PREMIOS ELLE

La cordialidad de Raphael y Liz Hurley compensa la antipatía de Gwyneth Paltrow

Este miércoles, Madrid sufrió una invasión de 'celebrities', patrias e internacionales. Nadie se quiso perder uno de los eventos con más 'glamour' de los que se celebran en España

Foto: Montaje realizado por Vanitatis
Montaje realizado por Vanitatis

El Círculo de Bellas Artes de Madrid fue el lugar elegido por la revista 'Elle' para celebrar su treinta aniversario y de paso entregar sus premios anuales a gente con un perfil muy diferente, pero todos con currículum profesional de primera: desde Gwyneth Paltrow a Inés Sastre pasando por Paula Echevarría, Tom Ford, José Mari Manzanares, Liz Hurley, Eva Herzigova, Olivia Palermo y el gran Raphael. El cantante fue el premiado más aplaudido por unos invitados muy heterogéneos. Gusta lo mismo a 'it girls' que a 'bloggers' o al famoseo de toda la vida.

El caso fue que el 'niño de Linares' sigue siendo como su canción, 'aquel' que lo mismo llena un palacio de deportes que el Teatro Real. “Una gran persona y un gran artista”, coincidían en piropos invitados y premiados convocados por Benedetta Poletti, directora de la revista. La fiesta estuvo presentada por Sara Carbonero y Ramón Arangüena y consiguieron lo que muchas veces parece imposible, que la entrega de premios no se hiciera eterna y con ganas de cortarse las venas.

El atractivo de la noche era Gwyneth Paltrow, que llegó en el coche oficial del embajador norteamericano, James Costos. La actriz se alojaba en la residencia del diplomático y sorprendió por su poca amabilidad con los medios que la esperaban en la entrada del Círculo de Bellas Artes. Entró resguardada por los hombres de negro, en plan película 'Testigo protegido', y hasta que no recibió su premio no se la volvió a ver. Se lo entregaron Rosa Tous, que llevaba las esmeraldas de la noche en forma de pendiente, y su hija Rosa. Paltrow es imagen de la firma de los osos desde hace tiempo. El mercado anglosajón es un negocio fuerte para los joyeros catalanes y de ahí buscar una imagen que les resultara efectiva como la de la actriz.

Guini, como la llamaban en Talavera de la Reina, donde llegó con 15 años para aprender español, desapareció como Cenicienta. Muy diferente fue la actitud de Liz Hurley, Olivia Palermo y Eva Herzigova, encantadoras y bellas, que se hicieron fotos con todo el mundo. A veces vale más una sonrisa como las de Inés Sastre, Vicky Martín Berrocal, Marta Hazas, Bibiana Fernández y Eva González, que siempre facilitan la vida. Hasta Alba Carrillo y Eugenia Martínez de Irujo, que suelen ser más esquivas, disfrutaron de una noche sin tener que esconderse y participando de la fiesta.

Alba Carrillo haciéndose una foto con un fan (Gtres)
Alba Carrillo haciéndose una foto con un fan (Gtres)

No hubo encuentro entre Francisco Rivera –que acudió con Lourdes Montes– y la duquesita de Montoro, y sí entre Cari Lapique y sus hijas Carla y Cari con el torero. Los problemas que hubo cuando Francisco Rivera no se portó lo bien que debiera con la hija Goyanes se solventaron hace años gracias al saber estar de Cari Lapique. Los Goyanes fueron para los hermanos Rivera Ordoñez una familia protectora y acogedora. En la época en que Francisco Rivera ejercía de conquistador, enamoró a la pequeña de la casa. El tiempo, que es el mejor juez, colocó cada cosa en su sitio.

Y ejemplo de buen rollo es otro torero y su mujer Virginia Troconis. Manuel Díaz, ya Benítez desde que la ley le reconoció ser hijo del Cordobés, mantienen una relación espléndida con su exmujer, Vicky Martín Berrocal, también invitada a los Premios Elle. Son un ejemplo de cómo es posible llevar un divorcio sin echarse los trastos a la cabeza. 

 

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