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A MEDIAS

Unas medias rockeras generan la primera polémica de moda de Jill Biden

La primera dama ya ha protagonizado su primer escándalo estilístico

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Las redes sociales tienen una asombrosa capacidad de crear polémica allá donde no la hay, y el escándalo desatado por las medias de encaje de efecto rejilla de Jill Biden es el mejor ejemplo de ello. Acostumbrados a los numerosos titulares que cada semana salían a la luz a causa del armario de Melania Trump, cuya capacidad para incomodar y ofender a alguien llegó a hacer creer a algunos que se trataba de un topo destinado a hundir a su marido, el que Jill Biden apenas genere noticias en cuestiones de estilo parece haber creado una laguna de odio que las redes están siempre dispuestas a llenar. Cuando la primera dama se bajó del avión enfundada en sus medias de rejilla y estampadas, los haters de Twitter se enfurecieron.

Jill Biden. (Reuters)

Algunos bromearon con que parecía la abuela de Madonna, mientras que otros señalaron que ese no era el look adecuado para una primera dama. Es entonces cuando algunos de los que quisieron defender a Biden tomaron el camino incorrecto al compararla con Melania, incitando a la gente a buscar esas imágenes en las que posaba desnuda cuando trabajaba de modelo. El que la moda sea el tema de conversación en el mundo de la política, tal y como hemos señalado en diversas ocasiones, no es siempre negativo, en especial cuando nos referimos al séquito de Joe Biden, cuyos looks están repletos de mensajes y significado. El problema es que muchos se centran en la edad y en el cuerpo de quien lleva determinado look, cayendo en la trampa del machismo de manual más básico.

Meghan y Harry. (Getty)

Las medias llevan tiempo siendo el epicentro de debate no solo en la política, sino también entre las royals. Es difícil olvidar las polémicas medias de Meghan Markle, esas con las que disgustó a los amantes de la moda y a los fans de su rebeldía. Hasta que apostó por primera vez por medias, se caracterizó por prescindir de ellas, algo que no gustó a quienes exigían que se ciñera al protocolo real. El que nunca apostara por medias parecía ser una señal de inconformismo y libertad, hasta que en su primera aparición pública como duquesa de Sussex, dejó atrás cualquier resistencia y apareció con medias. Por si fuera poco, no eligió cualquiera, sino unas bastante claras. Fue entonces cuando la marca Heist se puso en contacto con ella para enviarle medias perfectas para su piel, pero aquí no termina el drama de Meghan con las medias. Según la periodista Anna Pasternak, la comentada rivalidad entre Kate Middleton y Meghan Markle nace a raíz de unas medias.

Michelle Obama. (Getty)

De acuerdo con sus palabras, fue en la mismísima boda de Meghan Markle y Harry donde el drama se desató, pues la duquesa de Cambridge quería que las damas de honor llevaran medias para obedecer las normas del protocolo. Sin embargo, Meghan no lo consideró adecuado, y el resto ya es historia. Otra rebelde sin causa, Michelle Obama, explicó en 2008 que desde hacía tiempo se negaba a llevar medias, una prenda que a muchas mujeres les resulta realmente incómoda y que incluso en el mercado laboral divide. Lo cierto es que las mujeres que comenzaron a trabajar antes de los 90 están más habituadas a ir a la oficina con medias, mientras que los millennials no.

Meghan Markle. (Getty)

Es habitual vincular el uso de medias a posturas políticas conservadoras, pero lo que ha de importarnos en cuestiones fashion es que si Kate Middleton consiguió poner de moda las hasta entonces denostadas medias transparentes, es posible que Jill consiga ahora que todas queramos llevar medias de rejilla. Al final, lo que tenemos que agradecerle a las medias de Jill Biden es que demuestra que no solo triunfan en Instagram y que mandan el mensaje de que la primera dama hace lo que le da la gana. Quizás no comparte su amor por las medias con Melania -que rara vez lleva-, pero sí la capacidad de pasar de todo y de todos en cuestiones de moda. Por cierto: cuando Melania se despidió de la Casa Blanca enfundada en un look de Chanel, lo hizo con medias. Quizás la prenda funcione ahora como puente entre dos estilos completamente diferentes, y tal vez sí sea en realidad un arma política repleta de significado. Lo que todavía no sabemos es cuál.

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