lujo marinero

¿Ganas de mar? Cuatro restaurantes (con estrella) para comer viéndolo

En la orilla del Cabo de Creus con Paco Pérez, en Igueldo con Pedro Subijana, en el puerto de Málaga con José Carlos García y en la Valencia playera con Manuel Alonso. Casi en barco

Foto: Akelarre, en el monte Igueldo de San Sebastián. Un lujo
Akelarre, en el monte Igueldo de San Sebastián. Un lujo

Mirando al mar vamos a soñar que estamos en estos restaurantes donde hasta se olvida que vinimos a comer. Todo porque sus vistas son espectaculares. Y la comida, con estrellas. No se podía pedir más. Si acaso tener cuidadito con lo sueños, porque se cumplen. Esta vez, en clave gastro.

Miramar, a la orilla del Cabo de Creus

Empezamos la ruta en el Miramar de Paco Pérez. Solo el nombre ya nos ha traído hasta aquí y, por supuesto, también el lugar en el que está, casi saliéndonos del mapa, junto al mar del maravilloso Cabo de Creus, y luego la hospitalidad total del chef, que hasta ofrece al comensal ser huésped en alguna de sus cinco exclusivas habitaciones (fue en tiempos chiringuito y fonda) para hacer aún más fácil eso de tocar el cielo (glorioso y con productos ecológicos el desayuno), más allá de sus dos estrellas Michelin llenas de sal y aroma marinero. Pérez no ha hecho sino convertir su paisaje en "aromas, sabores y texturas de pura vanguardia", tanto en un menú que él mismo califica de atrevido, transgresor y de alto voltaje creativo, como en la carta, donde la tradición vuelve a coquetear con la vanguardia. Puro Ampurdán.

El Miramar de Paco Pérez está a pie de playa
El Miramar de Paco Pérez está a pie de playa

Pídete: el tartar de ostras y caviar con aire de manzana, de los clásicos 1939-2016 (es del 2000); el arroz meloso de sepia y bogavante, de los arroces; el lenguado a la brasa con albaricoques, almendras, chipirones y caviar, de sus pescadores; o el solomillo de vaca añeja, su salsa, tuétano, remolacha, patata cremosa, panceta y queso viejo, de las montañas y los bosques. Y de postre, un cóctel de fruta.

Te gustará saber que… Paco Pérez está también detrás de la Enoteca del hotel Arts (dos estrellas Michelin); de Cinco, en el hotel Das Stue de Berlin (una estrella), y de L’Eggs, Doble, La Royale Burger y Bao Bar, en Barcelona.

Dónde: Paseo Marítimo 7. Llançà. Girona.

Akelarre, desde el monte Igueldo (con amor)

Otro paisaje de quitar el hipo, el que hay de San Sebastián desde el monte Igueldo, tras las hortensias gigantes y el traqueteo del funicular, ese viejo tren de cremallera que brinda un viaje también en el tiempo. A Donosti se la quiere aún más desde aquí. Y no digamos ya si uno se aventura a cruzar el umbral de la casa de comidas (con mayúsculas) de quien ha pasado a la historia como el pionero de la cocina vasca. Pedro Subijana, el mago (o brujo) del Akelarre, despliega todos sus encantos frente al Cantábrico. Lo lleva haciendo desde 1975 y frecuentando desde siempre el cielo Michelin; en el 78 se ganó su primera estrella y ya van tres.

Otro de los espacios del Akelarre de Subijana
Otro de los espacios del Akelarre de Subijana

Pídete: un menú degustación (185 euros, sin bebida). A elegir entre Aranori, Bekarki y los clásicos de Akelarre, con platos como la penca de cardo con alcachofa y ajo negro, el foie a la sartén con escamas de sal y pimienta en grano, la paloma asada con un toque de mole y cacao, y el tarro roto de yogur, gatzatua y frutos rojos.

Te gustará saber que… tiene un aula de cocina en la que se hacen demostraciones en directo, con coloquio y degustación del menú en el comedor. Para grupos de 10 a 30 personas.

Dónde: Padre Orcolaga, 56. Igueldo. San Sebastián.

José Carlos García, en el puerto de Málaga

He aquí la prueba de que la alta cocina no solo está en el norte. El sur también existe (gastronómicamente). Allí abajo están Ángel León y Dani García y también José Carlos García, que es el anfitrión del restaurante modernísimo y diáfano que lleva su nombre y que es marinero por demás, además de tan malagueño como la alcazaba. De hecho, sus seis mesas están al ladito de los barcos y yates anclados en el puerto de Málaga, asomadas al Méditerraneo. A todos estos placeres hay que sumar el sol perpetuo de la costa ídem, una terraza para la primavera y verano, el jardín vertical que es también huerto ecológico y las dotes culinarias y algo canallas, todo hay que decirlo, de este chef que se curtió en el Café de París de El Rincón de la Victoria y La Malagueta, los dos de su familia, y al que le gusta divertirse; se nota.

Casa Manolo, un restaurante con vistas
Casa Manolo, un restaurante con vistas

Pídete: hay dos menús, largo o corto, para dar cuenta del magisterio de García (66 y 141 euros). Ahí están sus galletas de arroz, algas y caviar, sus ravioli de gamba y verduritas con espuma de manzana, su lomo de jurel con ajada, su alabado gazpachuelo, su cochinillo confitado y su mercado de especias y alguna que otra gominola, natural, eso sí, a los postres.

Te gustará saber que… El chef ofrece picoteo, cervecitas y mojitos en su Pellizquitos, también en el muelle.

Dónde: Plaza de la Capilla. Muelle Uno. Málaga.

Casa Manolo, en la playa de Daimús

El nombre suena a lo que es: un chiringuito, solo que de alta cocina. En tiempos, mediados los ochenta, lo fue a secas, en la arena de esta tranquila playa valenciana. Entonces eran los padres los que lo llevaban, hoy es uno de los hijos, Manuel (Alonso), el que lo ha elevado al olimpo Michelin (alcanzó su primera estrella en 2014) con el espíritu de siempre, el de sentirse como en casa, y una cocina muy pero que muy marinera. A Casa Manolo no le falta la terraza y le sobran vistas.

El restaurante JCG, toda una cantina de ahora
El restaurante JCG, toda una cantina de ahora

Pídete: son proverbiales sus arroces y sus callos. También hay buñuelo de brandada de bacalao con alioli de su pilpil, anchoa en salazón con jugo de escalivada, rodaballo a la brasa con jugo de rustido, cochinillo con su piel crujiente, salsa de naranja y clavo, o arroz cremoso de coliflor y sepia. De postre, torrija caramelizada con helado de leche o su homenaje a Ferrero Rocher.

Te gustará saber que… tiene un restaurante más informal, Daily Gastro Bar, con menús diarios por 18 euros. Una vuelta al comedor de antes y de siempre.

Dónde: Paseo Marítimo de Daimús, 5. Playa de Daimús. Valencia.

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Gastronomía

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