Cara a cara con los fantasmas de Italia

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@Vanitatis  16/05/2011

Cara a cara con los fantasmas de Italia
 Los fantasmas de Italia, por Gómez Borrero (I.C.)

La periodista Paloma Gómez Borrero nos propone con Los Fantasmas de Italia (Plaza & Janés), su nuevo libro, un misterioso viaje hacia el corazón más tenebroso e inescrutable de la historia del país mediterráneo, al que llegó como corresponsal de TVE y del que ya no se ha podido desvincular ni personal ni profesionalmente. Venecia, Turín, Rávena, Nápoles, Roma…un enigmático paseo por los barrios donde habitan espíritus de otras épocas pasadas, que no están dispuestos a despedirse para siempre del mundo terrenal.

Venecia: Sobre el canal Grande, se alza un imponente castillo que con sus turbias historias se podría escribir varios episodios de la leyenda negra del país. A pesar de que es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, sus habitaciones encierran los fantasmas de sus malogrados propietarios, que suelen fallecer en extrañas circunstancias y terminan maltrechos económicamente. La periodista recuerda con especial énfasis la trágica historia de su último dueño: Raúl Gardini. Este empresario se suicidó en 1993, cuando saltó a la luz pública el escándalo de Tangentópoli, en el que varios políticos y empresarios se vieron envueltos en un caso de corrupción.

Nápoles: Conocido como el príncipe diabólico, de Raimondo di Sangro el mito cuenta que marmorizaba a las personas petrificando sus venas. Recordado como alquimista, desde su muerte su alma perdida vaga por la multitud de obras esotéricas que se han escrito sobre él. Fue uno de los grandes impulsores de los textos masónicos y se encargó personalmente de su difusión. Fue amigo personal del rey Carlos III de España.

Roma: Al igual que ocurre en muchos palacios de la capital del país, la embajada de España en Roma también cuenta con su propio fantasma. Fray Piccolo es la presencia de un antiguo fraile que se enamoró perdidamente de la mujer del embajador, quien más tarde ordenó su muerte. Muchos son los que afirman haberle visto. Incluso la propia Paloma Gómez Borrero reconoce que una vez, hace muchos años se encontró con él, cuando se iba a reunir con el máximo representante de la diplomacia española en Italia. A su vez, por la embajada también pasó el aventurero Casanova que se tuvo que ir por otro lío de faldas.O, por ejemplo, en la plaza de Navona es fácil ver a  la marquesa de Cupis, cuyas manos trascienden la belleza terrenal. En Rávena, el espíritu de Garibaldi o Dante acampan a sus anchas, mientras Gómez Borrero afila su pluma.

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