ESPECIAL ORGULLO GAY

15 mujeres de empresa (Deloitte, Accenture, Legálitas) quieren salir hoy del armario

Con motivo de la celebración estos días del Orgullo Gay, 15 mujeres que trabajan en diferentes compañías confiesan públicamente en 'Vanitatis' su orientación sexual
Foto: Algunas de las mujeres que salen del armario en el 'Orgullo Gay Vanitatis 2015'
Algunas de las mujeres que salen del armario en el 'Orgullo Gay Vanitatis 2015'

El mundo laboral sigue siendo uno de los espacios más delicados para significarse desde el punto de vista sexual. Mientras las multinacionales tienen dentro de recursos humanos un área específica para abordar las necesidades de sus empleados LGTB, eso no ocurre en la mayoría de empresas tanto públicas como privadas de nuestro país. Para romper tabúes y servir de referente, 15 mujeres profesionales de grandes y pequeñas compañías como Sol Meliá, Accenture, Federación Hotelera Mallorquina, Techedge, Lyoness, Centuria Films, Abbvie, Haiku Creativos o Legálitas dan la cara hoy en Vanitatis por muchas otras mujeres que aún no se han atrevido a hacerlo.

Sonia Cuevas, jefe de proyectos SAP en recursos humanos de Deloitte

Sonia Cuevas (Deloitte)
Sonia Cuevas (Deloitte)

“Me llamo Sonia, soy informática y actualmente trabajo en Deloitte. Se lo fui contando a mi familia poco a poco. Desde que tenía 23 o 24 años iba dando pistas y reaccionaron bastante bien. No se hablaba mucho del tema, pero no les dio ningún desmayo ni nada de eso… Trabajo en Deloitte como jefe de proyectos SAP de Recursos Humanos. En mi trabajo no se sabe nada de mi condición sexual, aunque ganas, a veces, sí que tengo de contarlo, pero nunca encuentro el momento.

Siempre he tenido referentes de mujeres lesbianas. Siempre las busqué con el fin de identificarme con ellas y no sentirte como un bicho raro. Aunque tengo que decir que nunca me he sentido mal por ser tal cual soy, no tengo ningún problema. Tengo novia y mi grupo de amigas es mayoritariamente de mujeres que entienden. Sin darme cuenta casi, pero así es.

Sé que los tópicos que la sociedad tiene respecto a las mujeres lesbianas incluyen que somos feas y gordas, aunque afortunadamente las opiniones han cambiado bastante y la visibilidad que hay en el mundo lésbico está ayudando mucho a que la sociedad cambie y tenga otra idea. Somos mujeres y hay de todos los colores. Me gustaría que el hecho de tener una inclinación u otra no nos haga sentirnos extrañas nunca y que se hable con normalidad al respecto. Creo que en el mundo de las mujeres aún quedan muchas conquistas por conseguir. Los hombres siempre lo han tenido más fácil, en todos los sentidos y en las salidas del armario también. Las mujeres estamos aún en ello. Lo conseguiremos, estoy segura”.

Patricia A. García, 35 años, General Manager de hotel en Meliá Hotels Internacional

Patricia A. García (Meliá Hotels Internacional)
Patricia A. García (Meliá Hotels Internacional)

"Me llamo Patricia, tengo 35 años y desde hace 8 años trabajo en Meliá Hotels International. Soy lesbiana, además de mamá, pareja y amiga. Cuando se lo conté a mi familia no tuve ningún tipo de problema, si bien hubo mucha sorpresa. He tenido la suerte de ser educada en un ambiente de respeto y tolerancia con todas las formas de vida, por lo que, la verdad, soy una de las pocas personas que conozco que tiene el privilegio de que su familia la aceptase tal y como es, sin más. No fue igual en la universidad o en algunos trabajos, pero en el fondo siempre he tenido muy presente que mi libertad prima por encima de todo.

Trabajo en Meliá Hotels International como GM de hotel. En mi trabajo, la homosexualidad es un tema que no se trata, pues hay normalidad pura y absoluta en cualquiera de los ámbitos, no habiendo tenido nunca que dar ninguna explicación al respecto ni para bien ni para mal. A diferencia de otras empresas en las que trabajé, en las que tuve que enfrentarme a situaciones delicadas, desde el momento en el que entré en Meliá fue una liberación el sentir que mi orientación sexual no impactaba en el juicio que de mí se pudiese hacer como profesional.

No tenía referentes de mujeres lesbianas en la empresa. Si bien en mi misma compañía tengo otras compañeras y compañeros que viven su opción sexual con la misma naturalidad que yo, con plena transparencia. Soy reincidente pues estoy divorciada de mi primera mujer, con la que tuve un hijo precioso y comparto mi vida con él y con mi actual pareja, quien nos llena de felicidad todos y cada uno de los días.

Adoro a mi familia y a mi trabajo. Actualmente tengo el honor de estar contribuyendo al proceso de cambio de un destino turístico en mi tierra, Mallorca, con las iniciativas que mi empresa está desarrollando en Calvia Beach, lo que me llena de orgullo. En relación con la homosexualidad he librado mi propia batalla por la normalización. Creo que el romper con estereotipos es muy importante, al igual que el poder ser “observados” en situaciones cotidianas y de normalidad sin ningún tapujo ni tabú. Solo hay un objetivo, la total normalización y no tener miedo a las repercusiones que mi elección, que mi estilo de vida, pueda tener sobre mi hijo. Es el único miedo que puedo tener".

Marta Riquelme, 32 años, mánager en Accenture

Marta Riquelme (Accenture)
Marta Riquelme (Accenture)

"Realmente nunca he tenido la necesidad de hablar a mis padres acerca de mi orientación sexual. Es algo que nunca me ha hecho falta. Creo que sencillamente lo dedujeron al ver que el que había sido mi novio durante tres años de repente era sustituido por una chica, con la que pasaba todo el tiempo posible y con la que hacía las mismas cosas que cualquier pareja heterosexual que se precie.

Dentro de mi ámbito familiar, podría decir que hay tres escenarios distintos en cuanto a 'reacción' ser refiere. Primero, estaría el caso de mis tres hermanas y mi hermano. Aquí la barrera ha sido completamente nula. El día que se lo conté a mi hermana estaba más asustada yo que ella y su reacción fue algo así como: 'Marta, me tenías asustada, ya pensaba que te había pasado algo'.

Después está la reacción de mis padres. Ésta podríamos decir que fue 'transicional'. De inicio era como si mi 'amiga' no existiera y en raras ocasiones aparecía en una conversación. Después 'mi amiga' empezó a ser invitada incluso a las reuniones familiares reducidas, como comidas a las que solo asistían mis hermanos o familia más cercana. Y supongo que la clave para que empezara a ser invitada también a las que se extendían al resto de familiares fue que, hasta entonces, la que dejara de ir a ellas fuera yo.

Hay familiares con los que nunca he tenido una conversación sobre mi sexualidad por diversos motivos. Primero por vergüenza, porque siempre hay un momento o una situación mejor en la que poder sacar el tema, y segundo por miedo, porque gran parte de la familia es mayor, se ha criado en otro marco social, tiene sus creencias, ideologías. Nunca sabía la reacción que podrían tener y prefería no arriesgar. Bueno, pues incluso la mayor de todas mis tías, católica hasta la médula, la que más miedo de todas me daba, hasta ella, estuvo el día de mi boda y en primera fila.

Pertenezco desde hace casi nueve años a Accenture y llevo cinco años asignada a un proyecto de banca en Birmingham (Alabama). En mi empresa lo sabe todo el que lo tiene que saber o todo el que me lo haya preguntado o, sencillamente, todo el que me tenga en Facebook. De hecho, para ir más lejos, mi actual pareja trabaja en la misma empresa y está en el mismo proyecto que yo.

En cuanto a cómo fueron las reacciones, pues podría decir que no ha habido reacciones. Desde luego nada malo. Nosotras aquí creo que no hemos llegado a salir del armario como tal. Bueno, más hacia el principio de la relación sí que hubo compañeros a los que directamente se lo contamos. Pero estos son los compañeros con los que más te relacionas, con los que coincides fuera de trabajo, y los que crees que se merecen saberlo por ti.

Después también teníamos los que se enteraban por el rumor. Estos son los más graciosos. Durante esa transición en que la gente se empeña en sacarte del armario surgen rumores de lo más gracioso de la gente que menos te lo esperas. Recuerdo una ocasión que una compañera (de las que sí merece la pena) me vino a contar que otro compañero (al cual yo no ponía ni cara) le había ido con el cuento de que nos habían pillado en la sala de reuniones... ¡Cómo si no tuviera yo casa!

Me he movido mucho por el ambiente, de hecho, diría que muchísimo. Y, la verdad, no sé si esto me ha ayudado. Es más, mi actual pareja no era del ambiente y no ha tenido ningún problema en dar ninguno de los pasos que hay que ir dando. Creo que eso va mucho con la persona y precisamente conmigo creo que no han sido necesarios referentes.

No solo tengo novia, sino que estamos casadas desde hace algo más de un mes. Y mi grupo de amigos es de lo más variopinto que te puedas imaginar. Todo el mundo me lo dice. Porque tengo para todos los gustos. Prueba de ello fue mi boda, donde podías encontrar desde la lesbiana menos femenina a la que más, el gay con más pluma y el que menos, muchísimos compañeros de trabajo venidos de todas las partes del mundo desde cada uno de sus proyectos actuales… Incluso dos jefes americanos del cliente con el que estoy trabajando ahora mismo se vinieron a la boda, una desde Birmingham y otro desde Houston.

Laboralmente hablando, he conseguido que se me valore por lo que hago y no por como soy. Y aquí lo más importante sin duda no es mi orientación sexual, sino más bien que no cumplo ninguno de los estereotipos que esperas encontrar si piensas en una persona que trabaje en Accenture. Recuerdo que mi padre me decía: 'Con esas pintas no te van a contratar en ningún lado'. Y mira".

Carmen Marí, 37 años, responsable del departamento jurídico de la Federación Hotelera de Mallorca

Carmen Marí (Federación Hotelera de Mallorca)
Carmen Marí (Federación Hotelera de Mallorca)

"Me llamo Carmen Marí, nací en Palma de Mallorca el 24 de diciembre de 1977, tengo 37 años, soy una mujer lesbiana y soy la responsable del departamento jurídico de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca.

Se lo conté a mi familia en el 2001 y al principio reaccionaron regular, ya que, aunque tenían ciertas sospechas, esperaban que la lesbiana no fuera su hija, sino la que pensaban que era su 'amiga' lesbiana. Poco después descubrieron que era mi pareja. Es curioso cómo algunos padres buscan respuestas y explicaciones. En mi caso, la culpa no era mía, sino, como digo, de mi novia que me había 'convertido'. En cualquier caso, diría que mis padres no reaccionaron del todo mal y en un tiempo relativamente breve la situación se normalizó.

En mi trabajo saben que soy lesbiana. Es el primero de mis trabajos en el que he sido capaz de dar el paso y salir del armario (en el ámbito profesional, ya que en el personal siempre he estado fuera). En anteriores empresas siempre dudé al respecto por la convicción de que no era necesario dar tantas explicaciones. Ahora sé que no era más que miedo a recibir un trato diferente al resto de compañeros y a ser el objeto del más reciente y jugoso cotilleo de la oficina. Hoy por hoy, puedo decir que ni mi jefa ni mis compañeros han mostrado rechazo o me han discriminado por ello. No obstante, soy consciente de que les genera cierta sorpresa por la imagen estereotipada que en general tienen de la mujer lesbiana. En definitiva, mi condición sexual y la relación con mi pareja son cuestiones que se tratan con absoluta normalidad, como con cualquier otro compañero.

No tuve referentes de mujeres lesbianas durante mi adolescencia. Los medios siempre se referían a los hombres, por lo que ellos fueron mis referentes, pero me hubiera ayudado muchísimo, no solo en aquella etapa sino en las posteriores en las que, como he dicho, no era capaz de dar el paso. Es relevante y totalmente necesaria la visibilidad lésbica. No concibo otra manera para que la situación de las mujeres lesbianas se normalice, sobre todo en el entorno profesional.

Tengo novia, se llama Ana Sánchez, tiene 39 años y es otra profesional luchadora y visible, cirujana en un hospital de la provincia de Alicante. Mi grupo de amigos está formado mayoritariamente por mujeres lesbianas, pero también tengo amigos heterosexuales y gais.

He conseguido vencer algunos de mis miedos pero no todos, por lo que aún debo seguir trabajando en ello, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Me encantaría dejar de sentir las miradas de sorpresa de la gente cuando paseo de la mano con mi pareja o cuando comento que mi pareja es una mujer. Percibo que esta situación va evolucionando y lo deseable sería que dejase de ocurrir.

No considero que ni mi carácter ni mi aspecto sean muy diferentes a los de cualquier mujer. No entiendo de fútbol, no soy una experta en fotografía, no llevo el pelo corto, ni tengo tatuajes y ni mucho menos odio a los hombres. Por lo tanto, no cumplo con unos tópicos que por desgracia existen sobre nuestro colectivo y que dejan fuera a muchas de las mujeres que lo forman. Solo haciendo visible la diversidad de las que lo conformamos lograremos romper con ellos".

María Jesús Díez Fernández, 34 años, grupo Techedge. Consultora senior de SAP

María Jesús Díez Fernández (Techedge)
María Jesús Díez Fernández (Techedge)

"A mi familia se lo he ido contando de forma disgregada. Siempre medimos mucho la opinión más cercana, quizás la que más pueda doler. Hará unos cuatro años se lo dije a mi hermana y su reacción fue del más absoluto respeto. Ella ya lo sabía (lo intuía) pero esperó, como buena hermana, amiga y compañera, a que estuviera preparada a contárselo. Su siguiente frase fue: “Quiero primos para el cafre de tu sobrino”. Después se lo conté a mi hermano menor y su reacción fue exactamente igual. Tardé algo más para comentárselo a mi padre, “el pilar”. Muy nerviosa, con lágrimas en los ojos y con la ayuda de mi hermana se lo conté el año pasado. ¿Sabéis cómo reaccionó? Estábamos en un bar de mi barrio, en Ponferrada, tomando una cerveza, acto seguido de contárselo se cogió el pincho que nos habían puesto y durante el trayecto de levantar el pincho y zamparlo me dijo: “¿Y?”. Nunca se me olvidará ese día.

Hace poco más de un año que vivo en Madrid, me vine por razones tanto personales como profesionales. Antes vivía en Ponferrada. En una ciudad pequeña tenía bastante miedo de contar mi condición en mi puesto de trabajo. Siempre nos ponemos trabas, miedos, muros y nos adelantamos a las reacciones de los demás. A esto ahora le llamo estar en alerta. Pero llegado el momento y a una edad no podía aguantar más y decidí contárselo al director general de la multinacional en donde trabajé durante 10 años de mi vida. Fue la primera persona que me asesoró y me animó y ayudó a ser yo misma, a que tenía que luchar por mis logros y entendía perfectamente que me fuera a una ciudad como Madrid. Me dejó las puertas abiertas en caso de que quisiera volver. Hoy en día estas cosas, humildad y corazón en un entorno empresarial, se están dejando ir…. Qué pena.

En mi actual puesto de trabajo lo saben. Es más, la directora de RRHH del grupo, además de apoyarme en todo lo que hago, me ofrece las instalaciones de empresa y cualquier cosa que necesite. Mis compañeros también lo saben, las más cercanas han descubierto una chica divertida, alegre y con ganas de cambiar las cosas, una tía como las demás. Muchas veces me han acompañado a eventos de la comunidad LGBT que realizo para que vean una normalidad, una diversidad en conjunto.

La verdad es que a día de hoy seguimos sin tener muchos referentes y más en España, que somos país pionero en derechos LGTB. Echo en falta más mujeres profesionales que se animen a dar la cara. No ocurre nada por contar a tu compañero de trabajo que esta noche te vas de cena con tu novia, o que te vas de vacaciones con tu mujer o que estás pensando en tener descendencia. No hay nada más bonito que poder compartir la vida, sentir, enamorarte y todas esas cosas que hacen de la vida una maravilla.

He conseguido ser yo. No os podéis imaginar el muro de carga que me he quitado de encima al tomar la decisión de ser yo, de no tener que ocultar nada, el ser yo en mi puesto de trabajo, en mi familia, con mis amigos. Junto con Marta Fernández Herraiz hemos conseguido unir a cientos de mujeres profesionales de todo el mundo para relacionarse con ellas a través de LesWorking. Hemos conseguido crear vínculos profesionales para ejecutar grandes retos.

Somos guapas, feas, gordas, delgadas, deportistas, inteligentes... Somos de todos los colores, razas y religiones y ante todo somos mujeres. Quiero conseguir diversidad. Ser lesbiana es ser mujer, que le gustan las mujeres. Es la única etiqueta que se tiene que asociar. Ninguna más. ¿Conseguir? Pues quisiera conseguir quitar esa barrera, ese miedo que tenemos a ser nosotras mismas. Hay una frase que mencionó Marta Fernández en TEDx Valladolid 2014 y que refleja la realidad: 'Ser homosexual no es acostarte con una persona de tu mismo sexo; ser homosexual es querer compartir la vida con una persona de tu mismo sexo'. Todo el mundo tiene derecho a ser feliz, no hagamos el mundo más feo de lo que a veces desgraciadamente es".

María Sierra, 40 años, bióloga y asesora científica en la farmacéutica Abbvie

María Sierra (Abbvie)
María Sierra (Abbvie)

"Me llamo María, nací en Madrid, tengo 40 años, soy una mujer lesbiana y trabajo en Abbvie. Se lo conté a mi familia en 1992 y reaccionaron fatal. A día de hoy solo tengo trato con dos de mis hermanas, ni con mis padres ni con otros dos hermanos míos.

Soy doctora en biología y trabajo en Abbvie, una empresa farmacéutica, como asesora médica (medical scientific liason). En mi trabajo lo sabe el grupo con el que colaboro más estrechamente, y el resto supongo que por filtración. Ninguna reacción que destacar, quizás la de asombro porque no doy el perfil clásico de lesbiana.

No tenía referentes de mujeres lesbianas y creo que sí me hubiera ayudado, sobre todo cuando tomas conciencia de tu homosexualidad con pocos años y no te encuentras reflejada en lo que ves. A mi familia también le hubiera ayudado para normalizar la situación y aprender a valorar la diferencia dentro de la normalidad.

Me casé hace dos años y medio con mi novia de toda la vida, con la que llevo desde los 22 años y juntas tenemos una niña preciosa de dos años. En mi grupo de amigos no hay ninguna otra mujer lesbiana.

He conseguido no esconderme y compartir, en mayor o menor medida, con todas las personas que me rodean, mi homosexualidad. Me gusta pensar que así he ayudado a que la gente no nos vea solo como folclóricos, sino como gente con un trabajo y una familia normal y corriente.

Sé los tópicos que tienes en la cabeza sobre mí. Y quiero conseguir que al mirarme solo veas a María y nada más".

Kristin Hansen, 39 años, CEO &Founder de Hansen&Partner

Kristin Hansen (Hansen&Partner)
Kristin Hansen (Hansen&Partner)

"Me llamo Kristin Hansen, nací en Múnich (Alemania) y tengo 39 años. Sí, soy lesbiana.

Mi primera novia la tuve a los 19 años en Múnich. Era una chica francesa. En ese momento le mentí a mis padres, les dije que tenía novio. Un día le dije a mi padre que quería invitar a mi novio a cenar por su cumpleaños. Mi padre me preguntó por curiosidad en qué restaurante y yo le dije el nombre del sitio. Esa noche me fui a cenar con Cathy al restaurante Rue de Halles. Todo iba bien hasta el momento en el que nos fuimos de allí y oí a alguien llamarme por mi nombre. Casi me muero cuando vi que era mi padre que quería darnos una sorpresa y pagar la cena de los dos sin que nos diéramos cuenta.

Mi padre me preguntó entonces dónde estaba mi novio, a lo que tuve que mentir y decir que se había tenido que ir al hospital y que, en su lugar, había venido mi amiga Cathy a cenar. Sin embargo, era muy obvio que no estaba diciendo la verdad. Al día siguiente desayuné con mi padre y su mujer. Podía ver que mi padre había dormido fatal y que estaba totalmente hundido. Él nunca había tenido que enfrentarse a la homosexualidad en su vida y justo había descubierto que su única hija era lesbiana. Entiendo perfectamente que la familia, los amigos y la sociedad necesiten algo de tiempo para acostumbrarse a lo diferente. Hoy en día toda mi familia me acepta tal y como soy y me apoyan en todo lo que hago. Además tratan a mi pareja, Yamila, como si fuera su propia hija.

Soy CEO&Founder de Hansen and Partner, empresa especializada en turismo, consultoría y organización de eventos dirigidos al colectivo LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales). Nuestro producto estrella es ELLA International Lesbian Festival, festival internacional de ocio, cultura, arte, gastronomía y deporte dirigido a mujeres lesbianas de más de 25 años, que en septiembre del año pasado reunió en Palma de Mallorca a casi 2.000 mujeres provenientes de más de 20 países distintos. Es muy importante para mí vivir al 100% como mujer abiertamente lesbiana en todos los aspectos de mi vida.

Actualmente la gente todavía se queda mirando cuando ve a dos mujeres abrazarse o besarse, o incluso paseando de la mano. Lo más importante es que en las escuelas se enseñe a los niños que la homosexualidad es algo totalmente normal y una simple alternativa a la heterosexualidad. También debería haber clases para adultos, ya que los padres tienen mucha influencia a través de las charlas que dan a sus hijos. Lo que un niño oye en casa es lo que luego repite en su entorno.

Me casé en octubre este año con Yamila Di Santo, quien es también la directora artística del ELLA Festival. Tengo amigos dentro del colectivo más que nada por mi estilo de vida, sin embargo tengo amigos de todas las edades y orientación sexual. La mayoría vive en Europa.

Me gustaría poder seguir ayudando y contribuyendo a la normalización, trabajando en proyectos creativos que construyan un mundo mejor y que me inspiren. Es necesario desarrollar iniciativas específicas para mujeres lesbianas porque nosotras como mujeres, y como mujeres lesbianas, tenemos necesidades diferentes al resto de la población. La evolución social y la visibilidad de la mujer lesbiana en la sociedad están estrechamente vinculadas con la evolución de la mujer en general, ya que somos mujeres antes que lesbianas y estamos en un mundo dominado por el hombre, aunque esto esté cambiando poco a poco. Es necesario unirnos para inducir y contribuir al cambio, porque juntas tenemos más fuerza".

Marta Borrachero, 31 años, analista de marketing digital de Legálitas Abogados

Marta Borrachero (Legálitas Abogados)
Marta Borrachero (Legálitas Abogados)

"Me llamo Marta, soy de Madrid y tengo 31 años. Soy lesbiana y trabajo en marketing digital en Legálitas Abogados. Se lo conté a mis padres cuando tenía 21 años por correo electrónico, porque estaba a 10.000 kilómetros y se quedaron en shock, pero duró poco. Siempre me han aceptado tal como soy, no solo ellos, sino toda mi familia y amigos.

En mi trabajo lo saben mis compañeros más cercanos. Siempre he vivido fuera del armario en todos los ámbitos, pero reconozco que el laboral es el más complicado. Siempre digo que me encantaría tener una marca en la frente, como Harry Potter, para no tener que dar explicaciones. Al principio, cuando entras en un trabajo nuevo, sientes que no viene a cuento contarle tu vida a cientos de desconocidos... Al poco tiempo, esos desconocidos son tus compañeros y asumen que tu vida y tu familia es heterosexual. Entonces empieza a ser difícil salir de ese círculo vicioso, hasta que un día ya no puedes más y les cuentas a todos que tu marido se llama Cris y que tu hijo tiene dos mamás.

No he tenido referentes lesbianas ni en mi familia ni en el trabajo. Creo que hubiera sido más fácil, pero no me importa tomar la iniciativa a mí y que esto ayude a otras personas.

Estoy casada desde hace tres años y tenemos un precioso hijo de un año y medio. Mis amigos son homosexuales, heterosexuales, bisexuales, transexuales. Desde hace un año formo parte de Galehi, una asociación de familias homoparentales que nos ha cambiado mucho la vida, porque nuestro hijo ahora tiene un montón de amiguitos y amiguitas con familias diversas.

He conseguido ser feliz. Sé que los tópicos existen y siempre que he salido del armario se han sorprendido, pero la verdad es que nunca me he tropezado con alguien que se lo haya tomado mal o me haya dicho algún topicazo fuera del típico 'si no lo pareces'. Yo creo que la homosexualidad es un tema ya bastante aceptado, aunque no podemos dejar de pensar que más allá de Madrid y de España todavía hay mucho trabajo que hacer".

Guiliana Gabaldoni, 40 años, arquitecta y directiva en la empresa austriaca Lyoness

Guiliana Gabaldoni (Lyoness)
Guiliana Gabaldoni (Lyoness)

"Me llamo Giulliana, nací en Lima (Perú), tengo 40 años, soy una mujer lesbiana y trabajo como distribuidora independiente en la empresa austriaca Lyoness (marketing y publicidad). Se lo conté a mi familia en enero 2007 y reaccionaron fenomenal. Mis padres son jóvenes y de mente abierta, así que me dijeron: "Si eres feliz, tu vida sexual es cosa tuya". A mi madre le dio un poco de pena lo de los nietos. No sé por qué creyó que ya no tendría hijos, pero no se equivocó, menos mal que mi hermana sí le ha dado nietos.

Trabajo en Lyoness desde 2010, y por mi posición en la empresa soy persona visible, ya que pertenezco al equipo de líderes. Siempre han sabido que soy lesbiana y que tengo novia. Cada vez que hay un nuevo integrante en el equipo sabe rápidamente que tengo novia. Siempre hay reacciones diversas, pero en general son positivas. Cuando me preguntan ¿tienes pareja? o ¿estás casada?, yo siempre respondo: 'Sí, tengo pareja'. Y si me preguntan: '¿Cómo se llama tu chico?'. Yo les respondo: 'No es chico, es chica y se llama Natacha'. Es divertido ver las caras.

Yo soy arquitecta y mi entorno de cuando era estudiante y ahora el laboral siempre estuvo y está en relación con el ambiente artístico, lo que me facilitó el hecho de que ya conocía y tenía amigas lesbianas en la juventud, con lo cual cuando me enamoré de una mujer no fue un tabú para mí. Ya sabia que esto le pasaba a muchas mujeres. Yo personalmente creo que sí es importante tener referencias, ayuda a no vivirlo en soledad y, sobretodo, la normalización y la naturalidad creo que es un reto y es imprescindible en estos tiempos, y queda mucho por hacer en este sentido en nuestro colectivo.

He conseguido sentirme libre sexualmente, mi aceptación de la experiencia de estar enamorada de una mujer o de haberme enamorado de varias me tiene muy tranquila a nivel interno. Creo que hay demasiado tabús y mitos raros con respecto a las lesbianas, simplemente somos mujeres que nos sentimos atraídas sexualmente por otras mujeres y decidimos vivirlo con naturalidad y amor; sí es el caso.

Son bastantes los tópicos que me vienen a la mente y que escucho, como, por ejemplo, que las lesbianas tenemos algún trauma con los hombres, que sexualmente tenemos algún problema, que les tenemos miedo a los hombres o el más absurdo, que es que odiamos a los hombres. Luego están las heterosexuales que creen que nos gustan todas las mujeres y que las vamos a atacar...

Personalmente lo que quiero conseguir es que las mujeres, ya sean lesbianas, heterosexuales o bisexuales, sean libres de elegir cómo vivir su deseo sexual. Que nos sintamos orgullos de las mujeres que somos y no tener complejos ni hacer diferencias solo por una definición de condición sexual. Que las mujeres seamos más valientes, y que solo siendo lo que somos y aceptándonos a nosotras mismas lograremos que todos y todas nos aceptemos y respetemos por igual. Esto ayudará a tener una sociedad más sana y armoniosa".

Gloria Bretones, 39 años, CEO agencia de comunicación ARTEGB y la productora de cine Centuria Films

Belén Mernuy y Gloria Bretones (ARTEGB y Centuria Films)
Belén Mernuy y Gloria Bretones (ARTEGB y Centuria Films)
"Me llamo Gloria Bretones, nací en Granada, soy una mujer lesbiana que trabajo en comunicación, marketing y producción de cine. Se lo conté a mi familia cuando conocí a mi mujer y tenía claro que quería estar con ella. Reaccionaron muy mal, pero no por saber que su hija era lesbiana, sino por no habérselo dicho antes. Eso les sentó mal.

En mi trabajo todo el mundo sabe que estoy casada con una mujer, sobre todo porque mi mujer es mi socia. Pero nunca me he escondido, la verdad, y tampoco he tenido problemas por ser lesbiana. He tenido más problemas por ser una persona 'demasiado' directa que por mi orientación sexual. No tenía referentes de mujeres lesbianas ni en lo personal ni en lo profesional, y supongo que cuando era joven me habría venido fenomenal. Sentirse 'la única' en tu círculo resulta complicado cuando todavía no tienes la suficiente madurez para aceptarte a ti misma.

Estoy casada desde hace 3 años y tengo un hijo. Mi círculo de amigos es bastante amplio, y aunque tenemos algunas amigas también casadas, la mayoria de nuestros amigos no son gais. De hecho, en nuestra boda quizá habría dos o tres personas homosexuales. No elegimos a nuestros amigos por su orientación sexual. He conseguido vivir una vida completamente normalizada, gracias sobre todo a mis amigos y familia. Tengo mucha suerte.

Mi orientación sexual no me define ni personal ni profesionalmente. Probablemente haya tenido más problemas por ser mujer que lesbiana. El machismo, sobre todo en el mundo empresarial, es una lacra difícil de erradicar".

Belén Bernuy, 47 años, CEO de Centuria Films, coordinadora de especialidad de producción en la ECAM y en la agencia de comunicación ArteGB

"Se lo conté a mi familia cuando conocí a mi anterior pareja, y reaccionaron fenomenal, tengo la suerte de tener una familia muy abierta y tolerante a lo diferente. En mi trabajo todo el mundo sabe que estoy casada con mi socia. Nunca he tenido problemas por ser lesbiana, aunque quizá sí por ser mujer en un mundo de hombres como es el sector audiovisual.

No he tenido referentes de lesbianas en lo profesional, aunque sí en lo personal, lo que me ayudó a salir del armario con más facilidad. Estoy casada desde hace 3 años y tengo un hijo. Siempre he tenido amigos gais e incluso antes de atreverme a salir del armario, pero la verdad es que mis íntimos no lo son. Me gustan las personas, no las orientaciones sexuales.

He conseguido vivir una vida completamente normalizada, no creo que mi condición sexual haya influido mucho en lo mal o bien que me vaya. Quiero conseguir que una mujer llegue en este país a lo más alto de su carrera profesional por su talento y valía, y que su orientación sexual no sea un factor determinante para ser contratada, o simplemente para que la tengan en cuenta".

Carmen Hennings, 28 años, Haiku Creativos

Carmen Hennings (Haiku Creativos)
Carmen Hennings (Haiku Creativos)

"Me llamo Carmen Hennings y nací en Mérida (Extremadura). Tengo 28 años, soy mujer lesbiana y trabajo en el sector de diseño y comunicación. No tuve que contárselo nunca a mi familia. A raíz de mi primera relación con 16 años fue cuando mi madre lo supo. Fue una etapa complicada para mi y vivir en una ciudad pequeña no facilitó las cosas, por lo que tuve que asimilar poco a poco lo que me pasaba.

Hoy trabajo en Haiku Creativos, un estudio de diseño y comunicación afincado en Sevilla, que además es parte de grupos empresariales de networking como BNI (Bussines Networking International). Hace 3 años decidí crear mi propia empresa junto a unos compañeros; en todo este tiempo mi orientación sexual no ha influido en el ámbito profesional, pues aunque no he tenido nunca que declararme abiertamente lesbiana, si ha surgido en alguna conversación, siempre se ha tratado con naturalidad.

En mi adolescencia no tuve referentes de mujeres lesbianas, aunque me hubiera gustado haberlas tenido, así como haber podido acceder a la información que actualmente se tiene gracias a internet. Mi entorno es como cualquiera, tengo amigos heterosexuales, bisexuales, gais, lesbianas… Algunos aún dentro del armario, otros fuera…

Me molesta que hoy en día siga habiendo ciertos estereotipos. Las personas tenemos tendencia a poner etiquetas a todo y en el mundo lésbico aún más. Creo que nuestra visibilidad ha sido mucho más notable en estos últimos años gracias, sobre todo, a los medios de comunicación, televisión y la publicidad. Aún quedan muchos clichés que romper".

Paola Mejía, 34 años, Difoosion.com

Paola Mejía (Difoosion.com)
Paola Mejía (Difoosion.com)

"Me llamo Paola, nací en Durango (México) y tengo 34 años. Trabajo como directora comercial en una empresa y como editora en jefe de Lesbicanarias.es. Se lo conté a mi familia cuando tenía 20 años y su reacción inicial no fue muy buena. Fue una etapa dura porque vivía en un una ciudad bastante conservadora en la que, prácticamente, no había información real y positiva sobre la homosexualidad. Afortunadamente, con el pasar del tiempo, la actitud de mi familia fue cambiando y ahora mismo son mis mejores aliados.

En Lesbicanarias.es soy mi propia jefa, así que realmente no tuve ningún problema para salir del armario puesto que crear la página ya dejaba clara mi preferencia sexual. Y en Difoosion.com, empresa en la que trabajo en la actualidad, he tenido una experiencia tremendamente positiva, ya que tanto mis jefes como mis compañeros de trabajo lo saben y no es algo relevante para ellos. Vamos, que no noto ninguna diferencia respecto a mis compañeros heterosexuales.

Estoy a punto de cumplir ocho años de casada con Enny, mi mujer, con la que tengo una relación desde hace 15 años. He conseguido crear una de las webs lésbicas más importantes en España y Latinoamérica, compaginándolo con mi trabajo en una empresa en la que disfruto, aprecia mis aportaciones y en la que mi preferencia sexual no fue ni es un handicap.

Creo que el tópico que más me molesta es el de que las lesbianas odiamos a los hombres. Es algo totalmente ridículo. Este año me gustaría conseguir llevar a Lesbicanarias al siguiente nivel y hacer crecer la plantilla de editoras que tenemos. También tengo intención de romper mi propio récord de ventas este año en Difoosion"

Irene Medina, 26 años, Fundación Intras e Ides

Irene Medina (Fundación Intras e Ides)
Irene Medina (Fundación Intras e Ides)
"Me llamo Irene y he tenido la suerte de nacer en democracia y un año antes de que la Organización Mundial de la Salud retirara la homosexualidad como enfermedad. No me gustan las etiquetas: me gustan las chicas, pero todavía sigue siendo necesario llamar a las cosas por su nombre para tratar de normalizarlo. Actualmente trabajo como Project Assistant y de comunicación en Fundación Intras e Ides, además de ser Community Manager en el Festival Palencia Sonora y pinchadiscos.

Hasta ahora se lo he contado a las personas de mi familia que considero más importantes para mi. Mi madre y mi hermana lo adivinaron, así que por ese lado fue sencillo. A los dos hombres de mi vida, mi padre y mi abuelo, se lo he contado este mismo año después de recapacitar y que mi anterior pareja me animase a dar ese gran-pequeño paso. Además, sentía que se lo debía. Mi padre también lo sabía, lo más difícil fue contárselo a mi abuelo, por la edad y por sus creencias religiosas, pero su reacción fue y es excepcional, una verdadera demostración de amor y de respeto, que al fin y al cabo son los dos motores para que la homosexualidad deje de estar estigmatizada y termine saliendo definitivamente del armario en todas las esferas de la vida.

Afortunadamente, trabajo en un entorno laboral muy saludable y abierto, incluso en el manual de acogida viene recogido que ninguna persona que trabaje en la fundación, cliente o usuario, debe ser discriminado por su orientación sexual. Lo saben mis compañeras de trabajo mas cercanas, y aunque no lo oculto, no con todas las personas tenemos la misma confianza. Los últimos años no lo cuento tal cual, es decir, no digo 'pues es que mira, me gustan las chicas' o 'soy lesbiana'… Sino que si sale en una conversación o me apetece contarlo simplemente digo: 'mi chica...' o 'una chica con la que estuve…'. Al igual que mis compañeras no dicen 'soy heterosexual' y dicen 'mi marido…'. Lo considero un paso más en ese proceso de normalizacion, hablarlo sin más. Aún así, sigo siendo precavida, ya que por mi trabajo viajo, y, por ejemplo, el mes pasado estuve en Bulgaria, un país menos abierto.

Espero que llegue el día en que no sea noticia que una mujer relevante salga del armario… Ello significará que se ha conseguido normalizar completamente. En su día me ayudó ver que no era la única a la que le gustaban las mujeres en mi entorno mas cercano. Y tienen que seguir existiendo, al igual que este tipo de reportajes, porque subir un escalón no es garantía de que no volveremos a bajar.

Vivo en una ciudad pequeña y con mi primera relación darse de la mano o darse un beso era a veces sinónimo de miradas y cuchicheos, y casi no se veían parejas homosexuales, mucho menos dos chicas. Ahora poco a poco se van viendo mas y es bonito comprobar cómo la gente es mas tolerante y respeta otras inclinaciones sexuales. Me considero una afortunada porque tanto con mi familia como con mis amigos todo ha sido muy sencillo y reconfortante.

Mi pretensión no es otra que conseguir transmitir lo que soy: una mujer trabajadora, que lleva una vida medianamente normal como el resto de mujeres, que ama, que vive,... independientemente de su condición sexual".

Vicky Castellanos, 40 años, trabajo en el sector turístico

Vicky Castellanos (sector turístico)
Vicky Castellanos (sector turístico)

"Me llamo Vicky, nací en Tenerife, soy una mujer feliz, lesbiana y trabajo en Turismo. Mi salida del armario fue a los 24 años y después de regresar de mi estancia en Alemania. Recuerdo que fue un proceso natural en mí, el cual, asumí de manera rápida, sin miedos y con una seguridad en mí misma que no había sentido antes. Primero hablé con un amigo gay íntimo, luego con mis hermanas y al final con mi madre. Mi amigo y mis hermanas se alegraron por mi, me dieron todo su apoyo y su cariño. Mi madre, a pesar de escucharme y aceptarme también, siempre intentó sacar el tema para comprobar si yo estaba segura o era una simple aventura pasajera.

Trabajo en el sector turístico. Desde mi 'regreso a casa' nunca oculté mi sexualidad en el entorno laboral o social, pero tampoco me he colgado un cartel anunciando 'mira, soy lesbiana'. En mi trabajo algunos compañeros ya lo saben y no tengo ninguna dificultad con ello. Es verdad, que si se da una conversación, no me importa en ese momento decirlo.

Actualmente no tengo novia. Tengo un gran amigo gay desde hace más de 20 años y el resto de mis amigos más cercanos no son gais/lesbianas. Ahora, a los 40 y con ayuda de algunas nuevas aplicaciones, estoy conociendo a más mujeres lesbianas que con 24 años. También los años pasan y cada vez hay más mujeres fuera del armario deseando vivir, amar y ser reconocidas y aceptadas. He conseguido ser la mujer que quiero ser y ser feliz, aquí y ahora, en este momento. Mi vida es hoy".

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