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Los suegros de Luis Alfonso, al borde del cataclismo

Luis Alfonso de Borbón se ha convertido en el principal apoyo de su suegra Carmen Leonor y, por supuesto, de su mujer Margarita y de la
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Los suegros de Luis Alfonso, al borde del cataclismo
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Luis Alfonso de Borbón se ha convertido en el principal apoyo de su suegra Carmen Leonor y, por supuesto, de su mujer Margarita y de la hermana María Victoria. La situación familiar de los Vargas-Santaella atraviesa en estos momentos una etapa emocionalmente muy delicada. Parece que el matrimonio, o mejor dicho la esposa, habría decidido como los duques de Lugo o los condes de Salvatierra (Genoveva y Cayetano) “el cese temporal de la vida conyugal”. Algo que nadie de su entorno esperaba, y mucho menos la alta sociedad de Caracas y de Palm Beach, lugar donde los Vargas pasan parte del año, era que la “canita al aire” -así lo definen los amigos españoles- del jefe de la tribu se transformaría en lo que aparentemente parece una historia de amor seria.

Cuando el rumor de la separación empezó a circular por los ambientes no solo sociales sino también económicos -por aquello de dividir la fortuna incalculable de los Vargas Santaella- se creía que era la forma que tenían los enemigos del banquero de ir contra él. Pero el paso del tiempo ha puesto nombre, cara y currículo a la mujer que por el momento ocupa el corazón de presidente del Banco Occidental de Descuento. La noticia del desencuentro afectivo la adelantaba la revista ¡Qué me dices!. Y ha supuesto una verdadera conmoción. Pero sobre todo en la familia, que por el momento no es capaz de procesar la huida del jefe.

Según la información recabada, la joven, que proviene de la ciudad venezolana de Valencia, donde vive su familia, tiene veintipocos años y es amiga de una ejecutiva del banco a través de la cual habría conocido al magnate. Casualidades de la vida vive en uno de los magníficos apartamentos del edificio Amazonia que en su día construyó una de las empresas propiedad de los Vargas. Ella se dedica al comercio.

Los que conocen la historia afirman que no creen que realmente la separación conlleve un divorcio y una posterior boda con la joven. Aseguran que es imposible por lo que supondría dividir la sociedad de gananciales y el patrimonio económico. Cuentan que en determinados estratos sociales venezolanos “los cuernos no se admiten públicamente, pero se toleran”. De ahí que la suegra de Luis Alfonso hubiera sido la precursora de ese alejamiento conyugal que puede ser transitorio. Al menos así lo afirman amigos de la pareja que insisten en que para Carmen Leonor y las hijas ha resultado una convulsión.

Por eso, el papel determinante de apoyo, cariño y afecto de Luis Alfonso está resultando conmovedor. Incluso afirman que también es el encargado de hacer reflexionar al padre de su mujer para que ponga punto y final a la relación sentimental.

No hay que olvidar que el duque de Anjou es un hombre que ha sufrido en su propia carne los desbarajustes del destino con una infancia y juventud complicada donde el abandono y la muerte han estado presentes. Más o menos, desde hace tres meses, los Vargas-Santaella sufren su propio drama, que por ahora no se sabe muy bien cómo va a terminar. Para el resto de amigos y familiares lo más extraño es que Víctor Vargas, al igual que su todavía mujer, son extremadamente conservadores y muy cercanos -al menos Carmen Leonor- a los Legionarios de Cristo. Y por eso, la sorpresa es doble.

Como dato hay que señalar que, en contra de lo que se ha publicado, quien proviene de la Banca es la familia Santaella. Los Vargas-Irusquín, por su parte, pertenecen al mundo empresarial. El padre de María Margarita estudió finanzas en Estados Unidos e inició su trayectoria profesional en el banco del suegro Santaella. El matrimonio tuvo tres hijos. María Victoria, casada con Francisco D´Agostino, hijo de Pura, una española que a su vez es íntima de Marina y Palomo Linares. Precisamente, en la boda de Victoria, Luis se enamoró de María Margarita.

La muerte del pequeño Víctor José por una infección bacteriana marcó para siempre a los Vargas. El banquero nunca más volvió a lucir una corbata que no fuera negra y Carmen Leonor se volcó en la familia y ejerció el matriarcado. Según me aclaran, es una mujer de trato agradable, muy generosa y parece que poco dada a la ostentación: tanto ella como su marido dan poca importancia al dinero, porque consideran que no sirvió para salvar la vida del hijo. A pesar del traslado a Estados Unidos y de tratarle los mejores especialistas, murió en muy poco tiempo. Ese fue el antes y el después de esta familia. Ahora, el supuesto enamoramiento del cabeza de familia marca una nueva línea divisoria. Aunque en este caso la repercusión emocional sea totalmente diferente a la anterior. Por cierto, quien puso sobre aviso a Carmen Leonor fue un anónimo que revelaba con muy mala intención lo que sucedía en la vida sentimental del marido.

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