Esteban Hernández - Sígueme en    Twitter  -    Facebook -  01/09/2011

No es posible imaginar el desarrollo empresarial sin las escuelas de negocio, que han suministrado el carburante para el desarrollo del capitalismo global, tanto por su papel legitimador de las múltiples tendencias de gestión que iban surgiendo, como por su carácter suministrador de tendencias teóricas para su aplicación en la empresa.

Sorprendentemente, esas mismas business schools anglosajonas que celebraban la innovación gestora, que se reunían alrededor de las últimas tendencias y que aplaudían los modos de actuar del mundo financiero, abrieron la puerta a un puñado de profesores e investigadores que pensaban que el mundo de los negocios tenía un lado oscuro, que cuestionaban la autoridad y relevancia del management y que en lugar de implementar las técnicas que las empresas demandaban preferían resaltar sus usos ilegítimos.

Ciertamente, las razones que llevaron a que esta clase de académicos se instalasen en unas instituciones conservadoras fueron de lo más diversas, siendo la principal que muchas de las escuelas de negocios británicas forman parte de una universidad, con lo que también necesitaban respetabilidad académica. Así, los decanos de las escuelas no solo contrataban como docentes a consultores o gurús, sino que buscaban cierta presencia en ámbitos más prestigiosos fichando a investigadores que prometían un buen número de publicaciones.

Este manual de los estudios críticos con el management (Critical Management Studies o CMS,) cuenta entre sus editores con dos de sus autores más relevantes, Mats Alvesson, profesor en la universidad de Lund, y Hugh Willmott, profesor en la Cardiff Business School, que convierten el texto en algo que va mucho más allá de una simple recapitulación de su historia.

En primera instancia, porque hay un esfuerzo por definir a qué alude el calificativo crítico, en un medio, como es el académico, al que le gusta afirmar de sí mismo que sirve al conocimiento y no al poder.

En ese contexto, el CMS ha vivido entre algunas reticencias que entendían que no añadía nada nuevo, toda vez que la distancia crítica era una seña de identidad propia de la academia. Sin embargo, y como es obvio, los condicionantes internos y externos que viven los diferentes entornos del conocimiento poseen el suficiente peso como para que la realidad diste de lo que dicen de sí mismos.

En este sentido, y siguiendo a autores como Fournier y Grey, los editores del manual entienden que la tarea propia de una mirada crítica debe tener como bases conceptos tales como la desnaturalización, la reflexividad y la no performatividad, significantes que bajo un envoltorio en apariencia técnico esconden fenómenos muy comunes.

La autorregulación equilibrada de los mercados

Así, el primero de ellos alude a que el orden dominante suele aparecer como natural y necesario: el mundo no aparece ante nuestros ojos como producto de una serie de fuerzas contingentes que operan en él y sobre él, sino como algo que siempre ha sido así, y que por ello resulta inmodificable. Surgen así una serie de verdades de sentido común que son masivamente admitidas y a las que sólo los decididamente ingenuos se atreven a refutar y combatir.

Por ejemplo, asegura Alvesson, para este mundo económico naturalizado, los mercados funcionan perfectamente por sí mismos, de modo que sólo alguien muy ignorante querría introducir elementos que perturbasen esa autorregulación siempre equilibrada. Desnaturalizar estas afirmaciones, es decir, hacerlas visibles como parte de un modo ideológico de ver el mundo y no como verdades eternas, es la primera tarea que el CMS se propone.

Lo que llaman antiperformativdad, la segunda característica, tiene que ver con la perspectiva puramente instrumental con que el management es contemplado en el entorno de los negocios, donde el conocimiento es importante en la medida en que ayuda a conseguir unos fines predeterminados: su función es mejorar los medios, no analizar ni cuestionar los objetivos. Para el CMS, la crítica implica necesariamente salirse de ese cálculo técnico incluyendo como parte de su actividad el examen de los fines. 

La reflexividad, el tercer elemento, pone entre paréntesis la propia tarea de los investigadores, entendiendo que la neutralidad y la objetividad, características teóricamente propias del ámbito académico, no existen como tales. Dado que los investigadores tienen sus propias creencias y puntos de partida teóricos, no resulta infrecuente que éstos condicionen, distorsionen o falsifiquen los resultados a los que llegan en sus trabajos.

Lo que no cuentan las escuelas de negocio

Por lo tanto, es tarea añadida de la investigación preguntarse acerca de las rutinas y de las creencias bajo las cuales se produce el conocimiento, tomando muy en consideración el papel que juegan las ideas a priori mantenidas por los investigadores.

Partiendo de estos elementos, aseguran los autores, el CMS se constituye como un movimiento que cuestiona las ideologías, instituciones, intereses e identidades dominantes a través de diversos elementos teóricos, que van desde la deconstrucción hasta el revoicing, con el objetivo de inspirar efectos en la vida práctica de las organizaciones y de la sociedad misma.

Precisamente por esa amplitud de miras, han confluido diversas tendencias en el seno del CMS, que lo conforman como una corriente plural y frecuentemente sometida a discusión. El Manual de Alvessson, Bridgman y  Willmott es útil para describir ese panorama amplio, repasando las tendencias que lo componen, sus líneas de desarrollo (en recursos humanos, marketing, estrategia o comunicación) y sus perspectivas de futuro.

Aparecen asimismo en sus páginas artículos de algunos de los autores más relevantes del CMS, como David Knights, Michael Reed, Paul Thompson, Stewart Clegg o Peter Fleming, lo que termina conformando un texto de enorme interés para quienes quieran conocer esa parte del mundo de los negocios que no se suele citar en las escuelas de negocio, pero que tanto peso tiene en la vida cotidiana de las empresas.

RegularTHE OXFORD HANDBOOK OF CRITICAL MANAGEMENT STUDIES
Mats Alvesson, Todd Bridgman, Hugh Willmott (eds.)
                    Oxford University Press, 582 páginas. Paperback £27.50 Hardback £95.00

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5 .- Con este artículo he levitado hasta llegar al Mantra. Me ha pasado lo mismo que con las juergas de los amigos en que, con unos vinos de más, uno diserta sin saber de qué.

quisquilla

01/09/2011, 10:13 h.

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4 .- 1] ¿que hace esto en Vanitatis?
2] ¿quien ha traducido esto así de mal? ¿hay alguien que lo entienda y sobre todo, sea capaz de explicárselo al de al lado?

http://laeconomistadescubierta.blogspot.com

quintoimperio

01/09/2011, 09:49 h.

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3 .- #2 si, ya me corrijo yo solo, y en otros se pasan el día contando pajaros y flores...

wakamole

01/09/2011, 09:20 h.

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2 .- #1 y en algunos sitios te enseñan a hacer buenos negocios... no todos somos Amancios

wakamole

01/09/2011, 09:19 h.

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1 .- Todo los manuales ser resuelven en la ley de los negocios:

Un negocio es bueno cuando todas las partes ganan. Todo lo demás es mala literatura.

klinklon

01/09/2011, 08:44 h.

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