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La 'guerra de los muros' de la casa de los Alba en Marbella toca a su fin

El conflicto por el derribo de parte de la vivienda que rodea 'Las Cañas', la casa de la duquesa de Alba en Marbella, está resuelto, según
Foto: La 'guerra de los muros' de la casa de los Alba en Marbella toca a su fin
La 'guerra de los muros' de la casa de los Alba en Marbella toca a su fin
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El conflicto por el derribo de parte de la vivienda que rodea 'Las Cañas', la casa de la duquesa de Alba en Marbella, está resuelto, según el heredero de la vivienda, Fernando Martínez de Irujo.

En declaraciones a Vanitatis, el marqués de San Vicente del Barco ha confirmado que, “por ley, se nos ha dado la razón y el muro que da al paseo marítimo no retrocederá ni un milímetro hacia dentro”. De esta manera, se resuelve el contencioso que había dado más de un quebradero de cabeza al aristócrata.

De esta forma, la casa a salvo. Desde el departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Marbella, confirman a nuestra publicación este extremo. Para el concejal de este departamento, Pablo Moro, significa que “se ha velado por los intereses de los familiares de la casa de Alba, como por los de cualquier otro marbellí. Así es este Ayuntamiento. La vivienda está en regla y no se prevé ningún derribo”.

Meses atrás se había iniciado un recurso para paralizar una ejecución inminente de la sentencia que condenaba a los Alba a perder varios metros de su jardín y devolverlo a suelo público. Uno de los expedientes que se estudiaba y que fue incoado desde el Ministerio de Medio Ambiente por la Demarcación General de Costas era el de Las Cañas.

Según recoge el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), la residencia de Cayetana Fitz-James Stuart, ubicada en la playa de Casa Blanca, invade el dominio público en 32 metros cuadrados correspondientes a un muro de obra con puerta de acceso y en zonas verdes -césped y palmeras- del inmueble. Entre las veintisiete ocupaciones sobre las que Costas abrió el expediente se encuentran también propiedades del Ayuntamiento de Marbella o del Hotel Marbella Club.

La casa favorita de la duquesa 

La duquesa de Alba tiene un aprecio especial por esta casa. “Es el sitio donde he veraneado siempre y le profeso un cariño grande”, manifestó el lunes en Marbella en un acto público. Durante largos periodos estivales ha sido ocupada por los Fitz-James Stuart en pleno. Las Cañas, siempre ha sido el centro neurálgico de reunión de toda la familia y un icono de la Marbella de otros tiempos.
 
El chalet, jalbegado de un blanco roto, al estilo de las masías ibicencas, desbanca la orografía ostentosa de los palacetes árabes que rodean la zona. Su imagen ha sido inmortalizada por todas las televisiones. En esta mansión instaló, durante un tiempo, su cuartel general Eugenia Martínez de Irujo, la menor de los Alba. Era la época en la que entraba y salía por la famosa puerta que coloreó con pintadas, para que los paparazzis la dejaran en paz. Ahora Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, le ha dado otro "look” a esta emblemática vivienda.
 
Fernando, el heredero de las Cañas
 
El verano pasado, a comienzos de julio, Cayetana de Alba repartió la herencia con sus hijos en el despacho del notario madrileño Luis Núñez. La duquesa donó a su cuarto hijo, Fernando, la casa de Marbella. Al marqués le gusta este rincón de la Costa del Sol y pasa ahora grandes temporadas en la mansión de su madre. Aquí se le quiere.
 
Este grande de España es, sin duda, el Alba más introvertido, discreto y menos conocido por la opinión pública. Estudió derecho y ha trabajado en diferentes empresas. Soltero de oro donde los haya, y aunque en ocasiones se le ha visto acompañado por diferentes mujeres, nunca ha reconocido una novia oficial. De momento, es el único que no ha acudido a un altar de la noble Casa de los Alba. A pesar de su timidez es enormemente simpático y con un sentido del humor de un calado que siempre le hace ir bien acompañado.
 
El marqués de San Vicente del Barco ha procurado que su vida privada se mantenga al margen de la popularidad de su familia. El título que su madre le otorgó no se le ha subido a la cabeza. Antes perteneció a su abuela materna, María del Rosario de Silva y Guturbay, que falleció siendo su madre una niña. A él le sigue gustando pasar inadvertido y dedicarse a sus negocios. Precisamente, sus conocimientos sobre la abogacía le han permitido llevar con sumo acierto el contencioso de su propiedad. Ahora el marqués ya puede dormir tranquilo sin la pesadilla del derribo del muro de su mansión marbellí.
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Fernando Martínez de Irujo debería cuidarse más.
Es bastante joven y parece mi abuelo a pesar de que me lleva apenas ocho años.
Me recuerda a Philippe Noiret.
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