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Buns&Bones: del bao pasamos al poké (te lo explicamos)

No es un trabalenguas ni un acertijo, sino esa jerga que tan bien manejan los foodies amigos de lo asiático. Si ya te hiciste fan de los baos, ahora te toca aprender qué es el poké

Foto: Poké, ¿nuevo plato de moda?
Poké, ¿nuevo plato de moda?

Hace algunos meses os hablábamos del Buns&Bones, un pequeño local situado en el Mercado de San Antón que dio en la diana al especializarse en los baos, esos bocatas asiáticos que son street food en estado puro (y que tanto le gustan a Dabiz Muñoz). Su éxito ha propiciado la apertura de un nuevo local en la calle San Bernardo, pegando con la Gran Vía, un poco más grande y con más intención que el original.

Buns&Bones.
Buns&Bones.

Decimos lo de intención porque incorpora en su carta el poké, otro platillo foráneo que acaba de empezar su andadura por estos lares y que, con toda probabilidad, terminará asentándose en la carta de cualquier asiático que quiera estar al día. El poké no es ni bun ni bone; es decir, no es uno de esos deliciosos bocadillos ni una de esas carnes con hueso que le han dado fama. Debo reconocer que si me lo traen tal cual, sin ninguna información previa, habría jurado que se trataba de algo propio del sudeste asiático (vuelvo a Dabiz Muñoz y a sus televisivos paseos por los mercados de Bangkok, pero es que hoy tengo la mente tontorrona). Al fin y al cabo, se trata de arroz, pescado marinado y un popurrí de todos esos elementos adictivos que nos han hecho despertarnos de madrugada clamando -quién nos lo iba a decir unos años atrás- por un pad-thai, un donburi o una salsa de tamarindo.

Aloha, resulta que es hawaiano.
Aloha, resulta que es hawaiano.

Pero no. Resulta que el poké es hawaiano. Al comensal le da igual, porque lo importante es que se trata de un plato que funciona. En Buns&Bones lo preparan con atún rojo marinado ‘al estilo dragón’ (pica lo justo para tener alegría, pero sin ensombrecer el resto de ingredientes), el arroz que comentábamos y todo lo demás, desde anacardos a rabanitos, cebolla roja, verduras de hoja… Y algunos secretos más que no nos han contado y que hacen que nos lo comamos con gusto. Su precio, 13 €.

Más allá del poké, en este segundo local encontramos lo ya visto en su hermano mayor y unas cuantas cosas más: se renueva la carta de baos -continúan los irremplazables como el de gambón en tempura o el Pato Pekín- con nuevas creaciones como el divertido bao ‘hot dog’ o el Tonkatsu, de presa ibérica. Sus precios, en torno a los 4,50 €. Y una novedad que nos ha llamado la atención en el apartado de postres: la piña colada sin alcohol. Refrescante y nada empachosa.

El clásico bao Pato Pekín.
El clásico bao Pato Pekín.

Con respecto al local en sí, se repite la fórmula de estética industrial: cemento, hormigón, suelo hidráulico, paneles de containers… Pese a que nos choca que un concepto tan de street food mantenga algunas mesas y sofás más propios de comedor clásico, el resultado final es verdaderamente agradable. El espacio cuenta también con una sala Speakeasy que se puede reservar y en la que nos podemos divertir con una barra propia de cócteles.

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Gastronomía
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