Descubriendo Ragusa, la otra Sicilia

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Descubriendo Ragusa, la otra Sicilia

Foto: Félix Lorenzo

@Laura S. Lara - Sígueme en    Twitter  -  11/08/2011

"Sicilia, 1929, una joven y bella campesina se enamora..." Ésta y otras tantas frases 'míticas' de Estelle Getty, la siciliana Sophia Petrillo en Las Chicas de Oro, convirtieron a su personaje en la abuela más entrañable de la historia de la televisión. Y es que Sicilia tiene un encanto singular. Lejos de la Cosa Nostra y de las historias de mafiosos, que inevitablemente nos vienen a la cabeza con solo escuchar el nombre de esta región italiana, Sicilia es mucho más. Se trata de la principal isla italiana y la mayor del Mediterráneo, además de ser la única provincia que cuenta con dos ciudades entre las diez más pobladas del país: Palermo y Catania, dos de los centros turísticos más importantes de Europa. Sin embargo, hay otra parte de Sicilia menos conocida pero no por ello menos atractiva: Ragusa.

Los que la conocen bien la denominan 'la isla dentro de la isla', por tratarse de una ciudad ajena al movimiento urbano de las grandes capitales sicilianas. Las casas de Ragusa se aferran a la tierra de la colina luchando por no derrumbarse, creando un paisaje único de tonos terrosos. A raíz del terremoto de 1693, la ciudad se dividió en dos zonas (Ragusa Ibla y Nueva Ragusa), y el aroma de encantadora decadencia se respira en nuestros días.
La cultura siciliana se encuentra en un contexto apartado de la realidad italiana. El ambiente, el paisaje, la historia y los habitantes de Sicilia determinan una sensibilidad artística diferente. Pintura, cine y escritura destacan la identidad propia de esta región, la cual se aprecia también en sus habitantes, que orgullosos de su isla y su legado, se describen a sí mismos primero como sicilianos, y después como italianos. Esta es una realidad que en Ragusa, quizás por no ser el principal destino turístico de la región, se observa en su estado más puro.
Ragusa cuenta con numerosos municipios históricos. No en vano, es una ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Así, posee múltiples atractivos turísticos, como la parte antigua de la ciudad, el valle de los puentes o la zona alta. El visitante que disfrute del arte y la historia no puede dejar de visitar la Catedral de San Giovanni Battista, la Iglesia de San Jorge, del siglo XVII, el Palacio Zacco, las vistas panorámicas desde el Jardín Ibleo, la muralla o el castillo medieval.
Esta isla situada al sureste de Sicilia ha cambiado considerablemente en los últimos 20 años debido al auge del turismo, y gran parte de los edificios barrocos pertenecen a la reconstrucción posterior al fatídico terremoto. Sin embargo, en muchos rincones cualquiera puede sentirse como si viviera en el siglo XVIII.
Desde el aceite de oliva a los dulces magrebíes
Sicilia es una tierra de colores, sabores y fragancias únicas. Su gastronomía está estrechamente unida a su historia, así como a la vida religiosa de la isla, y es compleja y diversa, como muestra de la contribución de las culturas que se establecieron en Sicilia durante los dos últimos milenios: el Monsù de las grances cocinas de la antigua Grecia, los dulces de influencia magrebí, las especialidades hebreas... En Ragusa se degustan hoy deliciosos platos cuyos ingredientes son los típicos de la gastronomía mediterránea, en los que se emplea exclusivamente aceite de oliva, pero cuyo sabor recoge múltiples influencias.
Los más golosos descubrirán su paraíso en la Antica Dolceria Bonajuto de Módica, una bonita ciudad de Ragusa situada en la zona de los montes Ibleos. Se trata de uno de los principales elaboradores de chocolate siciliano, famoso por su particular textura y sabor. El cacao de esta zona es rugoso, menos refinado, pero sin embargo delicioso. Los múltiples sabores con los que combinan sus bombones y tabletas (pistachos, chiles…) son siempre muy sutiles, no se sobreponen al sabor principal. La visita a este 'museo del chocolate' supone un viaje al pasado, a la elaboración tradicional del 'dulce estrella' de Sicilia. Aunque tampoco hay que dejar de probar las frutas confitadas, los cannolis rellenos de ricotta o los cremosos helados artesanos.
El encanto siciliano, desde la perspectiva del lujo
El turismo es la principal fuente de ingresos de Sicilia, por lo que actualmente podemos encontrar diferentes alojamientos, pensados para todo tipo de bolsillos y exigencias, a lo largo y ancho de la isla. En contraste con la sencillez que baña toda Sicilia, encontramos un lugar donde el lujo es prácticamente un estilo de vida. Abierto desde hace poco más de un año, en el corazón de la Sicilia Barroca y situado dentro de una reserva natural cerca de Ragusa, Donnafugata Golf Resort & Spa es un lujoso resort de cinco estrellas cercano a las playas de Camarina, Punta Secca y Marina di Ragusa. Un marco de ensueño para un entorno sofisticado del que emana el encanto de la naturaleza siciliana y que supone una sugerente alternativa turística en la zona. (Ver galería de imágenes)
Jugar al golf (el verdadero orgullo de este nuevo hotel son sus dos exclusivos 18-hole championship golf courses, diseñados por maestros reconocidos como iniciativa de Sotogrande), nadar en una magnífica piscina exterior, tomar el sol en una playa privada, pasear a caballo, aventurarse en jeep por los alrededores o sobrevolar en helicóptero la isla de Eole, Malta y Pantelleria. La experiencia del lujo se convierte aquí en única y exclusiva gracias a las oportunidades que la herencia de esta excepcional zona brinda a sus invitados.
Como una joya ubicada en el paisaje del este de Sicilia, el complejo, compuesto por 202 habitaciones (Classic, Deluxe, Superior y Suites) también es la sede de un moderno spa.Y para los turistas más gourmets, sus tres restaurantes atesoran la preciada tradición culinaria de Sicilia, ofreciendo a los huéspedes una cocina innovadora que potencia la riqueza de las recetas tradicionales y de los vinos locales.


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1 .- Bonitas fotos. Un lugar al que habrá que ir... Huele a añejo.

Diego Riofiero

11/08/2011, 09:39 h.

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