HABLA SIN TAPUJOS DE LA HERENCIA Y SU EX

Carla Figueroa, nieta de la condesa de Romanones y ex de Willy Bárcenas, se desnuda en cuerpo y alma en 'Interviú'

La joven no tiene reparos en enseñar su cuerpo, al igual que tampoco se corta al hablar de la herencia de su abuela y cómo será disputada en los tribunales con total seguridad

Foto: Portada de la revista 'Interviú'.
Portada de la revista 'Interviú'.

Se llama Carla Figueroa Domecq y sus vínculos con la alta sociedad son interminables, ya sean por lazos sanguíneos, por un pasado sentimental o simplemente por amistad. Es nieta de la condesa de Romanones, la exespía de la CIA Aline Griffith; también fue pareja de Willy Bárcenas, hijo del extesorero del Partido Popular y miembro de la banda Taburete, y sobrina de Bertín Osborne, con el que no tiene relación alguna; y pariente lejana de la princesa Corinna, propietaria de un collar suyo que supuestamente le regaló el Rey Don Juan Carlos. Pese a este 'currículo', la joven de 39 años ansía triunfar en el mundo del arte y, de paso, darse a conocer a través de la revista 'Interviú', donde ha concedido una exhaustiva entrevista para acompañar a sus fotografías más 'hot'.

Carla Figueroa en una imagen de archivo. (Gtres)
Carla Figueroa en una imagen de archivo. (Gtres)

Ha hecho de su cuerpo un templo, pero prefiere mostrar su fuerza como mujer y no sus armas de seducción, por lo que sus fotografías tienen un alto contenido sexual, sin llegar a mostrar las partes clave de su anatomía. Opta más por mostrarse al mundo tal y como es, “la oveja negra de la familia”, porque, como ella dice, “siempre he sido la más rebelde, la que no se ha callado. He hecho lo que me da la gana”. Esto pasa por seguir su instinto y tratar de ganarse la vida a través del arte, una vida difícil de compaginar con las facturas, como ella bien sabe: “Es muy duro vivir del arte. Es muy difícil consagrarse”.

La condesa de Romanones junto a su nieta en 2006 (Gtres)
La condesa de Romanones junto a su nieta en 2006 (Gtres)

También es considerada la rebelde del clan por su relación con Willy Bárcenas. No por el hecho de que su exsuegro estuviese entre rejas por la supuesta financiación ilegal del partido liderado por Mariano Rajoy, sino porque “cuando comencé a salir con Guillermo Bárcenas, que era 12 años menor que yo; era compañero de colegio de mi hermano pequeño, ¡puse de moda a las maduritas!”, bromea Carla, que no tiene reparos en echarle en cara a su ex que no se portó como un hombre con ella cuando más le necesitaba: “Guillermo y yo estuvimos locamente enamorados. Lo dejé yo porque él no estuvo a la altura cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer por segunda vez. Yo le apoyé a él cuando su padre entró en la cárcel; apoyé a su madre; soporté una presión enorme, persecuciones de paparazzi… Yo le planteé a Guillermo que necesitaba que fuera un hombre, porque la prioridad en ese momento iba a ser mi madre y no él. Me contestó '¿y si no me apetece?'. Y hasta el día de hoy”, confiesa la joven en 'Interviú', que tiene muy claras sus prioridades en su vida y Willy ya no es una de ellas.

Tampoco tiene reparos en hablar abiertamente sobre su abuela, de la que siente una gran admiración: “Necesita mucho cariño. Está mal, no se mueve de la cama. Ella sufre porque añora sus años dorados”. También tiene cosas que echarle en cara, dado que no ve con buenos ojos la subasta de un collar de esmeraldas que fue a parar a manos de la princesa Corinna: “Mi abuela no me ha dado ninguna explicación al respecto. Ese collar era parte de mi herencia; era mío. Lo llevó mi madre en forma de tiara cuando se casó. El rumor que corre es que el Rey Juan Carlos se lo compró a Corinna, pero vete a saber si es verdad. Creo que el dinero del collar lo ha invertido mi abuela en la fábrica de quesos de mis primos en Pascualete. Esos quesos los vendíamos en mi restaurante, La Querencia, cuando era socia y mis primos no fueron capaces de regalarme uno”, se queja Carla, que desliza la enemistad que existe dentro de su familia.

Ya adelanta que con la herencia de su abuela habrá problemas. Más bien guerra, como “ya hubo con la herencia de mi abuelo, Luis Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno. Estuvimos siete años de juicios porque los dos hermanos de mi padre y mi abuela le querían quitar la herencia a mi padre. Mi abuela no ha favorecido a mi padre (…) Montaron una fundación en nombre de mi abuela sin avisar al resto de la familia”, critica Carla, que reconoce no saber a cuánto ascenderá el patrimonio a heredar cuando falte la condesa de Romanones, pero que sabe a ciencia cierta que traerá consigo una guerra familiar por salir beneficiado.

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