La princesa Amalia se encuentra cumpliendo con una importante misión: ha acompañado a su madre, la reina Máxima, en su viaje anual a Estados Unidos para presentar su informe como Defensora Especial del Secretario General de la ONU para la Inclusión Financiera. Este lunes estuvieron en Washington llevando a cabo distintos actos oficiales, y este martes ya se han desplazado hasta Nueva York para mantener encuentros en la sede de las Naciones Unidas.
Por primera vez, Amalia ha pisado esta sede en la que Máxima se siente como en casa, pues lleva años desempeñando un papel clave en este ámbito. Y la princesa, quien ya ha comentado en varias ocasiones que es la mayor fan de su madre, ha querido en esta ocasión estar junto a ella, aprendiendo la diplomacia internacional de primera mano y observando de cerca el trabajo que su progenitora realiza para mejorar la salud financiera de millones de personas en todo el mundo.
Máxima y Amalia por las calles de Nueva York. (Gtres)
La princesa de Orange no solo ha podido ver en acción a Máxima de Holanda, también a la reina Matilde de los belgas, quien ha coincidido con ellas en una sesión y no ha dudado en sentarse a su lado.
En su primera visita a la ONU, Amalia ha apostado por un look working, en el que destaca un traje en un color que Max Mara define como fragola, una especie de rosa fresa empolvado. El sastre, realizado en lana virgen, está formado por una blazer con doble botonadura y bolsillos con solapa, y pantalón ancho de pinzas. El precio total de este conjunto es de 1.200 euros.
Amalia lo estrenó en un acto en Grecia en 2024, y lo recuperó en febrero de este mismo año para una ocasión muy importante: su primer acto oficial en solitario en los Países Bajos, el bautizo del buque de apoyo de combate 'Den Helder' en Vlissingen. Siempre que lo ha lucido lo ha combinado de manera distinta, y esta vez, en la Gran Manzana, ha optado por un top marrón.
Máxima y Amalia en Nueva York. (Gtres)
A sus pies, la princesa de Orange llevaba unos salones marrones de Gianvito Rossi. En el apartado joyas, ha optado por un collar dorado tipo choker, y unos grandes pendientes.
Por su parte, Máxima ha apostado por un dos piezas color mostaza firmado por Natan. Se trata de un conjunto formado por un top de cuello redondo, manga larga y cinturón incorporado, y pantalón tipo palazzo. Lo ha combinado con salones de ante de Gianvito Rossi, una cartera de mano a juego y unos pendientes de la firma danesa Ole Lynggaard. Están fabricados en oro amarillo y rosa con topacio, cuarzo ahumado, piedra lunar y diamantes.
En Nueva York, Máxima, acompañada por Amalia, ha mantenido consultas bilaterales con representantes gubernamentales, y presentará su primer informe anual como SGSA al Secretario General António Guterres. También copresentará mesas redondas con Globant y con la Fundación BlackRock sobre la contribución de las fintech y el papel de los empleadores en la salud financiera.