FUSIÓN JAPO-LATINA

Más novedades gastro: tras Teckel y Pointer... Chow Chow

Las aperturas se suceden en un Madrid más gastronómico que nunca. Hoy hablamos de Chow Chow, el hermano pequeño de Teckel y Pointer, los restaurantes del grupo RanTanPlan

Foto: Tiradito de wagyu A5 con camote y ají amarillo.
Tiradito de wagyu A5 con camote y ají amarillo.

En los dibujos de Lucky Luke, Rantanplan es ese perro adorable y torpón que (mal)ayuda al vaquero a perseguir a los Dalton. En nuestra historia de hoy, RanTanPlan es un grupo hostelero que se ha buscado un hueco en el bullebulle gastronómico en que se ha convertido Madrid. Dado que sus fundadores le pusieron un nombre perruno a su empresa, no nos extraña que también lo hicieran con sus restaurantes.

Teckel, el primer cachorro.
Teckel, el primer cachorro.

El primer cachorro en nacer fue Teckel y lo hizo de la mano de un grupo de jóvenes inversores -con Gonzalo Barandiarán y Jesús Diego Pérez a la cabeza- que buscaba ofrecer buena cocina a un precio asequible. Sabores tradicionales y recetas de toda la vida, pero con ese toque curiosón que ayuda a barrer la pereza de lo ya visto. En la segunda camada, pocos meses después, llegó Pointer, ya con el chef César Galán como socio inversor también. Producto mediterráneo, ambiente internacional…

Chow Chow, con interiorismo de María Villalón.
Chow Chow, con interiorismo de María Villalón.

Madrid les acogió bien. Tan bien que se han lanzado a abrir un nuevo local. Chow Chow se llama, está pared con pared con Teckel -muy cerquita del Bernabéu- y llega con una propuesta gastronómica más internacional, más viajera, más exótica: esto va de fusión japo-latina, de unir la vivacidad con la sutileza, de casar la salsa ponzu con el ají.

Usuzukuri de hamachi con cilantro, ponzu y jalapeño.
Usuzukuri de hamachi con cilantro, ponzu y jalapeño.

¿Qué nos ha parecido? Chow Chow es un ejemplo de buena fusión. Una garantía es que su chef ejecutivo sea Alex Moranda, un cocinero que se ha paseado por grandes japos de medio mundo -desde Nobu a Kabuki- y al que recordamos especialmente por 19 Sushi Bar. Así que no nos sorprende que la carta que ha diseñado sea tan delicada como atrevida.

¿Qué se come aquí? Japo-latino. ¿Y eso de qué va? Pues de platos como el usuzukuri de hamachi con ponzu, cilantro… y jalapeño. O el minitaco de bogavante con mahonesa de tobiko y lima, o las miniarepas de buey con salsa de rocoto y yuzu. Y puede que ahora, con tanto calor, no nos llame el miso ramen, pero el que proponen, con pasta fresca, huevo onsen y chasu merece una oportunidad.

Miso ramen.
Miso ramen.

Pero... ¿hay sushi? Sí. Si lo tuyo es el sushi, aquí puedes desquitarte: nigiris y rolls delicados y originales. Un consejo: tómate tu tiempo. Saboréalos y descubre los matices de unas combinaciones que hasta ahora no has visto. Y una sugerencia: el billonaire roll, con cangrejo real, espárragos trigueros, wagyu A5 y láminas de oro. Otra más: el limeño roll, que viene con canchita quebrada, chipirón rebozado, aguacate,hamachi, cebolla morada y salsa acevichada.

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Gastronomía

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