La otra cara del Día del Padre: hijos enfrentados a sus progenitores

La otra cara del Día del Padre: hijos enfrentados a sus progenitores

Arantxa Sánchez Vicario junto a su padre Emilio

@Raoul Higuera - Sígueme en    Twitter  - 20/03/2012

San José. 19 de Marzo. Día del Padre. Fecha señalada en rojo en el calendario de los orgullosos hijos que ansían despertarse a primera hora de la mañana y felicitar a sus progenitores por ofrecerles su bien más valioso: la vida. Pero no todos esperan la llegada de este día con una sonrisa en su semblante, pues son muchas las familias en cuyo seno se vive una relación padre-hijo marcada por la hostilidad, el odio descarnado o la indiferencia más extrema.

A pedazos. Así se encuentra la familia de la laureada tenista Arantxa Sánchez Vicario. Se creía que entre ellos reinaba una idílica armonía, pero nada más lejos de la realidad, los reproches y el resentimiento resquebrajaron las sólidas paredes de las apariencias a raíz de la publicación de ¡Vamos! Memoria de una lucha. La polémica historia vital de la niña de oro del tenis español sacó a relucir las desavenencias entre la deportista y su familia, cuyo epicentro del problema se situó el en patriarca, Emilio Sánchez.
Según pudo saber Vanitatis, Arantxa llevó a su padre a los tribunales en 2010 acusándole de apropiación indebida y administración desleal de unos catorce millones de euros pertenecientes a su patrimonio, que ella calcula en 45 millones, entre otros presuntos delitos.
La actual capitana del equipo español femenino de Copa Federación señala a su padre como principal culpable de haberla dejado “actualmente sin recursos” para hacer frente a sus problemas con Hacienda. "¿Puede alguien pensar que yo no quería que todo esto se solucionase por las buenas y que se quedase en la familia?, respondía la tenista así a quienes la acusaban de airear sus problemas familiares con intenciones meramente lucrativas.
Lucha de egos enfrentados
Pero Arantxa no es la única que ha guardado un amargo recuerdo de su progenitor durante este lunes, Día del Padre. La extraña y escasa relación que mantiene el cantante Julio Iglesias con su hijo, Enrique, deja entrever unas desavenencias nunca confirmadas, aunque tampoco silenciadas: “La verdad es que no hablamos mucho. Estamos alejados y cada uno tiene su vida. Nos vemos poco, nos vemos muy poco”, reconocía el novio de Anna Kournikova en 2007 para la revista People. Ahora, cinco años después, la situación entre ellos no ha mejorado mucho.
Los rumores apuntan a que su distanciamiento paterno-filial era debido a una supuesta lucha de egos enfrentados por representar el apellido Iglesias en el mundo de la música. "A los 18 años, probablemente la única pelea seria que he tenido con mi padre -además de las peleas que tienes cuando eres un chico- fue que le parecía extraño que me metiera en el mundo de la música y a lo mejor más extraño todavía, que nunca se lo hubiera dicho y que de repente aparezca con un contrato de discos y diga que quiero ser cantante. Me marché de casa. Nunca di vuelta atrás", argüía Enrique para dicha publicación.
Más recientemente y en otros extremos, existen padres que prefieren retirar de su memoria más temprana las actuaciones de sus vástagos. Hijos que se hacen fuertes, donde sus padres antes eran verdaderos titanes. Tal es el caso del afamado peluquero Llongueras, que hace unos meses fue despedido de su propia empresa por su hija mediante un burofax: “He intentado ser buen padre, al formar esta empresa, se pusieron las acciones a nombre de varios familiares y lo que ha sucedido es que, ahora, sumando las acciones de mi exmujer y de mis dos hijos mayores, suman más de cincuenta por ciento, y pueden decidir sin mi consentimiento”, y como tal obraron llegando a la conclusión de alejar al estilista de su propio imperio.
En todas partes cuecen habas
“Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”, dijo sabiamente Tolstói. Cien años después de la muerte de este novelista ruso, la frase no ha perdido un ápice de razón. Por motivos de diversa índole, son numerosos los casos de personajes famosos que no han felicitado el Día del Padre a sus progenitores.
Hay quienes ven la culpabilidad de los enfrentamientos padre-hijo en estos últimos. Esta acusación podría ejemplificarse en la figura de Laura Boyer, primogénita del exministro de Economía y Hacienda del Gobierno socialista de Felipe González, que saltó a la palestra informativa del papel cuché hace treinta años por su romance con Isabel Preysler, por aquel entonces esposa del marqués de Griñón, Carlos Falcó. Este romance no contaba con el beneplácito de los hijos de Boyer y decidieron distanciarse de su padre, hasta hace unas semanas, cuando el expolítico fue ingresado en la clínica Ruber tras sufrir un derrame cerebral.
Por su parte, otros opinan que son los padres los encargados de mantener un entorno familiar saludable y les responsabilizan directamente del tipo de relación construida con su prole. Manuel Benítez Pérez, más conocido en el mundo del toro como El Cordobés, podría ajustarse en este campo. No reconoció como hijo legítimo al también torero Manuel Díez, a pesar de que el asombroso parecido físico dejaría en ridículo las pruebas más fidedignas de ADN. Renegó de entablar relación con su vástago, quien reclamaba con ahínco el cariño y la atención de un padre que le negaba. Aunque ambos eligieron los ruedos como medio de vida, sus caminos nunca han llegado a juntarse lo suficiente.
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1 .- Que dichosa manía de llamar a los padres progenitores siguiendo los manuales del lenguaje de género. Se llaman padres, no progenitores masculinos.
Padres, padres, padres y padres.

quintoimperio

20/03/2012, 09:48 h.

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