En un intento de romper con la rutina y alejarse del foco mediático, Jaime de Marichalar ha puesto rumbo a Miami donde ha podido disfrutar de la compañía de un buen amigo. Se trata de G.P., un joven dedicado a las inversiones bursátiles y con el que se le habría visto en varias ocasiones en Ibiza y en Barcelona.

Coincidiendo con la semana en que sus hijos, Felipe y Victoria, han estado con su madre, la infanta Elena, el ex duque abandonaba España en compañía de este amigo. Reservado siempre con su vida privada, Marichalar ha intentado por todos los medios que este viaje no trascendiese a la prensa. Para ello, Jaime, que fue el encargado de sacar los dos billetes bussines que les llevarían hasta Miami, decidió escoger asientos separados para el trayecto. Sin embargo, una vez en el aeropuerto, Marichalar y su acompañante cogieron un único taxi que les trasladaría hasta el hotel en el que han estado alojados durante varios días.

Durante su estancia en Miami, Jaime y G.P. aprovecharon para salir a cenar juntos y realizar algunas compras, momento en el que varios fotógrafos pudieron realizar las instantáneas que aún no han visto la luz y que por el momento se desconoce sin serán publicadas.

Según ha podido saber Vanitatis, varias personas cercanas al exmarido de la infanta Elena, le habrían alertado de la posibilidad de que en cualquier momento los paparazzis podrían fotografiarle en compañía de este joven; sin embargo, Marichalar negó en varias ocasiones incluso conocer a la persona con la que ha viajado durante estos días.

El día 31 por la mañana Jaime de Marichalar concluía su escapada y aterrizaba en España, para pasar la noche de fin de año con su madre, la condesa viuda de Ripalda. Un viaje de regreso en el que una vez más el ex duque tomaba precauciones a la hora de compartir asiento junto a G.P., que lo hacía en una fila separada de la de Marichalar.

Historia de una buena amistad

Tal y como publicó este medio hace unos meses, fue el propio G.P. quien le comunicó a unos amigos de Jaime de Marichalar su interés por al conocer ex marido de la infanta Elena. Desde el momento en que fueron presentados ambos conectaron a la perfección, hasta el punto que los viajes del ex duque a Ibiza, donde G.P. tiene una residencia, fueron continuos.

La isla Pitusa y Barcelona se convirtieron a partir de entonces en las ciudades donde los amigos se encontraban cuando sus agendas se lo permitían. Fue precisamente en la Ciudad Condal donde G.P. celebró su cumpleaños en el mes de marzo, un acto al que Marichalar acudió junto a Carmen Martínez Bordiú y el hijo de esta, Luis Alfonso, y donde se les pudo fotografiar por primera vez.

Unas reuniones que finalizaron cuando los medios comenzaron a hablar de esta amistad y Marichalar decidió anular sus viajes a Ibiza y alejarse de su nuevo círculo de amigos. Los temores ante posibles filtraciones a la prensa hicieron que el ex duque volviese a emplear una vieja estrategia de despiste, empleada años atrás, cuando tras su separación de la infanta Elena se dejaba fotografiar junto a alguna mujer, preferiblemente casada. A partir de entonces, la compañía de Rosa Marial, novia de su amigo el joyero Rabat, fue constante. Rosa no era una persona sospechosa de poder mantener informados a los reporteros y una foto junto a ella sólo provocaría rumores que rápidamente se despejarían tras comprobar que su nueva acompañante mantenía una relación sentimental con el joyero.

Con lo que no contaba Marichalar es con que varios paparazzis le seguirían los pasos hasta Miami, donde una vez más, y a pesar de las medidas empleadas, el ex duque ha podido disfrutar de la compañía de su buen amigo.