La accidental muerte del rockero Steve Lee, de Gotthard: una atípica estrella musical

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Víctor García  07/10/2010

La accidental muerte del rockero Steve Lee, de Gotthard: una atípica estrella musical
 Steve Lee en su lugar favorito.

Una gran voz del hard rock se ha marchado precipitadamente. Vivió el rock and roll en el escenario y lo dejó en la carretera, cerca de una Harley-Davidson. Steve Lee (5-8-1973 a 5-10-2010) luchó toda su vida por ser músico y desde 1992 para que su banda, Gotthard, se hiciera un hueco en el panorama internacional. No era fácil ser suizo y rockero, pero lo consiguió. En la carretera interestatal 15 de Nevada, a 50 millas de Las Vegas, la mala suerte se cebó con él.

Pasaban unos minutos de las 17 horas y empezó a llover, las 12 motos se echaron a un lado para que los 21 aventureros que las montaban se enfundaran un chubasquero. De repente, un camión se deslizó por el asfalto mojado arrollando a cinco motos… una de ellas golpeó mortalmente a Steve. Marc Lynn, único compañero del grupo que estaba allí, vio subir el alma de Gotthard al cielo.
La fama del rock le perseguía pero él corría más. Discreto, deportista, profesional y gran amante de los bonsáis. Ni fumaba, ni bebía. Eso sí, motero. Suena rara esta descripción para una estrella del rock and roll. Atípico, tanto como que un grupo suizo triunfe en las salas más importantes de todo el mundo y en los mejores festivales de Europa.
Su gran voz y originalidad para componer se rodeó de excelentes músicos y personas para, desde el país helvético, levantar a la audiencia con algunos temas de hard rock que se han convertido ya en clásicos. Si en lugar de haber nacido en Lugano, Gotthard fuera de California o New Yersey, estaríamos hablando de una banda a la altura de Bon Jovi.
A capela o una cantante de ópera; un micrófono por delante y Steve demostraba que sus cuerdas vocales estaban hechas así por algo. A España vino a cantar por primera vez a la madrileña sala Caracol. Fue hace ya cinco años, cuando sacaron el exitoso disco ‘Lipservice’ donde incluyen su Lift u Up o Anytime Anywhere. De la sala con un aforo para 500 personas pasó en pocos meses a llenar la sala Macumba, para más de 2.000. De Madrid saltó a Barcelona, Sevilla, Bilbao, Gijón… y festivales como el Lorca Rock y el Kobetasonic. Era una apuesta segura en el panorama internacional del rock.
  

 

Su profesionalidad y compromiso en cada concierto por nuestro país era una máxima. Hasta alguno de los temas los tradujeron al castellano, algo ya bastante inusual. Como muestra de su entrega, en una de sus giras por España, Steve tuvo que pasar horas antes de cada concierto en una sauna porque estaba resfriado y quería soltar las máximas toxinas para aguantar entero las cerca de dos horas de actuación.

Las travesuras de Leo Leoni, guitarrista y colíder del grupo, se quedan cojas. Quién sabe hasta cuándo. Steve nunca volverá de vacaciones, ni pisará otro escenario aquí. Como Ronnie James Dio hace unos meses, se va para formar parte de la banda de música más grande jamás contada. Como repetía en cada uno de sus conciertos en la balada Heaven, se ha ido a  “buscar un trozo de cielo”.
 

Como en estos casos se dice, Rock In Peace.

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