Filandón o cómo renovarse para no morir

Filandón o cómo renovarse para no morir

@Luis Castroverde 06/03/2012

Renovarse o morir. Viejo dilema que muchos históricos de la cocina nacional no se atreven a afrontar y, cuando ocurre, lo hacen de forma errada confundiendo adaptación con revolución.
 
Hago esta introducción para hablar una excepción: Filandón, el nuevo restaurante que ha abierto una de las sagas familiares con mayor tradición gastronómica de la capital, la de Evaristo García y sus hijos, propietarios de Pescaderías Coruñesas, O’Pazo y El Pescador. Un nuevo formato que responde a lo que se exige hoy en día a un restaurante: escrupuloso cuidado de la materia prima dentro de una mejor puesta en escena. Renovación que, sin duda, debiera ser tenida en cuenta en su reflexión por otros restaurantes similares, caso de Los Remos, Ponteareas o La Trainera.
 
Esta necesidad y voluntad de adaptación a los nuevos tiempos ya se manifestó con éxito en el renovado el Pescador y alcanza nuevas cotas en Filandón.
 
 
Sobre la ubicación de la vieja Casa Jaime en la carretera del Pardo a Fuencarral, Filandón nos hace una propuesta muy sugerente, tanto en el continente, decoración estilo country inglés -mezcla curiosa de informalidad y sofisticación- y un espacio entre las mesas que se echa en falta en El Pescador, como en el desarrollo culinario, orientado a los amantes de la parrilla, ya sea de carnes o pescado. El resto de los platos, que se pueden pedir en medias raciones, sirven de actores secundarios. Prima el producto de calidad, servido en sus formatos más puros, sin añadir adornos que perjudiquen su sabor natural. De hecho, es cuando se salen del guión cuando yerran en la ejecución.
 
Pedimos de entrada una Verduras y Carabineros en Fritura (14’5 euros, 8 la media ración) que, en su simplicidad, estaban deliciosas. Nos reservamos para las viandas principales. Así recorrimos el Pixín, Rape o Sapito (19 euros), el Rodaballo (24 euros) y el Lenguado (24 euros), todos ellos sensacionales en su frescura pero 'manchados' en exceso por un innecesario Sofrito de Ajos y Guindilla. Bordan, como acompañamiento, las Patatas Fritas (2 euros). Acabamos con la excepcional Oblea Caliente de Manzana (9 euros). Con vino de la casa, 50 euros por comensal.
 
En resumen, Filandón es una propuesta para el disfrute de los sentidos: olfato, vista y gusto, donde saborear de una cocina fiel a la calidad del producto basado en la utilización de la parrilla de forma aceptable pero a un paso de la excelencia, servicio correcto, precio razonable y en un entorno especialmente agradable que lo será aún más cuando abra su terraza.
 

 
Filandón
Carretera Fuencarral-El Pardo, Km. 1,9 - 28049 Madrid
T. 917 343 826
www.filandon.es
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3 .- #2 Creo que es usted muy severo con el articulista.

Decir que Miguel, en sus restaurantes Los Remos y La Trainera, no ha abordado la renovación estética y de confort que sí ha emprendido su hermano Evaristo en los suyos, en primer lugar, no es echar por tierra esos locales donde se sigue comiendo fenomenal, sino que es una crítica light en un tono más que moderado sobre un aspecto exclusivamente decorativo. En segundo lugar, estará usted conmigo en que es verdad que Los Remos y La Trainera, han permanecido casi inmóviles en cuanto a su puesta en escena. Decirlo, no me parece que sea un sacrilegio. Supongo que una sección gastronómica como ésta, debe reparar en estas cosas. Lo raro sería que hablara del gol de Ronaldo.

Y que conste que voy tanto a El Pescador como a Los Remos; tanto a O Pazo como a La Trainera y que estimo personalmente a Miguel [bueno, a los Migueles], mucho más que a Evaristo.

gsamsa

12/03/2012, 10:01 h.

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2 .- Soy muy buen cliente, amigo y usuario de los restaurantes de la familia. Doy fé de la buena calidad, del buen servicio [soy muy mimado por ser muy buen cliente] y la ubicación de sus establecimientos.
Dicho esto, me parece lamentable y de una bajeza increible por parte del personaje que escribe el panfleto que me acabo de leer, que para ensalzar un restaurante se eche tierra encima de otros que, efectivamente no están tan actualizados, pero comparte una muy buena materia prima y un buen servicio. Se habrá quedado contento usted de la demostración de falta de clase que demuestra su artículo. Espero que por lo menos le invitaran a comer. Que le aproveche

MQMF

06/03/2012, 17:28 h.

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1 .- Lo de Evaristo es tremendo. En esta época en la que cada día cierran restaurantes, algunos de ellos muy señeros y consolidados, es reconfortante comprobar cómo algunos recogen el fruto de muchos años de buen hacer. Filandón, que es un restaurante de gran aforo, está cosechando un éxito rotundo. Sus salones se llenan casi cada fin de semana y también presentan un aspecto muy nutrido en días laborables.

Pero no acaba ahí la cosa: he tratado de reservar en El Pescador los últimos 3 martes [martes, he dicho]. Ni llamando a las 10 de la mañana he conseguido mesa o, como mucho, me la ofrecieron a partir de las 15.45 de la tarde. En O Pazo pasa algo similar.

Y no será porque sea barato comer en los locales de Evaristo. Lo que sucede es que en estos tiempos, la gente le da más valor a lo que recibe a cambio de pagar determinado precio. Y está claro que en los restaurantes citados, la calidad es indudable, el servicio de sala acertado y por eso recogen gran parte de los clientes que han dejado de ir a otros lugares donde quizás pagaban igual o menos, pero no les daban a cambio lo mismo que este astorgano, que algún día será hijo predilecto de la Villa de Madrid.

Enhorabuena.

gsamsa

06/03/2012, 10:55 h.

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