 75 millones de dólares que han conseguido recaudar hasta el momento para llevar a cabo su proyecto.

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Gastronomía

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