para ayudar a los afectados del síndrome de rett

Dani Rovira llega a Roma pedaleando por una buena causa

El actor ha pedaleado hasta la capital italiana para apoyar la investigación y concienciar sobre una enfermedad rara

Foto: Dani Rovira en una imagen de archivo. (Gtres)
Dani Rovira en una imagen de archivo. (Gtres)

Que todos los caminos llevan a Roma lo sabemos, pero lo que no cuenta el dicho es cómo son esos caminos. El de Dani Rovira, a lomos de una bicicleta desde Barcelona, ha durado 11 días y ha tenido cuestas, baches, cansancio, momentos peligrosos, de confusión y otros más dulces, pero ha sido por una buena causa: recaudar fondos para la investigación y dar visibilidad al síndrome de Rett, una enfermedad rara que afecta fundamentalmente a niñas y ocasiona alteraciones en el desarrollo neurológico.

“Ha sido como una.metáfora de la vida, nos hemos perdido, encontrado, disfrutado en algunos tramos maravillosos, hemos vivido todo el arco de emociones posibles encima de una bici”, cuenta Dani Rovira a Vanitatis No ha llegado solo, ha venido acompañado a los pedales por Paco Aranda, padre de una niña con Síndrome de Rett; Germán, un bombero alicantino, y Martín, un entrenador físico argentino. Y también por un amplio equipo de grabación que planea trasladar toda la aventura a un documental, que verá la luz en unos 8 meses y se titulará ‘Todos los caminos’, a los mandos de Paola García Costas, candidata al Goya en 2015.

Dani Rovira en Roma. (Lorena Pacho Pedroche)
Dani Rovira en Roma. (Lorena Pacho Pedroche)

Paola explica a este medio que el largometraje surgió como una “metáfora de cómo te puede sorprender la vida con sus dificultades” y tendrá dos partes: una centrada en la vida de las niñas enfermas en España y otra en la que se contará la ‘road movie’ de los cuatro ciclistas. 1.500 kilómetros dan para mucho y anécdotas, hazañas y desventuras no han faltado. Dani prefiere guardárselas para que el público pueda disfrutar de ellas cuando esté listo el documental, pero confiesa a Vanitatis que el humor ha sido un constante en su periplo: “Me he reído mucho encima de la bicicleta, aunque parece que está hecha para sufrir y sí, pero también ha habido muchas bromas y es muy genial poder hacer este tipo de locuras riéndote”, detalla. Aunque también “han pasado las de Caín, se han perdido y el dolor de piernas se sumaba a los momentos de peligro, frío y miedo”.

 Dani junto a una de las afectadas. (Lorena Pacho Pedroche)
Dani junto a una de las afectadas. (Lorena Pacho Pedroche)

Aunque más o menos se conocían entre ellos, este viaje también les ha servido para estrechar lazos en los momentos de diversión, compartiendo habitación de hotel, por ejemplo y en los malos, pedaleando codo con codo. “Los voy a echar de menos”, confiesa Dani. “El público se va a identificar con ellos, la amistad es el símbolo de la cinta”, detalla Paola, la directora del documental. En Roma, la bienvenida ha sido espléndida, junto al Coliseo y frente el Arco de Constantino, bajo un sol de justicia, propio de la primavera romana que empieza a alcanzar temperaturas veraniegas, les esperaban Martina, Ángela y Sara, niñas que padecen el síndrome de Rett, y sus familiares, que recibieron a los ciclistas entre aplausos, gritos de “campeones” y lágrimas de emoción.

También les aguardaba para darles la bienvenida la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, con la que Dani conversó, en perfecto italiano, durante unos minutos en los que le habló de los peligros a los que se han enfrentado en el camino, cuando los coches los adelantaban a muy poca distancia y le contó que llegaban “cansados, pero con el corazón fuerte”. La alcaldesa se interesó por su periplo, también por el documental, sonrió cuando Rovira le recordó que “todos los camino llevan a Roma”, les recomendó que descansaran y regaló a las niñas y sus familias una medalla especial del Ayuntamiento de Roma.

Cada vez eran más los curiosos que se acercaban con expectación para ver qué ocurría y quiénes eran esos hombres que se acababan de bajar de la bici y a los que todo el mundo aplaudía. Así, turistas españoles que se sorprendían de encontrarse a Dani Rovira y no querían perder la oportunidad de tomarse una instantánea con él, se mezclaban, formando un llamativo hervidero, con cámaras, periodistas, técnicos de sonido, visitantes japoneses que fotografiaban a destajo todo lo que sucedía y con los ciclistas italianos que escoltaron al grupo de españoles y les indicaron el camino hasta el centro de Roma.

Pero lo más importante de todo es lo que hay detrás y el motor que ha dado fuerza a este reto: “Encontrar diagnósticos precoces para este tipo de enfermedad, actualizar a los profesionales de la medicina, prevenir, estar atentos y que se activen las alarmas cuando se descubra algo”, como aclara Paco Aranda, que ha pedaleado hasta Roma por su hija Martina, que lo esperaba con una gran sonrisa.

“Igual que la risa se contagia, este tipo de actos también se contagian, estoy convencido”, aclara Rovira y añade que otro de los objetivos de esta travesía también es buscar la solidaridad de la gente. “Esperamos que quien tenga sus necesidades cubiertas y todo le vaya bien pueda ayudar, porque muchos lo necesitan. Hay que dejar de pensar en uno mismo, ayudar al otro es casi adictivo y muy satisfactorio”, concluye Dani.

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