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Nino Bravo, 40 años sin la voz que se hizo mito

“Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar…” Si le preguntasen a una amplia mayoría de españoles a qué canción pertenece ese verso, muchos

Foto: Nino Bravo, 40 años sin la voz que se hizo mito
Nino Bravo, 40 años sin la voz que se hizo mito
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    “Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar…” Si le preguntasen a una amplia mayoría de españoles a qué canción pertenece ese verso, muchos responderían, correctamente, ‘Libre’.  La cantó Luis Manuel Ferri Llopis, artísticamente conocido como Nino Bravo, hace ya más de cuarenta años. El mismo Luis Manuel que nació un caluroso agosto de 1944 en un pueblecito valenciano llamado Aielo de Malferit, la misma localidad que este sábado le rindió un homenaje con motivo del cuarenta aniversario de su fallecimiento. Un homenaje al que no faltaron ni Amparo ni Eva Ferri, sus dos hijas. Eva, que nació después de que su padre dejase el mundo de los mortales, confiesa a Vanitatis: “No conozco a mi padre pero es como si lo conociese”.

    Ella es una de las mayores fans de aquel chico que empezó en un grupo llamado ‘Los Superson’ y que tuvo una voz prodigiosa, tan prodigiosa que, según esa biblia musical que es el periodista José Ramón Pardo, “todo el mundo pensaba al principio que, con esa potencia de voz, solo podría cantar zarzuela”. Sin embargo, aquel chorro de voz allanó el camino para los Camilos o los Franciscos que vinieron después. Desde que en el verano de 1969 grabase el ‘Te quiero,  te quiero’ de Augusto Algueró que ya habían cantado Lola Flores o Raphael, nada fue igual para él. Después llegaría un contrato con la discográfica Fonogram y éxitos melódicos como ‘Noelia’, ‘Libre’, ‘ Voy buscando o ‘Un beso y una flor’.

    Para Eva, que cantó ‘Vuelve’ a dúo con su padre en el disco homenaje que Juan Carlos Calderón realizó en 1995, no es tan sencillo quedarse con una de aquellas canciones melódicas. “No tengo nada claro cuál es la que más me gusta. Mi padre tiene canciones maravillosas, temas fabulosos de los que se sigue acordando todo el mundo. No podría quedarme con una”. Ella, que siempre atiende a los medios con gusto y sencillez, se emocionó en la jornada de este sábado, cuando el Museo Nino Bravo abrió sus puertas y se organizó una comida a la que no faltaron los más cercanos al cantante: “Ha sido muy emocionante. Mi hermana y yo hemos ido al museo, hemos participado en una comida que suele ser anual y ha estado con nosotras Serafín Zubiri. El próximo 21 de abril el cupón de la ONCE llevará su imagen. Son tantas cosas las que se hacen que te desbordan y te llenan de emoción”, asegura.

    La que prefiere no comparecer es su madre. En 1973, la carretera calló para siempre la voz de Nino Bravo a la edad de 28 años y su entonces joven viuda, María Amparo Martínez Gil, apareció en todas las imágenes de un entierro tan doloroso como multitudinario. Llevaba en sus entrañas a Eva y pocas veces ha manifestado lo que se siente al ser la eterna viuda de un mito. Eva cree que, de no haber ocurrido aquel accidente en el término de Villarrubio de la carretera Valencia-Madrid, hoy su padre “cantaría aún mejor porque entonces era un chico muy joven. La evolución de su carrera pintaba bien y habría tenido una carrera prodigiosa, incluso internacional”.

    Aquel chico que estuvo a punto de ir a Eurovisión gracias al programa Pasaporte a Dublín sigue cantando a través de internet, ha superado la barrera de un siglo XXI en el que la falta de cinismo de aquellas canciones no se suele perdonar. En Spotify, con 16.300 seguidores, o YouTube, sigue siendo uno de los cantantes más citados y sus canciones han sido editadas en países como Alemania, Angola, Turquía y Holanda. Más de treinta recopilatorios y una calle a su nombre después de aquel desgraciado accidente de tráfico, su hija sigue compareciendo allá donde se recuerde a su padre. “El 22 de junio se vuelven a reunir los Superson, el grupo en el que empezó, en el Palau de la Música, y allí estaré también. Siempre que me piden que acuda para algo benéfico o que cante, lo hago”, asegura a pesar de que no se dedica totalmente a la música.

    Este martes recordará, como muchos, que se cumplen 40 años del fallecimiento de Nino Bravo, de una voz que se hizo mito, que fue libre y que se despidió con algo más que un beso y una flor. En los últimos años del franquismo, aquel joven de pelo largo y aspecto bondadoso, enseñó a muchos españoles que pronto sabrían lo que era la libertad. Como el sol cuando amanece, como el mar, como la inmarchitable voz de Nino Bravo.

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