30 años de la boda del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, un matrimonio condenado al fracaso
Este sábado se celebran 30 años del enlace matrimonial del príncipe Andrés y Sarah Ferguson. El hijo de la reina y la joven pelirroja se casaron el
El príncipe Andrés y Sarah Margaret Ferguson contrajeron matrimonio el 23 de julio de 1986 en la abadía de Westminster. Cinco años antes se habían casado el príncipe Carlos y Lady Di, así que la fiebre de las bodas reales había llegado con fuerza a Reino Unido.
La novia eligió un diseño de Lindka Cierach de manga francesa y escote redondo confeccionado en satén color marfil y abalorios formando corazones, anclas, abejorros y cardos. En la cola, de casi 7 metros de largo, estaban grabadas las iniciales entrelazadas de los novios.
Tras retirarse la corona de flores, Fergie dejó al descubierto la tiara Garrard. Unos meses antes de la boda, Sarah se había interesado por la joya. Al enterarse, la reina Isabel decidió comprarla y regalársela. Al ser de su propiedad, no tuvo que devolverla tras su divorcio.
La ceremonia religiosa fue sencilla y rápida y apenas duró 45 minutos. Fue oficiada por el arzobispo de Canterbury. El príncipe Eduardo actuó como padrino y el príncipe Carlos se encargó de una de las lecturas.
El cortejo nupcial estaba formado por cuatro niñas: Alice Ferguson, Lady Rosanagh Innes-Ker, Laura Fellowes y Zara Phillips; también había cuatro niños: Andrew Ferguson, Seamus Luedecke, Peter Phillips y el príncipe Guillermo.
A la boda asistieron más de 500 invitados, muchos de ellos de casas reales extranjeras como Harald y Sonia de Noruega, Beatriz y Claus de Holanda, Constantino y Ana María de Grecia acompañados por sus hijos Pablo, Nicolas y Alexia, Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, Jean y Josefina Carlota de Luxemburgo, Akihito y Michiko de Japón, y Alberto de Mónaco.
Con motivo de su enlace matrimonial, la reina concedió a su hijo el título de duque de York, conde de Inverness y barón de Killyleagh. Tras su matrimonio, Sarah adoptó los títulos de su marido y fue conocida como su alteza real la princesa Sarah, duquesa de York.
Los novios hicieron un recorrido hasta el aeropuerto de Heathrow subidos en una calesa descubierta desde la que iban saludando al público congregado. El destino elegido por el matrimonio fueron las islas Azores
Hace pocos años, Sarah Ferguson reconoció ante la prensa que todavía sigue viendo su boda con Andrés regularmente a pesar de su divorcio. "Fue el día más feliz de mi vida y me casé con el hombre más bueno", aseguró Fergie.
Este sábado se celebran 30 años del enlace matrimonial del príncipe Andrés y Sarah Ferguson. El hijo de la reina y la joven pelirroja se casaron el 23 de julio de 1986 en la abadía de Westminster. La novia eligió un diseño de Lindka Cierach de manga francesa y escote redondo. La ceremonia religiosa fue sencilla y rápida y apenas duró 45 minutos. Fue oficiada por el arzobispo de Canterbury. A la boda asistieron más de 500 invitados, muchos de ellos de casas reales extranjeras como Harald y Sonia de Noruega, Carlos Gustavo y Silvia de Suecia y Alberto de Mónaco
Aunque los novios parecían muy enamorados, ese matrimonio estaba condenado al fracaso, pues Andrés no pudo soportar más el fuerte carácter de Sarah. De esa unión nacieron dos niñas: la princesa Beatrice y la princesa Eugenia. A pesar de haberse divorciado en 1996, Andrés y Sarah siguen teniendo una relación muy cordial. Es más, ella ha comunicado en alguna ocasión que no le importaría retomar su relación con el príncipe.
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