El escenario: el plató de La Voz México. Los protagonistas: un miembro del jurado y un joven cantante con aspiraciones estelares. La secundaria: la esposa del cantante, que ha acudido a ver cómo su marido se postula para convertirse en un cantante famoso. Esos fueron los ingredientes y los personajes del romance entre Paulina Rubio y Jerry Bazúa, y de la tercera en discordia, una esposa que veía como su marido caía en los brazos de la famosa cantante de forma inevitable. Paulina y Bazúa llevan meses saliendo, pero lo clandestino ha dado paso a lo visible. La cantante ha aparecido esta misma semana en todas las revistas exhibiendo su amor por el mexicano Gerardp Bazúa, uno de sus alumnos en la versión mexicana de La Voz. Llevan juntos desde el pasado mes de abril pero no ha sido hasta ahora cuando la cantante lo ha sacado ‘de paseo’ y ha dejado que los paparazzis le hagan fotografías junto a él. Bazúa no era más que un empresario y cantante de bajo perfil que, de repente, se ha convertido en la nueva pareja de la mexicana y es perseguido por los paparazzi allí donde va. Un chico joven al que es habitual ver con sombrero mexicano y que hizo gira, nada menos, que con Shaila Dúrcal; un veinteañero que siempre ha dedicado sus energías a la música.

La actuación junto a Dúrcal tuvo lugar en Bakersfield, California, en julio de 2010, cuando Bazúa, por entonces un joven talento invitado en el espectáculo de la hija de Rocío Dúrcal le dio la oportunidad de cantar el tema El Sinaloense con el Mariachi Sol de México de José Hernández. Por aquel entonces no era más que otro joven deseando iniciarse en el mundo de las canciones cien por cien mexicanas con algo de más éxito del que tenía hasta entonces. Ese fue el inicio de un camino musical que comenzó a echar raíces cuando participó en el popular programa en el que la ex de Colate pasaba a formar parte del jurado. Allí, ante la mirada de millones de espectadores, fue donde se conocieron y donde se iniciaron los primeros coqueteos. El concurso era una especie de prueba para ella, acostumbrada a no participar en televisión si no era cantando y en pleno divorcio de Colate Vallejo-Nájera, con el que mantenía una agria disputa a cuentas de su hijo. Él estaba casado con otra chica, Yuriko Sandoval, y esta ha acabado despotricando para la prensa asegurando que su marido fue infiel con Rubio.

Jerry nació en Culiacán el 1 de septiembre de 1984. Tiene 29 años, 13 menos que ella, lo cual ha disparado todo tipo de comentarios maledicentes en la sociedad mexicana. Durante el programa los dos estaban siempre juntos, de manera que parecía que su amistad iba más allá de la mera relación entre el jurado de un programa televisivo y un concursante, sobre todo en las habituales conversaciones cruzadas que caracterizan el ‘talent show’. Lo curioso es que la mujer de Bazúa, Yuriko Sandoval, era su punto de apoyo más importante en el espacio, ya que acudía a cada gala y estaba presente en todos y cada uno de los momentos de la grabación para animar a su marido. Poco podía sospechar que él tenía más ojos para Paulina que para ella por mucho que lo jalease.

“Ella tiene la culpa de todos nuestros problemas”, dijo públicamente Yuriko cuando fue preguntada por sus sentimientos después de ver cómo su marido se iba al lado de una de las mujeres más famosas de México. Para colmo de males, él le había comunicado la noticia telefónicamente. Según ella, tuvo que preguntarle si mantenía un romance con otra persona, sonsacarle una infidelidad. La respuesta fue afirmativa. “Perdóname”, le dijo él. Pero el perdón no bastó como para mantener cerrada la boca de una ex herida, que acabó declarando a los periodistas del país que, aunque no conocía a la cantante, ella y su ex le habían hecho mucho daño. “Sigue por tu camino, que yo seguiré por el mío”, le replicó al otro lado de la línea telefónica.

A pesar de su título como empresario, la vida de Bazúa ha orbitado siempre en torno la música. Nacido el 1 de septiembre de 1984 en Culiacán, Sinaloa, empezó a tocar con la guitarra que su padre le había regalado. Desde entonces, soñó con grabar algún disco pero lo único que consiguió fue participar como telonero de grandes grupos. La variedad de sus actividades incluyó preparar espectáculos ecuestres y hacer de todo un poco antes de dar el salto al programa La Voz. Este año, ha acabado materializando su éxito en forma de disco con Ni 7 vidas, un álbum al que no es ajena su participación en la versión mexicana del programa. Su música es bastante localista, ya que dentro de ese trabajo discográfico hay títulos como Pica que pica o Se me hachato la punta, que ya son bastante explicativos acerca de su estilo.

Ahora, sus canciones, de corte amoroso, tienen dueña, una Paulina Rubio que ya ha llegado a presentarle a su hijo y que lo lleva de la mano como una pareja normal que no tiene nada que ocultar. El pasado día 1 de noviembre, él habló para Despierta América por primera vez de su romance con Paulina. “Estamos muy contentos los dos; muy enamorados. Somos amantes del mar y es lo que más nos gusta”, dijo escuetamente entre risas. Por mar o por tierra parece que la mexicana ha elegido como nuevo novio a un igual, un cantante de su país con el que parece encajar a la perfección hasta que el tiempo o la convivencia digan lo contrario.