ajenos a la gestión empresarial de su padre

Los negocios de ensueño de los tres hijos 'boho' de Antoni Brufau (Repsol)

Jordi, el menor, es propietario de un hotelito en el Empordà que solo aloja a adultos. Anton, el mayor, creó OhBo, restaurante ecológico. La única chica, Roser, vende fulares

Foto: Antonio Brufau, presidente de Repsol. (EFE)
Antonio Brufau, presidente de Repsol. (EFE)

Mientras su padre gestiona los millonarios beneficios de las cuentas de Repsol, ellos siguen con sus vidas de estilo ‘boho’. Anton, Jordi y Roser son los hijos de Antoni Brufau, presidente de la petrolera que tuvo un beneficio neto de 1.736 millones en 2016. El empresario, considerado uno de los mejores del país y uno de los mejor pagados, tiene tres hijos emprendedores que se han apartado del mundo de los grandes negocios para dedicarse a disfrutar con el trabajo. Un restaurante bio, una casa rural con encanto y una tienda de telas exóticas son los tres negocios de los hijos de quien ha logrado los mayores beneficios de Repsol en los últimos cuatro años.

El hotel de ensueño

Jordi Brufau es el menor de los tres y el propietario de la empresa que gestiona el hotel Escís d’Empordà, un hotel de ensueño en Casavells, en el municipio de Corçà, uno de los más bonitos de esta solicitada comarca de Girona (allí tiene casa el expresidente del Barça Sandro Rosell). El hotel está situado en una casona de tres plantas totalmente rehabilitada y decorada con gusto hasta el más mínimo detalle.

Una de las habitaciones del hotel Encís, de Jordi Brufau.
Una de las habitaciones del hotel Encís, de Jordi Brufau.

La masía es del siglo XVI y, según indican desde el hotel, “fue levantada junto a la iglesia románica de Sant Genís del siglo XII. Sus constantes transformaciones a lo largo de los tiempos la han convertido en una de las masías de más envergadura y presencia de la zona. Su localización, altura y fachada singular de grandes ventanales ofrece unas vistas inigualables desde todas sus amplias estancias”. Situada en una zona tranquila, con grandes jardines y piscina privada, el alojamiento no permite la estancia de niños.

Masía del siglo XVI en la que se sitúa el hotel Encís.
Masía del siglo XVI en la que se sitúa el hotel Encís.

El menor de los hermanos creó la empresa Falcó Gestió Rural en mayo de 2013 con un capital social de 903.000 euros. Esta empresa es la que gestiona el pequeño hotel. Son solo siete habitaciones, todas amplias y fastuosas, que van de 190 euros por noche a 280 euros, en función de la cantidad de personas que se alojan. Ofrecen además cenas por 30 euros cada comensal y hasta una botella de cava en la habitación por 20 euros. Un negocio de esos en los que muchos sueñan mientras miran a la pantalla del ordenador en su oficina. Un hotel rural… O un restaurante ecológico. Ese es el negocio de Anton, el primer hijo de Brufau.

El OhBo es ya una referencia entre los amantes de la comida sana de Barcelona. Situado en la zona alta, en la codiciada calle Doctor Fleming, el restaurante tiene un mensaje claro: “Está pensado para los que quieren disfrutar de una buena ensalada con las propiedades necesarias para aguantar toda la tarde. Pero también para los que quieren un primer plato, un segundo y un postre que les llene pero que no les pese. Para los que van en familia. Para los que son vegetarianos, paleos o raws”. Todo bajo un lema claro: “Para todos los que saben que si comen bien, se sienten bien”.

El restaurante de comida ecológica OhBo, de Anton Brufau.
El restaurante de comida ecológica OhBo, de Anton Brufau.

De los fulares a la comida sana

Este restaurante es por ahora el único que confirma el Grupo Canelita, creado por Brufau en febrero de 2014 con un capital social de 500.000 euros. El OhBo es un negocio dedicado a la moda de la comida sana y ofrece platos sencillos a precios muy asequibles (desde los 4 euros). Ninguno de los tres hermanos cuenta con un negocio de lujo, son empresas sencillas destinadas a satisfacer la vida de los demás y las inquietudes de sus creadores.

Como el negocio de Roser, la mayor y única chica, también ha optado por algo mucho más relajante que el de su padre. Su empresa, Som les dues, que comparte con su amiga Gemma Grau, se dedica a vender fulares de telas de alta calidad que ellas importan y tratan.

Roser Brufau con su socia en Som les dues.
Roser Brufau con su socia en Som les dues.

"Con mucho entusiasmo -cuentan desde la empresa- hemos creado una nueva y original marca de fulares. Buscamos el diseño y la calidad en nuestras colecciones. Nuestros fulares reflejan parte de nuestra personalidad y de nuestro estilo, nuestro interés en la moda y las tendencias". Los pañuelos se venden por internet y cuestan de los 80 euros (un pañuelo de seda) a los 180 (un fular más grande y trabajado).

Habrá quien lea estas líneas sentado a la mesa de su oficina, delante del ordenador. Luz artificial, plantas artificiales, algunos compañeros pesados... Y pensará entonces en montar su propio negocio, algo bonito, dedicado a mejorar la vida de los demás, a darles cierto placer. ¿Un restaurante eco? ¿Un hotelito con encanto? Lo hijos de Antoni Brufau ya lo han hecho...

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