Arantxa Sánchez Vicario y Borja Thyssen no quieren ser los malos de sus películas familiares

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Arantxa Sánchez Vicario y Borja Thyssen no quieren ser los malos de sus películas familiares

Arantxa Sánchez Vicario y Borja Thyssen, en unas vacaciones (I. C.)

Paloma Barrientos - Sígueme en    Twitter  -  18/02/2012

Arantxa Sánchez Vicario y Borja Thyssen, además de ser amigos y compartir planes infantiles con sus respectivos niños, tienen en común los desencuentros con sus respectivas familias. Unas peleas que no se han dirimido en la intimidad y que en ambos casos han desembocado en demandas judiciales con el consiguiente deterioro de las relaciones personales entre todos ellos.

Tanto Borja como Arantxa tendrán que verse las caras en los juzgados con sus progenitores. En el caso de Borja, las denuncias son mutuas. Carmen Cervera acusó a su hijo por revelación de secretos y Borja interpuso una querella contra ella. Le requiere, como parte de su herencia, dos lienzos valorados en más de siete millones de euros. Se trata de un Goya -una mujer y dos niños junto a una fuente- que, además del valor económico, tiene una historia sentimental detrás, ya que, según él, su madre siempre le dijo que se lo regaló el barón el mismo día que le bautizaron en la iglesia de san Patricio, en Nueva York.
 
Por su parte Arantxa, además de las acusaciones personales sobre el control que sus padres ejercieron sobre ella y que ha publicado en su libro de memorias, tiene como Borja su guerra familiar en los tribunales. Reclama a sus padres 14 millones de euros y les imputa delitos como los de apropiación indebida y administración desleal.
 
En ambos casos, el hecho de que sus cuitas se hicieran públicas desembocó en guerras de comunicados, declaraciones de colaterales defendiendo una u otra postura, lo que ha hecho que, por ahora, no haya ninguna posibilidad de acercar posiciones. Tampoco han servido los conciliadores como Manolo Segura, padre biológico de Borja o Emilio, el hermano preferido de Arantxa, que han ejercido de “hombres buenos” sin conseguirlo.
 
Pero tanto la deportista como el hijo de la baronesa no quieren ser los malos de estas películas familiares donde los guiones son muy parecidos y los actores principales y secundarios también. Por ejemplo, las parejas de Arantxa y de Borja han sido, para los Sánchez Vicario y para la baronesa Thyssen, elementos distorsionadores causantes de las malas relaciones entre todos ellos. De hecho, las guerras familiares de Carmen Cervera y su hijo empezaron el mismo día en que éste tomó la decisión de casarse con Blanca.
 
La tenista tampoco tuvo apoyo paterno y materno cuando les comunicó su decisión de contraer matrimonio con Josep Santacana. Incluso su padre estuvo a punto de no acudir a la boda. En ambas parejas, hubo gargantas profundas que se dedicaron a descalificarlos y presentarlos como cazafortunas. El caso es que, por ahora, no hay arreglo de ningún tipo y aún queda mucho camino judicial por delante. Lo que sí tienen claro la tenista y Borja, y así lo han declarado públicamente, es que su familia son sus hijos y sus parejas respectivas. El resto no existe.
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